Sociólogo - Escritor

El material de este blog es de libre acceso y reproducción. No está financiado por Nestlé ni por Monsanto. Desinformarnos no depende de ellas ni de otras como ellas, pero si de ti. Apoya al periodismo independiente. Es tuyo.

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales.
Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.
email address:
jorgealiagacacho@hotmail.co.uk
https://en.m.wikipedia.org/wiki/Jorge_Aliaga_Cacho
http://www.jorgealiagacacho.com/

22 de mayo de 2014

POETAS AMIGOS DE LA TIERRA.


fuente: http://marcamar-marcandolamar.blogspot.com.es/

De izquierda a derecha:M.C, Wilma, Camila, Puri, Jürgen, Marina, Bárbara y J. Pablo



A finales del pasado mes de abril, llegaron a la isla un grupo de poetas de distintas partes del mundo, pero que forman un mismo grupo con ideales comunes, como son la defensa de la Tierra, La Naturaleza y El Medioambiente, así como también defienden los derechos humanos de las comunidades indígenas de América Latina. Y todo ello a través de la Poesía y la Palabra como únicas herramientas, denunciando, manifestando y requeriendo a viva voz que se tengan en cuenta las leyes de protección al Planeta.

Jürgen Polisken, poeta alemán, director de la Biblioteca de la Universidad Humbold de Berlín y su esposa Marina.
Bárbara Quevedo, alemana, profesora de Lengua Española y traductora en la misma universidad.
José Pablo Quevedo (esposo de Bárbara) poeta peruano, doctor en Filosofía por la Universidad Humbold, investigador, humanista y defensor de los derechos humanos de las comunidades indígenas de América Latina y defensor de la Amazonía.
Antonio L. Ros Soler, poeta manchego, sindicalista, defensor de los derechos de los trabajadores y luchador infatigable por la recuperación de la Memoria Histórica y en defensa de los represaliados de la guerra civil española.
Wilma Ros (esposa de Antonio) poeta brasileña e igualmente luchadora en la misma causa que su esposo, pues ambos fueron sindicalístas ferroviarios.
De izquierda a derecha: Jürgen, M. Carmen, José Pablo, Bárbara y Marina.
El día de llegada a la isla, se reunieron todos en mi casa, donde mis hijos y yo habíamos preparado un gran puchero canario, con escaldón de gofio incluído, y nos sentamos todos a la mesa.




 
Fue un suceso extraordinario y un placer muy grande para todos nosotros, ver cómo degustaban el gofio por primera vez, alemanes, peruano, brasileña y español en amistad y concordia, mientras alzábamos nuestra copa y brindábamos con vino de Tacoronte, por la POESÍA y por los POETAS DEL MUNDO, Asociación a la que pertenecemos todos.


En los cuatro días escasos, que permanecieron en la isla, les acompañamos a visitar los lugares más emblemáticos: El Teide, que subimos en teleférico y pudimos admirar desde las alturas, la gran caldera de las Cañadas, el contorno de la isla "como una mano que se extiende en el océano Atlántico" _ que dijo el poeta  José Pablo_ La Villa de la Orotava, con sus calles empedradas y sus casonas señoriales de los siglos XVII y XVIII, La ciudad de Aguere o San Cristóbal de la Laguna con sus verodes sobre los tejados y el gran macizo montañoso de Anaga, que corona a la ciudad capital de la isla, Santa Cruz de Tenerife.


Fue en Santa Cruz, en Librería de Mujeres, donde tuvo lugar  el recital poético bilingüe, alemán-español, con traductora de lujo incluida (Bárbara). Bueno, más que un recital simplemente, fue una clase magistral, no sólo de poesía, sino de concienciación y de responsabilidad y  respeto por el Planeta que habitamos.
También tuvimos la oportunidad de ver una interesante exposición de dibujos y pinturas sobre poesía visual o imágenes poéticas, como las denomina su autor,  José Pablo Quevedo, que también nos dio a conocer su estilo de escribir poesía, que él denomina "poesía regresiva" (http://arteregresivo.blogspot.com.es/)


Ha sido pues, una experiencia muy grata, en la que la Amistad se ha vestido de gala con versos, melodías de colores vivos y un mismo sentimiento de los hijos, poetas del Mundo, por la Pacha-Mama (Madre-Tierra).



¡Gracias, amigos, por vuestra visita, les esperamos de nuevo!


