El inicio de la aventura
Un año antes de su muerte, Kafka paseaba por el parque Steglitz en Berlín cuando encontró a una niña llorando amargamente porque había perdido a su muñeca. Para evitar su sufrimiento, le inventó una historia fantástica: la muñeca no se había extraviado, sino que se había ido a recorrer el mundo y él era un "cartero de muñecas".
Las cartas misteriosas
Durante las siguientes tres semanas, Kafka se reunió con la niña casi a diario para leerle las supuestas cartas que la muñeca le enviaba desde distintos lugares. En ellas, la muñeca le contaba sus vivencias, sus aprendizajes e incluso le insinuaba que se estaba haciendo mayor y tenía compromisos, preparándola sutilmente para el momento en que ya no volvería.
El desenlace y legado
Para darle un cierre a la historia, en su último encuentro Kafka le regaló a la niña una muñeca nueva. Aunque era evidente que no se trataba de la original, le entregó una carta final explicando que los viajes la habían cambiado físicamente. Años después, se dice que la niña encontró una pequeña nota escondida en su nueva muñeca firmada por Kafka, que decía: "Todo lo que amas, eventualmente lo perderás, pero al final, el amor volverá de una forma distinta".
*Extraído del Facebook.
