Sociólogo - Escritor

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"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales.
Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.
email address:
jorgealiagacacho@hotmail.co.uk
https://en.m.wikipedia.org/wiki/Jorge_Aliaga_Cacho
http://www.jorgealiagacacho.com/

15 de julio de 2026

Jorge Aliaga Cacho on Social Media

Jorge Aliaga Cacho 
Jorge Aliaga Cacho highlights the transformative role of the writer: to be the voice of their people. His reflection underscores how literary art connects the author with the collective sentiment, immortalizing their work by articulating social struggles and aspirations.

The Peruvian author's thought can be analyzed under the following premises:

Aesthetics and Language: Literature uses language to materialize beautiful and valuable ideas. Mastery of language allows for the creation of an aesthetic bridge that enriches the culture of any society.

The "Great Writer": According to Aliaga Cacho, truly great authors are not isolated, but rather embody the experiences and aspirations of the community. They become classic representatives precisely because they resonate with the reality of the masses.

Immortality of Art: When a work beats in unison with its people, it transcends the barriers of time and does not die.

You can explore more about the work, essays and poems of this national author based in Scotland by checking his profile on the Society of Poets and Narrators of the Lima Region or by reading his poems in the Poémame Magazine and others.

Jorge Aliaga Cacho en las Redes Sociales

Jorge Aliaga Cacho destaca el rol transformador del escritor: ser la voz de su pueblo. Su reflexión subraya cómo el arte literario conecta al autor con el sentir colectivo, inmortalizando su obra al articular las luchas y aspiraciones sociales. 

Jorge Aliaga Cacho 

El pensamiento del autor peruano se puede analizar bajo las siguientes premisas:
  • Estética y Lenguaje: La literatura utiliza el lenguaje para materializar ideas bellas y de gran valor. El dominio de la palabra permite crear un puente estético que enriquece la cultura de cualquier sociedad.
  • El "Escritor Mayor": Según Aliaga Cacho, los verdaderos grandes autores no están aislados, sino que encarnan las vivencias y anhelos de la comunidad. Se convierten en representantes clásicos precisamente por sintonizar con la realidad de las masas. [
  • Inmortalidad del Arte: Cuando una obra late al unísono con su pueblo, trasciende las barreras del tiempo y no muere.
Puedes explorar más sobre el trabajo, ensayos y poemas de este autor nacional radicado en Escocia, revisando su perfil en la Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima o leyendo sus poemas en la Revista Poémame y otras.

Quédate en mi silencio

Por Alice Moreira Alava


Quédate un instante, 

no pronuncies el adiós,

deja que el silencio nos regale su canción.

Tu mirada enciende el último farol,

mientras la distancia ya deshoja nuestro amor.


Tus manos son las hojas que el otoño acarició,

y mi pecho es un puerto donde ancló tu corazón.

Aunque el viento cambie el rumbo de los dos,

mi alma seguirá llamando tu nombre en cada voz.


No detengas el reloj,

déjalo llorar conmigo.

Cada segundo sin tu luz

es un invierno sin abrigo.


Abrázame...

como abraza el mar la arena al anochecer.

Abrázame que en tus brazos todavía sé quién pude ser.

Si te marchas, llévate también mi soledad,

porque aquí se quedarán las huellas de tu mar.

No me digas que es el fin,

bésame una vez más.

Que el amor no muere nunca,

solo aprende a esperar.


Fuiste luna navegando sobre mi ansiedad,

yo, un río que encontraba tu reflejo al pasar.

Hoy las nubes cubren toda inmensidad

y la lluvia va escribiendo lo que no pude contar.


Si el destino abrió caminos para separar,

que no borre las estrellas que aprendimos a mirar.

Cada beso fue un jardín al despertar,

cada sueño una paloma que no quiso regresar.


Si mañana otro horizonte te acaricia la piel,

guarda un rincón de mi nombre donde florezca la fe.

Porque amar no es poseerte,

es dejarte renacer;

aunque el alma quede rota,

volvería a escoger.


Abrázame...

como el cielo abraza al sol al amanecer.

Abrázame...

que tu ausencia será un eco imposible de vencer.

