Al igual que muchos cubanos de su tiempo —y de hoy—, José Martí, poeta y político cubano, dio sus primeros pasos en la masonería en España. Nacido en La Habana un día como hoy 28 de enero, pero de 1853, fue hijo de padre valenciano y madre canaria, Martí ingresó en la masonería con apenas 18 años. Entre febrero y julio de 1871 fue iniciado en Madrid, en la logia Caballeros Cruzados No. 62, perteneciente al Gran Oriente Lusitano Unido donde llegó a ser su Secretario.
Su trayectoria masónica estuvo vinculada también a las logias Armonía No. 52, en la que fue Orador y a la logia Capitular Libertad No. 40 donde obtuvo el Grado 18 en el R.E.A.A. Dentro de la Orden adoptó el nombre simbólico de Anáhuac.
Hoy, en el Museo Masónico de la Gran Logia de Cuba de A.L y A.M, se conservan valiosas piezas que pertenecieron a Martí, testimonios materiales de su vinculación con la masonería.
Muchas fueron sus reflexiones sobre la masonería y sus valores morales; esta es una de ellas:
«Obrar irreprochablemente, perfeccionar el ejercicio de la libertad, preparar los ciudadanos para la vida pública, ayudar al logro de toda noble idea, estos, sin uno más, sin nada incógnito, sin nada oculto, son los misterios de la orden masónica». #GLE
Fuente: Samuel Sánchez Gálvez. Martí ciñó el mandil. Prueba documental de su filiación masónica. Biblioteca Nacional de Cuba, Ediciones Bachiller, 2007. 72pp.






