Sociólogo - Escritor

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"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales.
Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.
email address:
jorgealiagacacho@hotmail.co.uk
https://en.m.wikipedia.org/wiki/Jorge_Aliaga_Cacho
http://www.jorgealiagacacho.com/

13 de noviembre de 2015

René DelaBarra propone







El burrito de mi pago


Le propongo un desafío a los poetas
Durante un año escribir poemas que no contengan las siguientes palabras, ni sus plurales ni sus conjugaciones en el caso de los verbos:
Amor
Alma
Espiritu
Amado o amada
Poeta (o sinónimos)
Poesía
Verso
Corazón
Amante
Pasion
Apasionado
Sexo
Vida
Dios
Musa
Inspiración
Bonus track:
Evitar la adjetivación
Evitar la rima
Evitar (sobre todo) la cursilería
Evitar los homenajes
Evitar los lugares comunes
Evitar las frases manidas
Evitar todo efectismo
Evitar la prisa
Corregir
Articulos Permanentes para una ley del poeta, y para que sea válido el desafío:
No plagiar
Imitar muy poco
Sugerencia de la organización
Leer mucho
Corregir mucho
Publicar poco (incluso en internet)
Aprender
Imitar un poco (solo un poco, ver más arriba), para aprender
Ser humilde
¿Qué les parece? ¿Alguien se anima?r René DelaBarra

12 de noviembre de 2015

Caballeros de España

Foto de Hector Cacho.Por Héctor Cacho

Quería compartir, por algunos comentarios que he ido leyendo en las publicaciones de este grupo, que todos los CACHO son descendientes de una sola rama, y quien estuvo a la cabeza de esa genealogía fue José Antonio de Cacho y de la Llata, noble caballero, hijodalgo de origen (no de privilegio, es decir, el Rey de España reconocio la nobleza de Cacho por su origen noble, no por otorgamiento o concesión graciosa real, que se llamaba "de privilegio").
Entonces se forjó un tronco genealógico del cual derivamos todos los CACHO desde 1792 con la llegada de primer personaje histórico familiar José Antonio de Cacho y de la Llata.
Luego, en el tiempo se fueron derivando familias los CACHO SOUSA o los GONZÁLEZ CACHO, etc. con apellidos compuestos.

Fanny Palacios inauguró muestra en La Casona

Manuel Mosquera, Gloria Cáceres, Jorge Aliaga

César Lévano, Fanny Palacios

Cineasta nacional "Fico" García entre la concurrencia

Gustavo Espinoza resalta la labor social de la artista



Por Jorge Aliaga Cacho

Exitosa muestra pictórica a cargo de Fanny Palacios se inauguró ayer en la Galería "Victor Humareda" de la Casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fanny Palacios es una artísta plástica que ha sorprendido a los entendidos por la fuerza, colorido y compromiso de sus imágenes. Ella natural de Luya, Amazonas, ha paseado su arte por diversos lugares del país y en varios centros culturales de la capital limeña. Un nutrido número de asistentes, a la ingauguración de esta muestra de oleos titulada "Fuerza y Vida", escucharon a intelectuales de la tallla de: César Lévano, Jorge Rendón Vásquez, Gustavo Espinoza, Germán Carnero, entre otros, anunciar la reafirmación de la obra estética de Fanny Palacios en la órbita del arte plástico peruano. Ella propone elementos nuevos, se dijo. Ella viene con fuerza para revalorar y darle dignidad a las imágenes peruanas. En su obra ya no se presenta al nativo peruano disminuído sino que, Palacios, le entrega la prestancia y respeto que éste ha conquistado, en mayor o menor grado, por medio de sus luchas sociales. En la obra de Palacios existe energía vital, mensajes que salen del canvas para unirse al colectivo social que aspira un nuevo mundo de color y justicia. Fanny Palacios se dijo: no muestra personajes indígenas, adoloridos y estáticos, vistos desde la perspectiva del estudio, a la manera del indigenismo. Fanny Palacios en su obra entrega vitalidad y dignidad al prototipo peruano, le da movimiento, ascención, y allí, en sus obras, junto a los nativos originarios aparecen también con fuerza los personajes mestizos. Las imágenes de Fanny son altivas, seguras de si mismas y del futuro que sus personajes pugnan, como en la vida misma, el futuro de colores por venir. Le auguro a Fanny Palacios mucho más éxito en esta su última muestra que estará abierta en Lima, en la Casona Sanmarquina del Parque Universitario, hasta el día 12 de diciembre. Una exhibición imperdible que todo peruano debe apreciar. Aplausos!