Si te marchas, deja abierta la ventana del ayer,

para que entren mis recuerdos cuando vuelva a llover.

Y aunque el tiempo nos separe

como espuma frente al mar,

vivirás entre mis versos...

donde nadie te podrá olvidar.

HIJOS DE MANUEL BARRETO: CARTA DE RENUNCIA AL APRA


Lima, primero de diciembre de 1963

Víctor Raúl:

Con la indignación y el pesar que produce el convencimiento de haber sido traicionados, te dirigimos la presente carta abierta que contiene nuestras renuncias al Partido Aprista Peruano.

Tu nombre y el APRA significaron para nosotros durante mucho tiempo la más auténtica bandera revolucionaria, la más alta esperanza de redención de nuestro pueblo, el instrumento más eficaz para combatir al imperialismo, a la oligarquía y a sus sirvientes, los politiqueros oportunistas y de toda laya. Lograste encender en el corazón de los peruanos una profunda fe en el destino revolucionario del Partido. La adhesión al aprismo fue una multitudinaria movilización popular sin parangón en nuestra Historia. El inconmensurable esfuerzo de la masa aprista nos puso muchas veces al filo del Poder, y alguna vez hasta lo compartimos. Más he aquí cuando el avance revolucionario del mundo es más potente, cuando golpea su inminencia en las puertas de nuestro Continente, cuando la conciencia de la necesidad revolucionaria es más clara y profunda en nuestro pueblo, cuando el tiempo para la revolución es más propicio, sucede lo increíble: ¡la traición! La más infame y vergonzosa de toda la Historia de América. Traición a los militantes del Partido y al pueblo peruano; traición a los obreros, a los campesinos; a la juventud; traición, en fin, a los que sacrificaron en la lucha aprista bienes, porvenir, familia, a los que sufrieron prisiones y torturas, a los que ofrendaron su vida creyendo en los ideales revolucionarios del APRA.

Toda esta legión de heroicos militantes sufrió y murió, víctima de la oligarquía peruana, cuya mano sucia y sangrienta, precisamente, tú, Víctor Raúl y tus líderes, besan ahora en el más cínico y humillante acto de banalidad e ignominia. Es la mano airada del gamonalismo que mata impunemente a campesinos, la mano criminal que fustigó las espaldas de jóvenes apristas en las prisiones, la que asesinó a Manuel Arévalo y a Lucho Negreiros, a Manuel Cerna, a Perico Chávez, a Celso Albinagorta y tantos otros, ésa es la mano que ahora besan tú y tus líderes, Víctor Raúl, de rodillas, serviles y obsecuentes.

Son los Pedro Beltrán, son los “barones del azúcar y del algodón” –como los llamó el “Cachorro”– hacia los cuales tú nos inculcaste un odio santo, los que recibieron tu apoyo y el de Ramiro y el de los líderes, a su criminal política conviviente, a su “reforma agraria” y a su “nacionalización progresiva del petróleo”. Son los Prado, a cuyos Bancos Populares puso bombas y petardos la juventud aprista por tu orden; el Manuel Prado a quien por ludibrio, los votos apristas hicieron presidente por tu orden. ¿No es esto besar y hacer besar a los pobres compañeros que sufrieron el castigo prepotente de su soplonería en el primer gobierno, la misma mano que los azota envileciéndolos?

Es Ravines, Eudocio, aquel que tú nos mostraste como el símbolo más inmundo del estercolero político, como el falso, el vendido, el ruin, el asesino, el enemigo por antonomasia, el arquetipo de antiaprista, el envidioso de tus virtudes y tu limpieza combativa de entonces; es ahora por obra tuya el “respetable político” a cuya casa acuden tus discípulos, consejeros y aliados del aprismo.

Es Odría, perseguidor de apristas, responsable de la muerte de Negreiros, el mismo que te declaró indigno de la nacionalidad peruana, es el mismo Odría enriquecido sirviente de la oligarquía, con quien ahora vas del brazo en la más monstruosa alianza antinatura. Y es también hasta Luis A. Flores –los ocho gorros de los marineritos (¿recuerdas?)– quien se sienta contigo y con los tuyos en el mismo convite, extraña comensalía, para roer los huesos que arroja el imperialismo y la oligarquía a sus sirvientes.

