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Dra. Gricelda Dzul Escamilla |
Por Jorge Aliaga Cacho
He concluido la lectura del poemario de Gricelda Dzul Escamilla. Es un libro en el cual su autora demuestra un gran dominio del lenguaje, y un bello engranaje entre la vida y el versar. Los cuarenta poemas que contiene el volumen, titulado ''Griz Azul'', anuncian la llegada de una poeta enraizada en los valores, sentimientos y lingüística del ser mexicano. El ramillete de poemas empieza con ''Poesía es...'', un profundo y significativo poema existencial que sirve como puerta para dar paso a los grafemas que se presentan en otros distinguidos versos. En ''Incomparable'', por ejemplo, Dzul rescata a la mujer nativa, presentándola con su lenguaje propio: 'A la leña vas con ayate, mecapal y machete'. En ''La vida que hoy es mía'', Dzul, nos presenta la dicotomía de la vida: 'el placer y las inclemencias' que nos toca vivir... En ''Armonía'', luego del dolor nocturnal, aparece la esteta que crece en su resplandor. En ''Reencuentro'', se reenciende la pasión en un tiempo otoñal que se abriga para dar paso al sol. ''Amor, amor'' es un poema filial, canto a la hija que nace, crece y se convierte en socia sustancial en las batallas que enfrentan juntas, madre e hija, por la vida. Poemas como ''Calma'', que es un himno al amor, conserva a este sentimiento en la absoluta serenidad, que le otorga la edad madura... Y así, 'golpe a golpe, verso a verso'; como expresaría Machado, Gricelda Dzul nos grafica la vida en un pentagrama de adagios y allegros. La fuerza de Dzul radica en la sustancial energía que irradia a su camino de tristezas y alegrías. En ''Griz Azul'', vida y obra van ligadas de la mano, en este caso, de una poeta que conoce lo que es dolor y la autoconservación:
'Protejo mi vida...
y advierto que, al perder también se gana'.
La tradición religiosa no está ausente en la poesía de Dzul. Ella le canta al Señor del Santuario, adorado por 'gente alegre, bailadora que siempre recibe con amor'. Y si Neruda le cantaba a la cebolla por ser ingrediente indispensable en la mesa del trabajador chileno; Dzul le canta a 'los frijoles multicolores en el vientre de la olla'. Le canta a la carne y a las patitas de marrano. Y a los nopales, en el preciso momento de su 'medio hervor'. Y la poeta no se olvida que existe un ocaso que te trae:
'un mar de recuentos y
recuerdos,
con la viva esperanza de que
día a día
los celajes del crepúsculo.
siempre juntos podamos ver'.
Existe mucho más en esta bella obra que invita a descubrir el lenguaje del alma, sin el cual no existiría poesía.
Auguro a la Dra. Gricelda Dzul Escamilla, gran educadora y poeta mexicana, un rotundo éxito en la difusión de ''Griz Azul'', una obra esencial para las bibliotecas de Nuestra América.