10 de noviembre de 2015

Martín Chambi: El Fotógrafo que Inmortalizó el Perú Andino del Siglo XX

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Del facebook de Manuel Mosquera

Hay ciertos fotógrafos, que a pesar de su reconocimiento en vida y de sus exposiciones en lugares emblemáticos del globo, han ocupado en menor medida las páginas de este blog. Este es el caso del autor peruano Martín Chambi, nacido en el siglo XIX cuya producción se fraguó en el siglo XX y cuyas imágenes no hacen sino transportarnos a una cultura gracias a su interés antropológico.
Hablar de fotografía antropológica del Perú más exótico desde nuestra mirada occidental, es hablar de Martín Chambi, quien habiendo trabajado para Max T. Vargas, abrió su propio estudio en 1917. Tras una producción extensa que básicamente se divide en trabajos comerciales (retratos) y personales (investigación y acercamiento a las etnias así como restos arqueológicos), su trabajo fue mermando hasta su fallecimiento en 1973, momento en el cual su obra empezó a ser reconocida mundialmente.
Decía el maestro Chambi: He leído que en Chile se piensa que los Indios no tienen cultura, que son incivilizados, que son intelectual y artísticamente inferiores en comparación a los blancos y los Europeos. Más elocuente que mi opinión, en todo caso, son los testimonios gráficos. Es mi esperanza que un atestado imparcial y objetivo examinará esta evidencia. Siento que soy un representativo de mi raza; mi gente habla a través de mis fotografías.
Decía Chambi que su raza hablaba a través de sus fotografías. Totalmente cierto si observamos el mimo con el cual se acercaba a sus coetáneos, con el respeto que les dignificaba en la posteridad, con la calidad técnica demostrada que hace que cada imagen, cada rostro y cada mirada traspasen el umbral de los siglos.
Miembro de la Escuela de Fotografía Cusqueña, no sólo expuso tras su muerte, sino que en vida pudo mostrar su trabajo en más de diez ocasiones y cuyo legado, como cuenta su nieto Teo Allain Chambi, ronda las 30.000 placas más 12.000 a 15.000 fotografías en rollos, todo ello a resguardo en el Archivo Fotográfico Martín Chambi, situado en la ciudad de Cuzco.
No me gustaría dejar de nombrar los museos donde se ha puesto su obra, siendo uno de los más importantes el MOMA de Nueva York, pero también cruzando al viejo continente gracias a una muestra latinoamericana en Zurich, o en Madrid a través del Círculo de Bellas Artes y la Fundación Telefónica, así como la más reciente en 2012, celebrada en Cádiz, y que tuvimos ocasión de comentar ya que compartía cartel con Castro-Prieto.
Un fotógrafo inquieto que no dejó de poner su mirada en quienes le rodeaban y en la historia de su país, gracias al cual Perú ha traspasado fronteras, enseñándonos un catálogo de tradiciones y grupos étnicos que nos hacen comprender un poco más la vida en los primeros años del siglo XX, en ese rincón de Latinoamérica, que nos hacen viajar hasta las ruinas de la recién encontrada en ese momento Machu Pichu y otras tantas localizaciones, y que nos hacen llegar a todo ello con quien que mejor supo valorarlo y recogerlo en fotografías.

9 de noviembre de 2015

Mijaíl Yúrievich Lérmontov

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Nació en Moscú, el 15 de octubre de 1814. Escritor y poeta romántico. "El poeta del Cáucaso". Desde la muerte de Aleksadr Pushkin ocupa un lugar importante en la poesía rusa.