Y es por fin el imperialismo yanqui, voraz y prepotente, corruptor y sangriento –según decías entonces– contra el cual combatió tu juventud gallarda y altiva. Ahora te paga, te costea viajes interminables por el mundo entero... Ahora te apoya con dinero y a través de todas sus empresas como para que seas presidente del Perú. Y es que los años, Víctor Raúl, la sensualidad –que tú tanto combatías– ha hecho presa de ti y ha deformado tu conciencia moral.

Nos has traicionado Víctor Raúl. Nos has obligado a arrancar de nuestro corazón la fe que tuvimos en el aprismo. Ha sido muy doloroso para nosotros descubrir la verdad.

Creímos algún tiempo que las claudicaciones eran tácticas para engañar al enemigo. Pero el infame pacto de la Alianza APRA-UNO ha terminado por abrirnos los ojos. Ahora comprendemos definitivamente tu traición. Ya no es posible continuar la farsa. Nos retiramos del APRA: nuestra dignidad humana y nuestra posición revolucionaria así lo impone. Y lo impone sobre todo el mandato y el ejemplo inmaculado de nuestro padre Manuel Barreto “El Búfalo”, que murió en las puertas del cuartel O’Donovan combatiendo de frente, dando el pecho a las balas, con su mirada limpia de odios y rencores, porque creyó que los ideales del aprismo se identificaban con los sagrados ideales del pueblo y de la patria.

Por eso nos retiramos del APRA. Nos vamos del aprismo con los viejos luchadores, con nuestro pueblo pobre y castigado, con nuestras masas irredentas traicionadas una vez más. Pero al mismo tiempo se va con nosotros la historia del heroísmo aprista, la de la lucha antiimperialista, antifeudal y antioligárquica. Se van con nosotros las banderas de la Revolución Peruana, que ustedes los líderes arriaron por un plato de lentejas. Se van con nosotros los héroes y los mártires, nuestros queridos y venerados muertos.

Se van con nosotros para que ustedes no sigan traficando con su memoria. ¡Basta ya de usar el nombre de los mártires de señuelos, de trampas convivientes! Ellos no murieron para llevar a Prado a la presidencia del Perú, ni para que Beltrán sea el orientador de la economía y reforma agraria, ni para que la International Petroleum encuentre su baluarte defensor en el Partido. No murieron para que la disciplina del Partido obligue a la encallecida mano del compañero a depositar su voto por doña María Delgado de Odría...


No murió nuestro padre para que el apelativo de “Búfalo”, que tan cariñosamente le pusieron los compañeros por su singular vigor y por su valentía, designe a las mesnadas de matones que en las calles, en las universidades, en los sindicatos, aterrorizan a quienes discrepan de la línea traidora de los líderes. Y nos valga la oportunidad para proclamar que nada tuvo que ver Manuel Barreto, ni con el asesinato aleve, ni con el terrorismo anárquico y absurdo. No murieron nuestros héroes para eso. Lucharon por el pueblo, son del pueblo; el pueblo guardará su memoria. No son más héroes o mártires “apristas”. Ustedes, líderes del Partido, han vendido ese nombre que nos perteneció a las masas populares, lo han vendido a la empresa oligárquico- imperialista. ¡Pero los mártires no! ¡Ellos son del pueblo!


Adiós Víctor Raúl Haya de la Torre. Nosotros, sencillos militantes de la vieja guardia, renunciamos públicamente al APRA. Y cumpliendo un deber de lealtad para nuestros compañeros de lucha, para con las masas que creyeron en el aprismo, denunciamos, con toda entereza, la traición de los líderes apristas. Ni un minuto más con la traición, ni bajo el comando traidor de Víctor Raúl Haya de la Torre y de sus líderes.


Adiós, Víctor Raúl... Nos vamos con nuestro pueblo a seguir luchando por la Justicia Social.


Irma Barreto de Ormeño 


Manuel Barreto


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Urpi Rosa Trinidad