Quiero también agradecer y valorar la gran labor organizadora de nuestra amiga María Gutiérrez (Puri) y a la Librería de Mujeres, nuestra "Casa de la Palabra" porque gracias a ellas pudimos disfrutar de una tarde de poesía y amistad con nuestros queridos e ilustres huéspedes. 
¡Graciasss!!

LOS INMORTALES FANTASMAS DEL ESTADIO NACIONAL++ (Q.E.P.D.)

Testimonio de Angel Ruiz Maldonado (sobreviviente).


El 24 de mayo de 1964 fue el día más fatídico para el fútbol y deporte peruano. En aquella fría y sombría fecha otoñal, murieron en el Estadio Nacional de Lima 342 hinchas, muchos de ellos niños y ancianos,con el saldo adicional de 800 heridos como trágico epílogo de un inicial conato de bronca protagonizado por seleccionados peruanos y argentinos que disputaban su clasificación para las Olimpiadas de Tokyo.
En el momento más ardoroso del disputado encuentro, el árbitro uruguayo Angel Eduardo Pazos anuló el gol incaico que nos permitía el empate con los gauchos lo que provocó un estallido de ira entre los 42 mil aficionados que pretendían abalanzarse sobre el gramado para linchar al referí mientras los policías soltaban a los perros bravos y arrojaban  bombas lacrimógenas en abanico a fin de frenar a la multitud, generándose un efecto boomerang pues la hinchada lejos de calmarse la emprendió contra las butacas destruyéndolas en un ambiente de caos irrefrenable. La situación se tornó más tensa cuandola tropa de asalto estúpidamente lanzó gases asfixiantes en las tribunas para obligar a la airada hinchada a huir hacia las calles.
Acompañado de otros 17 adolescentes catorceañeros del distrito de Breña, habíamos concurrido al Estadio para alentar a nuestro seleccionado conformandola aguerrida patota de Chacra Colorada. Cuandolos gases aspirados nos arranchaban el aire de los pulmones,en ataque de pánico corríamos zigzagueantes buscando descender atropellandolas escaleras y ganar las calles dela tribuna norte. A medida que sin control los millares de fanáticos bajaban a velocidad, terminaban atrapados en el empinado callejón sin salida encontrando el portón herméticamente cerrado y el que por efecto de  la inmensa presión ejercida por los cuerpos de esa desgraciada masa humana, se hinchaba a manera de un gran globo de acero que los aprisionaba mortalmente al igual que podríamos espectar en una truculenta película de terror con centenares de ojos, orejas y pedazos de narices que rodaban por los suelos junto a numerosos cadáveres envueltos en charcos de sangre.
En las calles millares de  ciudadanos protestábamos contra  la evidente negligencia punible de haber sellado las puertas y por la dura y torpe represión policial, en tanto las ambulancias y patrulleros trasladaban a muertos y heridos a morgues y hospitales en donde escasearon las unidades de sangre para salvar vidas. Hoy más que nunca valoro y aprecio la permanente exhortación que formula el respetable médico peruano Dr. Ernesto Manrique Valencia,  pionero en la formidable cruzada de concientización en pro de forjar entre los peruanos una cultura de donación de sangre voluntaria justamente para afrontar este tipo de difíciles e imprevisibles contingencias.
Todos mis 17 amigos de barrio habían muerto. Salvé la vida creo por mi precoz perspicacia de mozalbete despierto lo que me permitió observar que los portones que yo llamo del "infierno", estaban sellados y tuve la suerte divina de haber salido por el único que estaba abierto y haber sobrevivido.
Rindo sentido homenaje a los caídos llevados por su entrañable amor a nuestra querida Patria y elevo oraciones ante el Gran Arquitecto del Universo por mis añorados patitas del alma que sucumbieron muy tempranamente en el sano ideal de emular a sus ídolos, mi recuerdo de ellos es imborrable e imperecedero.
Ha pasado medio siglo y en cuanto retorno al remozado coso de José Díaz, mi mente evoca aquél fatídico episodio que todos quisiéramos nunca más vuelva a repetirse y cuando algún día el maldecido Estadio deba desaparecer, sobre las nuevas gigantescas columnas de acero seguramente quedarán impregnadas las lamentaciones y quejidos de los inmortales fantasmas del Estadio que aún recorren las tribunas clamando justicia y sanciones que no dudo, jamás llegarán.