Desciende de una familia escocesa establecida en Rusia, la familia Learmount. Perteneció a la generación de Vasili Zhukovski y Aleksandr Pushkin. Creció bajo los cuidados de su abuela que le brindó una buena educación con tutores extranjeros. Aprendió francés, alemán, inglés.


A causa de la muerte prematura de su madre, y el cumplimiento militar de su padre, quedó al cuidado de su abuela que le procuró la mejor educación posible: con tutores extranjeros y profesores particulares.

En sus primeros poemas imitó a Pushkin y a Byron, pero su estilo poético se formó enseguida. En el poema "La vela" en el que habla de un bienestar que sólo se consigue luchando. En otros poemas refleja con vehemencia el pensamiento y los sentimientos de los jóvenes estudiantes que se rebelan y muestran su indignación ante la situación del siervo, el rechazo del despotismo zarista y la aspiración apasionada por la libertad.

En la novela inacabada "Vadim" escrita en 1832-1834, defiende, con toda convicción, a los oprimidos campesinos y habla sobre la insurrección de Yemelián Pugachov.
En el drama Baile de máscaras, prohibido por la censura, Lérmontov ataca a la nobleza. Entre sus poemas más conocidos están El demonio, El novicio y una memorable imitación de la balada rusa, El canto del zar Iván Vasílievich, del joven oprimido y del viejo vendedor Kaláshnikov.

Aquí transcribo unos versos que incluye en su novela "Un héroe de nuestro tiempo" que el autor describe no como el retrato no de una persona sino de una generación, la suya. Es una novela que recomiendo leer a quienes desean comprender a la Rusia de nuestro tiempo.
“Hermosas mujeres en este pueblo mío. Tienen los ojos oscuros, cual remansos, donde las estrellas parecen brillar. Dulzura revolotea el momento de hacer el amor con una de ellas, pero más dulce es la libertad de las hojas nuevas. A las esposas se las compra, con oro, por docenas, pero un brioso corcel es de riqueza incalculable; veloz en las llanuras como un torbellino que vuela, nunca te traiciona, y nunca te miente". 
En su honor, se bautizó con su nombre a un planeta menor, 2222 Lérmontov, descubierto por el astrónomo soviético Nikolái Stepánovich Chernyj en 1977.

 Traducción del idioma inglés al español: Jorge Aliaga Cacho)



Luis Flores Prado es el nuevo presidente del Gremio de Escritores

Nuestro Porvenir
Por Luis Flores Prado
Luis Flores Prado
Las necesidades del escritor y del artista peruano, no son personales, son gremiales, son colectivas. Concebimos al escritor inmerso en el pueblo, al lado de él, organizado, marchando como un trabajador más, de la palabra, del verbo, del sufrimiento de los acallados, de los amordazados, de los exiliados y presos.
Tenemos en nuestros referentes históricos: José Carlos Mariátegui, César Vallejo y José María Arguedas, el soporte de la unidad de un frente que represente al pueblo, con la coherencia entre el ser y parecer, entre nuestras profundas bases históricas y nuestra la realidad multicultural.

Es un reto representar al escritor peruano, representar al sector sensible, al que ha contribuido a la forja de nuestra identidad, que es un referente de integridad moral entre los zarandeos de la vieja forma de hacer política, la desgastada meritocracia. 

Nos queda un intenso trabajo hacia el futuro, en plural porque es de todos, hay que superar viejas diferencias que nos impiden vislumbrar mejor el horizonte. El Gremio de Escritores del Perú es un espacio orgánico, de lucha y reivindicación, en donde mi aporte es el más humilde y soy el más aprendiz ante la sabiduría, la coherencia y el talento de cada uno de los integrantes de nuestra organización. Pugnaré por representarlo, a la medida de sus entregas. En función de las grandes mayorías, de los pueblos originarios, de los sectores más reprimidos, los más explotados y olvidados.
Agradezco a todos y cada uno de los compañeros escritores que han participado en las elecciones, escritores llegados desde lejanas selvas y desde profundas estribaciones de nuestra sierra, a los compañeros de Sechura, de Piura, de Tumbes, del Cuzco, de Ayacucho, Santiago de Chuco, Ancash, San Martín, Ucayali, Lima. En ellos está también el derecho a fiscalizar y exigir.
Abrazos fraternos.
Lima 09 de noviembre del 2015

Luis Flores Prado
Presidente del
Gremio de Escritores del Perú

8 de noviembre de 2015

Una aventura en el autobús de "La Veloz": Una transportista argentina.

