Sociólogo - Escritor

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"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales.
Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.
email address:
jorgealiagacacho@hotmail.co.uk
https://en.m.wikipedia.org/wiki/Jorge_Aliaga_Cacho
http://www.jorgealiagacacho.com/

30 de junio de 2026

Fuerza Venezuela

Por Beatriz Casaus


Por Beatriz Casaus 

Tengo el corazón encogido. Siento impotencia, tristeza y un dolor difícil de explicar. Podría hacer como si nada, como parece hacer mucha gente, pero a mí no me sale publicar fotos enseñando mi cuerpo en bikini, contar un viaje o compartir una imagen con un mojito en la mano como si nada estuviera ocurriendo. Como si el hecho de que sea verano lo justificara todo. No puedo. Creo que, cuando una tragedia de esta magnitud está sucediendo y todavía hay personas atrapadas bajo los escombros, lo mínimo que podemos ofrecer quienes estamos lejos es respeto, decoro y un espacio de duelo. Mi pensamiento está con todas las víctimas, porque detrás de cada cifra hay un nombre y una familia rota para siempre.

Siento que mirar hacia otro lado sería una forma de negar la realidad. Hoy los teléfonos móviles nos permiten ser testigos de lo que sucede a miles de kilómetros. No verlo porque duele no hace que deje de existir. Hay una corriente extendida dentro de ciertos ambientes espirituales, que defiende que no hay que mirar el sufrimiento del mundo porque "baja la vibración", porque hay que enfocarse únicamente en lo positivo o porque prestar atención al dolor es, atraerlo. Para mí la espiritualidad jamás ha consistido en apartar la mirada del sufrimiento. Al contrario. Hay quienes parecen convencidos de que, por haber alcanzado un supuesto nivel de conciencia superior, ese dolor ya no va con ellos. Y lo expresan con cierta condescendencia, como si quienes sí miramos de frente la realidad estuviéramos menos evolucionados. Pero esa actitud no me parece iluminación; me parece ego espiritual. Y el ego, por mucho que se disfrace de luz, sigue siendo ego.

Jesucristo no evitó el sufrimiento humano. Caminó entre los enfermos, los pobres, los rechazados. Denunció las injusticias de su tiempo, se enfrentó al poder cuando era necesario y puso el foco precisamente allí donde había dolor, abandono e hipocresía. No para recrearse en ello, sino para transformarlo. 

Por eso me cuesta tanto conectar con ese ego espiritual que, disfrazado de paz interior, termina convirtiéndose en indiferencia. Esa espiritualidad que parece creer que observar una injusticia ya es contaminarse de ella. No conozco personas más espirituales que quienes, en medio de los escombros, el polvo y la devastación, están removiendo piedras con sus propias manos para intentar encontrar a alguien con vida. Quienes consuelan a quien acaba de perderlo todo mientras, quizá, ellos también lo han perdido. Quienes siguen con fe y esperanza por encontrar supervivientes, quienes reparten agua, comida, colchones o simplemente un abrazo. Personas que, actúan sin cámaras, sin reconocimiento y sin ayuda institucional. Ellos no necesitan decir que han elevado su conciencia, sino que lo demuestran.

Porque ser espiritual no es hablar con voz dulce y suave delante de una cámara en un vídeo. No es llenar las redes sociales de frases bonitas ni meditar durante horas si después el sufrimiento ajeno te resulta incómodo. Ser espiritual es sostener la mano de quien está muriendo o ayudar en la desgracia. Es estar cuando una catástrofe arrasa la vida de miles de personas. Acompañar al que llora. Implicarse cuando uno puede hacerlo. Estar presente en el foco de devastación ayudando. Esas personas, a mí, me parecen las más grandes. Porque ser espiritual, es ser humano.

La verdadera espiritualidad no nos aleja de la realidad. Nos hace incapaces de ser indiferentes ante ella y esa implicación es la que transforma el mundo. Si nadie retirara los escombros, seguirían ahí. Si nadie tendiera la mano, el sufrimiento sería aún mayor. La acción también es espiritualidad. 

Un fuerte abrazo, lleno de cariño, a todas las personas afectadas. 

29 de junio de 2026

El desencanto de la luna


Por Alice Moreira Alava
(Santa Ana, Manabi, Ecuador).
Poeta, gestora cultural, artista plástica.



Como explicarle al corazón

que fue la luna quien rozó la piel dormida

hasta despertar jardines en el silencio.

Como explicarle al alma

que abrazó las auroras y los atardeceres

con la sonrisa luminosa de aquel encuentro.


Cómo explicarle al sentimiento

que navegaba vertiginosamente por mis venas,

dejando tatuadas promesas de caricias eternas.

Éramos dos ríos buscando el mismo mar,

dos estrellas perdidas en una misma noche,

dos voces que aprendieron a latir al unísono.


