Sociólogo - Escritor

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"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales.
Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.
email address:
jorgealiagacacho@hotmail.co.uk
https://en.m.wikipedia.org/wiki/Jorge_Aliaga_Cacho
http://www.jorgealiagacacho.com/

22 de julio de 2021

Vera Tyurina y su barco varado.


Vera Tyurina


    
 
         
Pintura de Vera Tyurina


Por Jorge Aliaga Cacho

En esta nota deseo presentar a la brillante artista plàstica rusa, nacida en Moscù, Vera Tyurina. Vera es una talentosa artistas del pincel que ha producido obras de gran valor estètico como la del barco varado, en colores de ensueño, que reproduzco en esta pàgina. Tuve la oportunidad, y el gusto, de conocer a esta brillante artista, hace algunos años, en una muestra pòstuma de su amiga pintora, Lydia Kogan, realizada en el Instituto de Latinoamerica de la Academia de Ciencias de Rusia. Vera es integrante de la Federación Internacional de Acuarelistas, Fondo Internacional de Arte TLC con Rusia. Ella es una mujer dinàmica que ha paseado su arte por varias ciudades del mundo y es muy activa en su colectivo de artistas que tambièn promueve la labor artìstica de los niños. Desde este blog la felicitamos por su brillante obra.

Pintura: ''Barco Varado'', de Vera Tyurina.
Versos:  A. Podbello
(Verses.ru).
Traducciòn del ruso al español: Jorge Aliaga Cacho.


Mi velero está triste y varado, pues
cayó accidentalmente la vela
y ahora està inclinado.
Esta solo como un transportador.
Sus hombros agitan la paleta
debajo de las cubiertas de ensueño.
Mi velero, está triste, marchito,
la piel del madero de su fondo
cada vez más comprimida
por la fuerza atrofiada en el lodo.
No busca la felicidad mi velero
y por pasar de la desgracia a la suerte
no tienre apuro.
El esmalte lapislázuli ocasionalmente
lo calma detrás de la boya,
¿Acaso se hundirà todo en una ventisca?
Mi velero no pide rebelión y ni tormentas,
puesni las tormentas
ni la paz
le serìa consuelo.
Mi velero sòlo pide, en pago por sus sueños,
distantes lamidos de olas
hambrientas.
y la vela crece y el rocío vuela.

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