El chófer busca su vehículo en la Estación de Autobuses de Güemes,Salta,Argentina,   8.20 am


Por Jorge Aliaga Cacho

Con mi amiga argentina, Adriana Soto
De Salta a Lima, a bordo de "La Veloz del Norte", fue un viaje terrestre que dio como resultado la siguiente nota acerca del transporte público para los ciudadanos, que no toman avión, de los hombres y mujeres de a pie, que han hecho del autobús su medio de transporte habitual en nuestra América. Cuando salía rumbo a Bolivia me había dado cuenta que en el aeropuerto limeño habían 'desalojado' del patio de comidas a "Manos Morenas", para darle toda la cancha al negocio de comidas chatarra de empresas transnacionales. Esto permite que las lineas extranjeras como LAN Chile, hagan negocio con el transporte de pasajeros y que la Mac Donald's se quede con los últimos cobres de tu bolsillo que te permitiría un refrigerio. Ellos siempre ganan.

Bueno, la historia que paso a contar es lo sucedido en Argentina, a cuya frontera llegamos cuatro escritores compartiendo un automovil colectivo. El viaje hasta Aguas Blancas, ciudad del departamento de Orán fue espectacular. Paisajes placenteros para la vista en territorio boliviano hasta llegar al rio Bermejo que le da el nombre a esa localidad boliviana. Comer chicharrones en Bermejo fue algo especial. Gracias a Dios allí no encontramos McDonald's ni Pizza Hut. Nos deleitamos con una suculenta porción de chicharrones por 25 pesos bolivianos y una porción de pollo con arroz y papas fritas, por doce bolivianos. Luego vendría el cruce del riachuelo en las balsas, precio 2 pesos por pasajero y cuantas maletas lleves contigo. Dos pesos equivalen a menos de un Nuevo Sol. Hasta allí todo iba bien. Al llegar al puesto policial, Soledad Benages y Julio Albarracín, pasaron los controles policiales de inmigración sin contratiempo alguno, Soledad ostenta la nacionalidad española y Julio, regresaaba a su pago en la Argentina. Luego me tocaría pasar inmigración a mí:

- ¿Cuál es la razón de su visita a la Argentina- me preguntaron, Y continuaron: ¿Cuánto dinero trae?, ¿Cuántos días piensa quedarse?, ¿Tiene pasaje de regreso?, ¿Tiene algún documento que lo identifique como escritor?...

Le entregué una copia de mi libro de poemas. 'Espere un momento', me dijo, pues iba a consultar con su supervisor. Llevaba el librito sostenido entre sus dedos. Demoraba. Tres, cuatro, cinco minutos, mientras otro agente me revisaba la maleta que llevaba cargada de libros. Regresó el primer agente, casi corriendo, más cordial...

