javier alfredo amado del pozo
UN GENERAL EN APRIETOS
El general Carreño subió al helicóptero presidencial con unos tragos encima. Esa noche, en un agasajo que le hicieron un grupo de campesinos, había dicho, "No creo que la muerte ose tocarme, por lo menos en treinta años más, que sería lo que necesito para arreglar este país y dejarlo como nuevo".
-Sí mi general, -gritaron a coro aquellos humildes hombres de campo que el presidente Carreño trataba con mayor deferencia que a los encopetados amigos palaciegos o diplomáticos que ajustarse a ciertas actitudes campechanas del general. Las Aspas del helicóptero comenzaron a girar con ensordecedor ruido El piloto de la nave iba sólo de acompañante. Minutos después, ésta ya se encontraba en el aire, rozando los cables de alta tensión rumbo a otro caserío, donde era esperado por sus sencillos habitantes. El viaje se inició sin tropiezos.
-Capitán, -gritó el general, tratando dejarse oír a través del rugido del motor. Voy a contarle un par de anécdotas de mi carrera como piloto de la Fuerza Aérea. Hace muchos años piloteaba un mono motor de entrenamiento, cuando senti un fuerte sacudón y el motor de mierda se paró en seco y los huevos se me congelaron. Busqué un sitio mientras planeaba, sin encontrar nada apropiado para aterrizar. Sólo había y muchas chacras con casitas. Bajé lo más posible y cuando a lo lejos divise una chanchería y al pasar justo encima de ella, me lancé sin paracaídas, con tan buena suerte que caí de culo sobre un terreno fangoso, donde se revolcaban placenteramente un grupo de chanchos, mientras mi avión se estrellaba a 300 metros más adelante. Unos campesinos me recogieron y cuidaron como si fuese un dios caído del cielo. Fue una locura de juventud que no la repetiría.
-Y dígame general, ¿cómo lo encontraron? -preguntó interesado el capitán Torres. -Bañado en mierda, pero eso sí, con mi dignidad bien en alto.
-La otra, en una exhibición de la Fuerza Aérea, un grupo de cadetes se lanzó en paracaídas y con tan mala suerte que uno de ellos no se abrió y el cadete quedó sembrado en el piso. Los periodistas decían que los paracaídas eran muy antiguos, causa por la cual no se abrió. Me dio tal ira que agarré el paracaídas ensangrentado y para demostrarles que no era culpa de la
Fuerza Aérea me lancé sin sufrir percance alguno.
-Que cojones mi general -gritó entusiasmado el capitán.
De pronto, cerca de Arque, se escuchó una ráfaga de ametralladora que silenció al capitán. Luego seis balas penetraron mortalmente en el cuerpo del general; el helicóptero comenzó a perder altura y se estrelló, enredándose en los cables de alta tensión. Dijeron que una falla mecánica había sido la causa del accidente. Otros, que el piloto había perdido el control, al bajar la máquina muy cerca de la carretera, ésta se enredó en dichos cables, produciéndose el fatal accidente. Pero cuentan los campesinos de Arque, testigos del fatal percance, que cuando ellos llegaron al lugar del accidente, el general estaba al mando de la nave y acribillado, razones que se investigan. Pero a unos tres cientos cincuenta metros se encontraron más de medio millar de casquillos de alto calibre que fueron levantados con mucha discreción, por efectivos militares.
Esa mañana había un sol radiante en Cochabamba, que está a 2800 metros sobre el nivel del mar, bajando de La Paz hacia el este.
Hacía cuatro años estuve en palacio de gobierno con el presidente y mañana también lo estaría pero en diferente forma. Ayer presidente, hoy un despojo humano masacrado por los gusanos, implacables depredadores.
-Gracias Eduardo, por invitarme a la necropsia del general.
-Sabes que hay una pequeña condición.
Tienes que declamar -retozó risueñamente Eduardo. La viuda y su familia están deseosas de escucharte.
-No hay problema, hermano, cuenta conmigo.
-Hoy a las siete de la noche habrá una pequeña reunión familiar y estamos invitados
-repuso Eduardo.
-Paso a recogerte a las siete de la noche.
No me falles. La reunión es por ti -dijo presuroso e intranquilo.
A las siete de la noche ya estábamos enrumbando hacia nuestro destino, bajo un cielo límpido, hermoso y tachonado de estrellas. Durante el trayecto no pronunciamos palabra. Estaba más preocupado por la necropsia del día siguiente que por la reunión de esa noche.
-Recuerda que tienes que acompañarme con la guitarra. -dije, casi como un nervioso murmullo.
Eduardo movió afirmativamente la cabeza, imperceptiblemente, mientras decía al taxista -aquí maestro.
-Buenas noches, -saludamos cortésmente a los anfitriones que nos recibieron con extrema amabilidad.
-Buenas noches, decía ella mientras se acercaba a darme un beso en la mejilla.
Mujer de impactante belleza. Alta, de hermosos ojos verdes, cabellera de un negro azabache, cuya sedosidad y brillo realzaban aún más sus finos rasgos. Vestía elegantemente coqueta y señorial, destacando aún más sus formas perfectas. Su acompañante -me imagino su esposo- también era de varonil figura. Mucho más alto que ella, pelo rubio y largo hasta los hombros, que contrastaban con los rasgos angulosos y fríos de su cara. La mirada era dura, de impenetrables ojos, que trataba de disimular con una leve sonrisa, que más que sonrisa parecía mueca.
-Así que tú eres el poeta de América que nos va ha deleitar esta noche. Bienvenido a mi país y a mi casa y dirigiéndose a Eduardo.
-Pensé Eduardo, que no vendrías. Gracias por acompañarnos esta noche -agregó casi inmediatamente.
Fuimos presentados al resto de los invitados, familiares y amigos íntimos, cuya mayoría eran militares, pero no le di importancia.
-¿Le sirvo algo mi querido amigo?
-susurró a mi oído Laurita.
-Lo que usted quiera señora, salvo que la dueña de casa se oponga -sonrió coquetamente.
-Déjalo por mi cuenta. Soy muy amiga de la familia -acotó sonriente.
Salud, -dije tranquilamente examinando sus hermosos ojos verdes.
Laura, en realidad no era amiga de la dueña de casa. Ella era el anfitriona y la viuda del general. Pasamos una hermosa velada.
Al día siguiente la necropsia determinó, dividida mente entre los forenses, el general lo habían asesinado y la viuda, por razones aún desconocidas acepto: "Muerte accidental".
Fuente:
https://www.blogger.com/blog/post/edit/8899405717495609870/8519878836567571436
