Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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18 de febrero de 2018

Jorge Aliaga, Fidel y la reina Isabel

Por Jorge Aliaga Cacho

He tenido la oportunidad de disfrutar memorables instantes con  algunos Jefes de Estado. Recuerdo al Arquitecto Fernando Belaunde Terry, presidente del Perú, que solía visitar el Museo Nacional de Historia, en Pueblo Libre. Iba frecuentemente para ver una llave de oro que le habían obsequiado en La Brea y Pariñas, un complejo petrolífero que explotaba los yacimientos situados en la pampa La Brea y la quebrada Pariñas, en la provincia de Talara. Esa llave era guardada celosamente. El arquitecto era un hombre sencillo que se detenía para saludar y conversar con los que trabajábamos en La Casa de la Magdalena, casa que fue habitada en el siglo XIX por San Martín, Bolívar y otros personajes de nuestra historia. La casa hoy ha sido convertida en museo. 
Belaunde venía acompañado con su chófer, un hombre de apariencia también sencilla como la del propio presidente.  El conductor vestía ropa común, no la que se podría esperar por aquella época, cuando el chauffeur usaba kepi.
En otra oportunidad tuve un encuentro fugaz con el presidente Juan Velasco Alvarado, un hombre que irradiaba gran energía y astuta presencia. El general del pueblo había eliminado el contrato entreguista que firmara el gobierno de Belaunde con La Brea y Pariñas. Velasco visitaba, en dicha ocasión, las instalaciones de la Feria Internacional del Pacífico que se realizaba en Lima. Por aquel entonces me habían encomendado la tarea de custodiar, junto con otros compañeros, entre ellos: Sancho y el el gordo Pedro, el Lunajod, el primer vehículo que llegará a la Luna. El presidente Velasco, llegaría con su impecable uniforme blanco de verano, engalanando de esta forma el día  en el recinto ferial. 
En Escocia me tocó  la suerte de estar unos momentos cerca a Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, en el City Chambers, las instalaciones de la Municipalidad de Edimburgo. En esa ocasión me tocó servirle de interprete en una entrevista que le hacía el Secretario General del Partido Comunista Escocés. Recuerdo que el presidente Ortega arribó con fuerte destacamento de seguridad personal, vestidos en terno y todos con los audífonos de seguridad en operación. Me di cuenta que la mayoría de concejales laboristas y también los nacionalistas, quedaron un tanto insatisfechos por la 'desconfianza' que la seguridad nicaragüense, mostraba en cada accionar ocurrido en el edificio municipal. La impresión que tuve del presidente Ortega fue la de un hombre que iba al grano, directo, sencillo y con una inconfundible luz en la mirada. La entrevista fue muy corta, solamente las generales de presentación y saludo. 
De los políticos escoceses me tocó la suerte de coincidir con Donald Dewar y Alex Salmond, ambos Primer Ministros de Escocia. Con Donald Dewar, de las filas del partido laborista, recuerdo haber alternado en la marchas del movimiento sindical, bajo las banderas del Trades Council de Edimburgo; y con Alex Salmond, de las filas del partido nacionalista, en los mitines políticos que se desarrollaban en la George Square, de Glasgow. Otro encuentro con un Jefe de Estado, en este caso Jefa, resultó ser algo surrealista.  Yo me encontraba conduciendo un viejo Lada, color blanco humo, en las inmediaciones del Playhouse de Edimburgo. Me dirigía a la Estación de Autobuses y me parecía raro que las calles estuvieran desiertas. Cuando estuve a punto de voltear en la esquina para ingresar a la estación, justo en ese momento, salía rauda de la misma esquina, una negra limousine con otros vehículos oficiales. Hice una maniobra y giré la cabeza para ver a su pasajero. Tremenda sorpresa fue la mía al ver por la ventana del Lada, la ventana de la limousine, dando marco a una cara pálida, era nada menos que el rostro de la reina Isabel II del Reino Unido y de los otros Reinos de la Mancomunidad de Naciones. Lucía imperturbable, inmutable, vestía un atuendo amarillo y una prenda de cabeza del mismo color que el vestido. Quedé anonadado pues comprendí que, sin saberlo, en algún momento, había roto el cordón de seguridad que habían erigido para la protección de la reina. Otra Jefa de Estado, o ex Jefa de Estado, muy agradable ella, fue la quien fuera presidenta del Ecuador, Rosalía Arteaga Serrano. La conocí en el marco de un encuentro literario organizado por la Sociedad de Artistas y Escritores de Tarija. Allí, en esa bella ciudad boliviana, la presidenta me entregó su libro autografiado  y atendimos juntos a una entrevista que nos hiciera la televisión boliviana. Lo más resaltante de esta historia fue cuando la ex-mandataria  manifestara su deseo de ir a desayunar al mercado. Y así se dispuso, pues, después de la entrevista mañanera, nos dirigimos al mercado de Tarija.  Allí, sentados en sus simples bancas, con mesas cubiertas de coloridos hules, saboreamos el desayuno tradicional y sostuvimos amena conversación entre cafés y tortillas bolivianas. La ex presidenta ecuatoriana contenta y de buen apetito pidió un segundo plato que saboreó con deleite y simpleza total. 
Pero, el encuentro más espectacular fue el que tuvimos con el inolvidable Comandante en Jefe de la Revolución Cubana. Nos encontrábamos en Cuba, en un colegio, con un grupo de estudiantes latinoamericanos. Allí conversábamos con jóvenes cubanos que nos explicaban acerca del sistema educativo en la patria de Martí. En eso estábamos cuando nos informaron que deberíamos pasar al patio del edificio donde nos encontrábamos. Habían arreglado el mismo con sillas y una mesa grande que serviría para los importantes invitados. Cual sería nuestro asombro al escuchar el sonido de un helicóptero que se acercaba al patio exterior con sus distinguidos pasajeros: el Comandante en Jefe Fidel Castro y Rosa Davis, hermana de la luchadora del Black Power americano, Angela Davis. En dicha reunión Fidel pronunció un discurso que quedará siempre grabado en nuestra memoria. Entre otras cosas dijo: "Y si ustedes me preguntaran cómo quisiera que fuera la juventud latinoamericana de hoy, mi respuesta sería inequívoca: 'que sea como el Ché'.".
En ese recinto se encontraban queridos compañeros, algunos de ellos hoy desaparecidos, pero nunca olvidados, como: mi gran amigo, Cesar Aching, Miguel Gonzáles, Mario Delgado y Juan Gonzálo Rose. Dedico esta nota para ellos y para todos los que todavía vivimos soñando y luchando por la patria que haga posible la justicia social para todos quienes habitamos la tierra.
Escritores en el Salón Rojo del Concejo Municipal de Tarija, Bolivia.


Un gran honor plantar el árbol de la paz con René Aguilera Fierro y Rosalía Arteaga Serrano.
Rosalía Arteaga Serrano
Política, escritora y activista social.
Después de la crisis constitucional de 1997, estuvo en la Presidencia de la República del Ecuador por 6 días, después de que el Congreso decidió alternar la sucesión presidencial. A finales de 1998, se retiró de la política y decidió continuar su lucha sin estar ligada al mundo asociado al sector público.

Rosalía Arteaga Serrano ex presidenta ecuatoriana.

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