- Disculpe, me dijo, 'ya pronto lo atiendo'. Pero siguió con la atención de otros pasajeros. Tres, cuatro, cinco minutos, y nada. Lo interrumpí: 'estoy esperando', le dije. 'Ya', me dijo, y se fue casí corriendo a la oficina de su supervisor que quedaba afuera del edificio. Regresó sonriendo: 'ya está', me dijo, y me estampó en el pasaporte un sello de permiso de estadía por 90 días, cuando lo único que yo quería era cruzar la frontera para retornar al Perú. La escritora valenciana Soledad Benanges me esperaba en la puerta y Julio Albarracín ya estaba apurándonos, desde el paradero de autobuses que nos llevaría a Jujuy: '¡Jorge! Jorge!' gritaba: 'el ómnibus para Jujuy ya estaba por partir'. Sin embargo, tome tiempo para hablar con una simpatica agente de la policía argentina que nos dio algunas explicaciones y quedó contenta cuando le obsequié mi poemario. Anteriormente había cruzado por mi mente decirle al agente masculino que veníamos de un evento en el cual había participado el mismísimo Vice Presidente de Bolivia, Álvaro García Linera, y para agilizar mi paso por inmigración, mostrarle mi pasaporte británico. Sin embargo, opté por dejar pasar todo y ver el final ya relatado. Pasé días estupendos en Jujuy y Salta. Allí fui recibido por buenos amigos. Confiado en mi experiencia viajera estuve a punto de viajar también a Tucumán, la tierra de Mercedes Sosa, y seguir hasta Buenos Aires para visitar a Adriana Soto, mi buena amiga. Yo estaba seguro que ella, al responder el toque a su puerta, me iría a decir: 'por qué no avisas hinchapelotas'.
Entonces quise comprar un boleto aéreo de Salta a Lima pero me salía caro: 'Setecientos dólares me dijo el hombre'. Pensé que por esa suma podría viajar a Barcelona o Madrid, entonces preferí el viaje terrestre de Salta a Lima. Me agradaba la idea. Crusaría por el desierto de Atacama y reconocería las ciudades norteñas del país mapocho. La estación de autobuses de Salta está cercana al centro de la ciudad. Habíamos asistido a una peña salteña en la noche anterior y probado la comida en los restaurantes de la plaza principal, también lo hicimos en los kioskos del mercado local. Habíamos subido al teleférico. Habíamos comido buenos helados en Tarija, Jujuy y Salta,. Ya en la estación averigué por el precio del pasaje a Lima. 2,800 pesos me dijeron. 'Pero si ayer me lo ofrecieron a 2,400 pesos', protesté. '¡Ah! sí, sí, déjeme ver, sí, sí hay uno en 2,400 pesos'. 'Bien', le dije. Le pedí que me asegurará que sería un asiento cama. 'Sí', me dijo, era asiento cama pero que debería pagar 400 pesos adicionales. Acordamos entonces.

Me pedían regresar al terminal a las 5.45 de la mañana. Allí me recogería un ómnibus que me llevaría a la Estación de Autobuses de Güemes. Soledad, temprano, me ayudó a organizarme para llegar a tiempo a la estación de dicha localidad.

Primer desentendimiento: el bus hacía Güemes saldría a las 5.45 de lamañana y el autobús de Güemes hacía Lima saldría a las 6.15 am. Esto yo no lo entendía porque el tramo de Salta a Güemes demoraría aproximadamente una hora. Me dijeron que no me preocupara, que el omnibus de las 6.15 me esperaría. Al final fui yo quien esperaría al autoobús por más de dos horas. La unidad era de la empresa "La Veloz del Norte" que hizo su aparición a las 8.15 de la mañana.

Esperábamos en la calle, bueno, más precisamente, en la calle está ubicada la estación de Güemes, en la calle también se encontraban los kioskos de las agencias; las cuales no sabían nada de nada y menos la hora de llegada de sus vehículos. No había tampoco café para la venta. La gente esperaba, con frió, la llegada de los vehículos. Llegaban autobuses que iban con destino a todas partes pero menos a Lima. Fui entonces al quiosco de 'La veloz'. La empresa me dijo que el autobús estaba en camino y que ya se encontraban en la estación los tres choferes que se harían cargo de la conducción del vehículo. Efectivamente, divisé a tres argentinos que cargaban las botellas de gaseosas que, yo pensaba, serían para el refrigerio de los pasajeros con destino a Lima. Los chóferes se la pasaron conversando amenamente durante las dos horas de mi espera: reían, fumaban, se abrazaban y se saludaban con besitos y se despedían de la misma manera. Me pareció 'raro'. Ya abrían algunos quioscos. Pedí un café, pagué 20 pesos, puse el café en la barra y cuando me disponía a levantar el vaso caliente, el autobús para Lima hizo su aparición en una esquina. Entonces, dejé el café sin probarlo pero en la corrida que hice hacía el vehículo, sin darme cuenta, dejé caer mi lapicero.