Tu mirada era refugio,

tu palabra, un puente de certezas,

y tus manos, la calma después de la tormenta.

Creí en cada sueño compartido,

en cada horizonte dibujado juntos,

en cada juramento sembrado bajo la luna.

Pero una sombra habitaba el paraíso,

una mentira silenciosa y paciente,

oculta entre las flores de la confianza.


Y un día la verdad abrió sus alas,

como un relámpago partiendo el cielo,

como un cristal quebrándose en el alma.

Entonces comprendí el temblor de las ausencias,

el sabor amargo de los besos incompletos,

la tristeza que dejan los caminos truncados.


El amor seguía vivo entre las cenizas,

aferrado a los recuerdos más hermosos,

pero el desencanto habitaba cada rincón del corazón.

Porque hay mentiras que no matan el amor,

pero le arrancan la inocencia para siempre,

y lo condenan a vivir entre la memoria y el adiós.

28 de junio de 2026

Kafka y la muñeca



La historia de "Kafka y la muñeca" narra cómo el escritor Franz Kafka consoló a una niña desconsolada en un parque de Berlín inventando que su juguete no se había perdido, sino que había emprendido un viaje por el mundo. Durante tres semanas, le escribió y leyó cartas diarias relatando sus aventuras. 

El inicio de la aventura
Un año antes de su muerte, Kafka paseaba por el parque Steglitz en Berlín cuando encontró a una niña llorando amargamente porque había perdido a su muñeca. Para evitar su sufrimiento, le inventó una historia fantástica: la muñeca no se había extraviado, sino que se había ido a recorrer el mundo y él era un "cartero de muñecas". 

Las cartas misteriosas
Durante las siguientes tres semanas, Kafka se reunió con la niña casi a diario para leerle las supuestas cartas que la muñeca le enviaba desde distintos lugares. En ellas, la muñeca le contaba sus vivencias, sus aprendizajes e incluso le insinuaba que se estaba haciendo mayor y tenía compromisos, preparándola sutilmente para el momento en que ya no volvería.

El desenlace y legado
Para darle un cierre a la historia, en su último encuentro Kafka le regaló a la niña una muñeca nueva. Aunque era evidente que no se trataba de la original, le entregó una carta final explicando que los viajes la habían cambiado físicamente. Años después, se dice que la niña encontró una pequeña nota escondida en su nueva muñeca firmada por Kafka, que decía: "Todo lo que amas, eventualmente lo perderás, pero al final, el amor volverá de una forma distinta".

*Extraído del Facebook.

Thomas Alva Edison


Un día, un niño de apenas siete años regresó de la escuela con una nota cerrada. Se la entregó a su madre y le dijo: "Mi maestro dice que solo puedes leerla tú".Mientras ella recorría las líneas de ese papel, sus ojos se llenaron de lágrimas. 

El pequeño, asustado, le preguntó: "¿Qué dice, mamá? ¿Hice algo malo?".Ella respiró profundo, tragó el dolor y, con una sonrisa valiente, le leyó en voz alta:"Señora Edison, su hijo es un genio. Esta escuela es demasiado pequeña para él y no tenemos maestros lo suficientemente buenos para enseñarle. 

Por favor, edúquelo usted misma en casa".Desde ese día, ella fue su maestra. 

Ella fue su luz cuando el mundo intentó apagarlo. Aquel niño creció creyendo que era capaz de todo porque su madre así se lo dijo.

Ese niño era Thomas Alva Edison. Muchos años después, cuando Edison ya era el inventor que había iluminado al mundo entero y su madre ya había fallecido, encontró aquel viejo papel doblado en un baúl.Al abrirlo, la verdad lo golpeó en el alma. 

La carta real decía:"Señora Edison, su hijo está mentalmente enfermo. 

No podemos permitirle que regrese a la escuela. Está expulsado".Edison lloró durante horas al comprender que su éxito no se debía a su mente, sino al amor inquebrantable de una madre que decidió mentir para salvar su destino.

Esa noche, el genio escribió en su diario: "Thomas Alva Edison fue un niño con deficiencias, pero gracias a una madre heroica, se convirtió en el genio del siglo".Nunca subestimes el poder de una madre que cree en su hijo cuando nadie más lo hace. 

* Extraído del Facebook. 

festival de las Velas Escarlata


El legendario festival de las Velas Escarlata (Alye Parusa) en San Petersburgo, Rusia, tiene lugar la noche del 27 al 28 de junio de 2026. En honor a los graduados de secundaria, el multitudinario evento de las Noches Blancas incluye un concierto en la Plaza del Palacio, elaborados espectáculos de luces y la icónica fragata navegando por el río Neva bajo sus brillantes velas rojas.

Este es un gran festival que atrae turistas de todo el mundo y muy significativo para quienes se gradúan en la educación secundaria. En el Perú los secundarios no reciben ni un pan con huevo.