Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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19 de julio de 2017

Perú: el 28 de julio no hubo real independencia.


Por Jorge Aliaga Cacho

(Carta de Tomás Guido - amigo de San Martín - del 6 de agosto de 1821, a su esposa Pilar Spano).

'El 28 del mes anterior se juró en esta capital la Independencia del Perú. No he visto en América un concurso ni más lucido ni más numeroso. Las aclamaciones eran un eco continuado de todo el pueblo... Yo fui uno de los que pasearon ese día el estandarte del Perú independiente... Jamás podría premio alguno ser más lisonjero para mí, que ver enarbolado el estandarte de la libertad en el centro de la ciudad más importante de esta parte de América, cumpliendo el objeto de nuestros trabajos en la campaña ... ). En esa misma noche se dio refresco y baile en el cabildo. Ninguna tropa logró contener la aglomeración de gente y no pudo lucir el ambiguo que se preparó para los convidados (... ). En la noche siguiente se dio en el palacio del general un baile, al que asistieron todas las señoras, esto requeriría una descripción particular para lo que no tengo tiempo. La compostura con que se presentaron aquellas era elegante... Yo bailé mi contradanza de etiqueta con una señora y me separé con mis amigos a analizar los efectos de la política del gobierno antiguo'. 

Muchos años han pasado desde que Tomás Guido escribiera esa carta donde relatara a su esposa la celebración de la independencia nacional en 1821. Allí, Guido, expresa que las aclamaciones por la celebración eran un eco continuado de todo el pueblo. Me pregunto: ¿Hasta que punto sus relatos eran parte de la emoción que éste señor sentía por la victoria de su clase social, y hasta que punto era la genuina celebración de un pueblo convencido de que había llegado la hora de la conquista de sus derechos? Bueno, para empezar, parece que la participación del pueblo, en la celebración oficial, llegó solamente hasta donde le permitieran las tropas formadas en la plaza para resguardar el recinto del cabildo. El baile, la comilona, eran reservados para los condes y marqueses, para los sacerdotes y los designados para tomar el poder. El pueblo no participó del baile oficial.

Nos han hecho creer que la independencia del Perú nació de una proclama firmada por ´hijos notables'. Cuando en realidad debieron llamarlos por sus propios nombres:aristócratas, explotadores que nunca soltaron el poder económico heredado de la colonia y que continuaron explotando al pueblo a lo largo de la historia republicana del Perú. La clase dominante, en realidad, se vio obligada a firmar la declaración de la independencia, de forma timorata, al saberse rodeados por las montoneras que amenazaban entrar a Lima. Los aristócratas, de no haberse plegado a la causa de la independencia, verían sus propiedades confiscadas y hasta podrían haber sido desterrados del país. Esa fue la verdadera razón de la conducta 'patriótica' de la aristocracia limeña. Siempre la burguesía parasitaria, heredera del poder económico ha logrado asirse de victorias populares para preservar sus intereses de clase y continuar con la corrupción de la sociedad y sumir al pueblo peruano en renovada explotación. Eso también ocurre con los planes de transformación ofrecidas y traicionadas por gobiernos recientes. Ciento noventa y siete años han pasado desde aquel día en que San Martín proclamara la independencia en la Plaza Mayor de Lima. 

Parecía que la historia brindaba al gobierno de Ollanta Humala la oportunidad de corregir errores y ser gobierno para todos los peruanos y, especialmente, solucionar las demandas de los que siempre fueron explotados y objeto de abuso a lo largo de la historia. A su gobierno  le correspondía, por ejemplo: confiscar, desterrar del país, poner en la cárcel a los ladrones, asesinos y corruptos, que siempre hicieron daño al Perú, y cumplir con quienes ofrendaron sus vidas por la patria, aquellos que no robaron ni explotaron, aquellos que se enrolaron desinteresadamente en las luchas para romper las cadenas del yugo colonialista primero, y el desarrollo ulterior de la patria después. Es decir aquellos que lucharon y luchan por amor a la patria y no por los intereses que puedan ganar sus capitales, sus cuentas bancarias y el ´rendimiento´ de sus acciones en la bolsa de valores.

El apoyo electoral que recibió el gobierno de Humala para su proyecto de transformación lo legitimaba para que lleve a efecto genuinos cambios en la sociedad peruana. Algo que debería haberse hecho el 28 de julio de 1821: Redistribuir equitativamente la riqueza. Sin redistribución de la misma no se puede hablar de independencia. No puede haber independencia cuando la mayoría de peruanos no goza de poder económico o cuando ese poder es cedido a potencias extranjeras que, a través de sus empresas, condicionan la explotación y el mal trato de nuestros connacionales. La victoria de GANA PERÚ no fue la proclamación de una lista de 'notables' pidiendo la independencia como la que se hiciera en 1821. El 5 de Junio de 2011 Ollanta Humala había sido investido, por la voluntad popular, con mandato para realizar genuinos cambios en el Perú. Sin embargo, los esfuerzos justicieros que hicieran Tupac Amarú y los subsecuentes mártires de la patria fueron nuevamente traicionados.

El año 2016 también le hubiera tocado a un nuevo gobierno cumplir la tarea de hacer justicia, hacer patria, cambiar el sistema político y económico, pues esa es la única garantía para cumplir con la deuda histórica que tiene el país con todos los peruanos. Siglos han transcurrido en los cuales la clase dominante y empresas extranjeras han robado la riqueza del país. Es menester ahora revertir este estado de cosas. Empezar el camino de reivindicación. Elegir a un gobierno que entregue a los peruanos una verdadera razón para celebrar la verdadera independencia. Continuar con el trabajo de Tupac Amarú, San Martín, Bolívar y Velasco Alvarado, no traicionarlos. En la última justa electoral la historia nos volvió a traicionar, y el imperialismo con la disociación mediática, hurgó un plan de fraude electoral que pospuso una vez más el pago de la deuda histórica. Y a los peruanos, muchos considerados de izquierda, los convencieron para votar y hacer un carnaval, una fiesta electoral con dos candidatos del imperialismo. Esa experiencia no debe volver a repetirse. Se necesitan nuevos líderes, gente jóven, mujeres, intelectuales y artistas que no hayan estado comprometidos con el sistema, no elegir, por ejemplo, a los beneficiarios de puestos de trabajo de algún ministerio, dependencia pública o empresa estatal. Los que siempre caen parados, los que actúan como bomberos para frenar las luchas del pueblo peruano. Y esa lucha empieza en nuestros días con la no reelección de los actuales congresistas. Todos, absolutamente todos, a sus casas. ¡Seamos libres, seámoslo siempre!

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