Como acto de magia un hombre, de sombrero y vestimenta típica argentina, se aparecería ante mi, me alcanzaba el boli mirándome a los ojos. No supe como agradecerle, sobre todo, porque hace unos minutos lo habia visto sentado, junto a dos mujeres que yo suponía eran su esposa e hija. Ellas bebían mate. Las mujeres también vestían sombreros blancos, planos. Ellas tenían una bella estampa. En realidad parecían haber venido de otro mundo. La comunicación había sido solamente entre los tres y el lenguage que usaban ellos yo no lo entendía. La joven era blanca, alta, vestía un vestido largo y me miraba por el rabillo del ojo. Yo no sabía qué hacer, qué decirle. La figura de su supuesto padre me asustaba. Y el mismo venía ahora corriendo para entregarme el lapicero que hice caer al suelo. No se me ocurrió nada y en mi mente quedó flotando la imagen de esa mujer, belleza típica argentina.

Subí al autobús pensando en ella, posiblemente tucumana o de Santiago del Estero, no lo sé. Pensaba en mis veinte pesos y en el café que quedó caliente en la barra. Ahora nos sentábamos en los asientos del motorizado. Los choferes también se instalaban en su cabina. En eso se escuchó por el parlante de su cabina la presentación oficial de los choferes: Victor, Jesús y José. Me acordé del estribillo: 'la pinta es lo de menos, vos sos un gordo bueno; alegre y divertido sos un gordito simpaticón'. Y en efecto, estos tres mosqueteros del volante eran simpaticones, así como lo repetían en una época, en su estribillo, "Los tíos queridos".

Los chóferes dijeron que dentro de diez minutos la empresa nos invitaría un desayuno en Güemes. Yo que había abandonado mi café, en medio de un carnaval de confusión, me alegré y ya empezaba a imaginarme esos huevos fritos y sus tostaditas. Y con suerte, tal vez, me decía a mi mismo: una sopita argentina o boliviana. Gran sorpresa sería la mía cuando llegamos al lugar y todo lo encontramos cerrado. Entonces esperamos. Los reyes del volante nos decían que aprovecháramos en comprar víveres para el camino porque el refrigerio que ibamos a tomar sería el único alimento que tendríamos mientras permanezcamos en territorio Argentino. Luego nos dijeron que por cuestiones de divisas y al no permtirse parar en territorio chileno, no tendríamos nada que comer hasta llegar a la frontera con el Perú. También esclarecieron que tendríamos el segundo refrigerio pagado por la empresa, cuando lleguemos a territorio peruano. Y también, nos dijeron, que tendríamos una última comida en Camaná. Esa comida, nos hicieron saber, la debían pagar los pasajeros. Nos recomendaron que: como la empresa había invitado dos veces, los pasajeros deberíamos pagarle el refrigerio a los chóferes, jajajajajajaja, exploté en risa, eso fue lo que dijeron, supongo en broma desde luego, jajajajajajajaja.

Abrieron el café de Güemes. Yo esperaba a que llegásen mis huevos fritos, pero no llegaron. El desayuno que servían por cortesía de la empresa consistía de un café y una galletita de vainilla, jajajajajajaja. Eso último sí que no era broma. También nos recomendaron que al terminar nuestro desayuno debiéramos visitar la bodega contigua al café y que allí deberíamos agenciarnos comida para el camino. Así lo hice. NPero nadie más lo hizo. Compré entonces dos sánguches de queso y jamón, ocho caramelos, dos botellas de Fanta y dos bolsitas de papitas fritas. Grave error, pues no era suficiente lo comprado para tan larga jornada de viaje. Cruzaríamos el desierto de Atacama. Cuando legamos al Paso de Jama, para entrar a Chile, hubo revisión de documentos. Los conductores dijeron que no deberíamos ensuciar el vehículo. Nos resondraron y nos dijeron que no sabían que cosas hacían los peruanos para ensuciar tanto, jajajajajaja. Yo exploté nuevamente en risa. Pues muy serios lo decían. También dijeron que el autobús debería permanecer limpio porque subiría a la unidad motrorizada una autoridad de salubridad y que si no manteníamos limpia la unidad podríamos tener contratiempos en el viaje. Nos informaron que si queríamos llegar más rápido al Perú, deberíamos, lo repitieron nuevamente: conservar limpio el autobús. A mí me convencieron tan bien que empecé a llenar mis desperdicios en una bolsita plástica, jajajajajajaja.

Por último nos dijeron que para agilizar el paso en migraciones sería conveniente que dos o tres pasajeros ayuden a cargar las maletas. Puntualizaron que migraciones tenía su gente para ello pero que con ayuda nuestra sería más rápido. Allí sí que yo me incomodé porque no tenía ganas de cargar nada y menos bultos ajenos, jajajajaja. Pasamos el Paso de Jama que nos había recibido con vientos fríos, huracanados. Nos habían hecho esperar en la puerta con todo nuestro equipaje. A algunos les pidieron que remuevan sus maletas de la entrada porque estaban pasando la maquina enceradora. Los agentes se hacían los 'difíciles' para empezar la atención: consultaban sus relojes, entraban y salían de sus cabinas. Yo pensaba que eso se parecía a cuando se acomodan a los caballos para las carreras de caballos. 'Ahora!', gritó alguien, y la muchedumbre, la masa, que algunos la llaman pueblo, avanzó hacía la autoridad con un sentimiento vallejiano. Paso de Jama no ofrece nada, no hay tiendas, nadie vende un refrigerio, ni un café siquiera, nada de nada. Luego todos abordan el autobús de "La veloz" que llevaba solamente, para todo el camino: café caliente, hirviendo. Cruzamos el desierto, dormimos, luego vendría la policía de inmigración en Santa Rosa, Perú. Allí detendrían a un pasajero que era buscado por la policía. No lo dejaron viajar más con el grupo. Pero si viajarían la esposa y la hijita de dos años de edad. Él era un requisitoriado. También viajaba un joven, con quien yo había conversado en Güemes, un muchacho andahuaylino que había llegado a la Argentina a la edad de ocho años. Ahora tenía 23 e iba por primera vez de regreso al Perú. Pensé que lo suyo era una gran aventura. Me dijo que tenía documentos argentinos, que trabajaba en construcción civíl, hablaba como argentino, 'Che', me decía, y que estaba casado y que tenía un chango, 'Che', volvio a chechear. Con sentimiento kafkiano me preocupé por su próximo arribo a Lima. No conocía la ciudad de la chicha morada y, peor, no sabría como llegar a Andahuaylas, lugar muy alejado de la capital peruana. Lo vi como a un hijo y le desee lo mejor. Me alegré cuando lo vi en conversación amena con una joven peruana de similar edad, reían. Ella tenía una bebita, reían más. Él iba feliz pensando seguramente, como Vallejo, en el regazo de su madre. Lo q. ue les estoy contando son las peripecias que pasan los hombres y mujeres de a pie cuando hacen viajes por tierra para cruzar las fronteras de países hermanos. Sin embargo existen otra clase de viajeros: los pasajeros VIP, los que tienen lugares especiales de reposo en los aeropuertos. Estos espacios los apartan de la 'chusma', de los comelotodo, de los vendelotodo, de los que lloran borrachos cantando el himno nacional de sus países, como diría Roque Dalton y los llamaría: 'mis hermanos'.

Cuando le conté a mi amigo salteño, Oscar Rallin, acerca de estos sucesos, él intentó disculparse por el maltrato que yo había recibido de manos de "La Veloz del Norte". Ahora yo sabía que cuando volviera a la Argentina iría a Tartagal y viajaría nuevamente a bordo de un ómnibus de 'La Veloz', pues, muy pocas empresas de transportes me pondrían brindar oportunidades, como esta para escribir historias como la que he acabado de contar. "Arena, arenita, arena tapa mi huella......".