Sociólogo - Escritor

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"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales.
Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.
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http://www.jorgealiagacacho.com/

9 de junio de 2015

El Diablo Mundo

José de Espronceda
"El Diablo Mundo" es un poema filosófico y fantástico escrito por José de Espronceda, interrumpido al séptimo canto. El poeta romántico español ha metido en el largo fragmento todos sus ideales, sus virtudes y sus defectos de hombre y de artista. Su visión dolorosa e irónica del mundo funda su apoyo en el tradicional materialismo español y en el humor byroniano. Las actitudes externas hacen referencia al Fausto de Goethe y al Cándido de Voltaire, hecho extraño pero no sin significado en cuanto demuestra que el poeta español, siendo demasiado abstrusa la metafísica del poeta alemán, siente la necesidad de recorrer a la concretesa latina.

EL DIABLO MUNDO - JOSÉ DE ESPRONCEDA

CORO DE DEMONIOS 

Boguemos, boguemos,
la barca empujad,
que rompa las nubes,
que rompa las nieblas,
los aires las llamas,
las densas tinieblas,
las olas del mar.
Boguemos, crucemos
del mundo el confín;
que hoy su triste cárcel quiebran
libres los diablos en fin,
y con música y estruendo
los condenados celebran,
juntos cantando y bebiendo,
un diabólico festín.

EL POETA 
¿Qué rumor
lejos suena,
que el silencio
en la serena
negra noche interrumpió?
¿Es del caballo la veloz carrera,
tendido en el escape volador,
o el áspero rugir de hambrienta fiera,
o el silbido tal vez de aquilón?
¿O el eco ronco del lejano trueno
que en las hondas cavernas retumbó,
o el mar que amaga con su hinchado seno,
nuevo Luzbel, al trono de su Dios?
Densa niebla
cubre el cielo,
y de espíritus
se puebla
vagarosos,
que aquí el viento
y allí cruza
vaporosos
y sin cuento
y aquí tornan,
y allí giran,
ya se juntan,
se retiran,
ya se ocultan,
ya aparecen,
vagan, vuelan,
pasan, huyen,
vuelven, crecen,
disminuyen,
se evaporan
se coloran,
y entre sombras
y reflejos,
cerca y lejos
ya se pierden;
ya me evitan
con temor
ya se agitan
con furor,
en aérea danza fantástica
a mi alrededor,
vago enjambre de vano fantasmas
de formas diversas, de vario color
en cabras y sierpes montados y en cuervos
y en palos de escobas; con sordo rumor:
baladros lanzan y aullidos,
silbos, relinchos, chirridos,
y en desacordado estrépito,
el fantástico escuadrón
mueve horrenda algarabía,
con espantosa armonía
y horrísona confusión.
Del toro ardiente al mugido
responde en ronco graznar
la Malhadada corneja,
y al agorero cantar
de alguna hechicera vieja,
el gato bufa y maúlla,
el lobo erizado aúlla,
ladra ruidos, voces y acentos
mil se mezclan y confunden,
y pavor y miedo infunden
los bramidos de los vientos,
que al mundo amagan su fin
en guerra los elementos.
Relámpago rápido
del cielo las bóvedas
con luz rasga cárdena,
y encima descúbrese
jinete fantástico,
quizá el genio indómito
de la tempestad.
De cien truenos juntos retumba el fragor
en bosques, montañas, cavernas, torrentes
quizá son el miedo los genios potentes
que el cántico entonan de espanto y terror.
Lanzando bramidos hórridos,
y tronchando añosos árboles,
irresistible su ímpetu,
teñida en colores lívidos,
gigante forma flamígera
cabalga en el huracán.
Quizá el genio de la guerra,
cuya frente tornasola
con roja vaga aureola
el relámpago fugaz.
Aquí retiembla la tierra,
allí rebrama la mar,
altísima catarata
zumba y despéñase allá;
allí torrentes de lava
lanza mugiente volcán;
aquí agita en la tempestad,
y agua, fuego, peñas, árboles
ávida sorbe al pasar;
allí colgada la luna,
con torva, cárdena faz,
triste, fatídica, inmóvil
en la inmensa oscuridad,
más entristece que alumbra,
cual lámpara sepulcral;
allí bramidos de guerra
se escuchan, y el golpear
del acero, y de las trompas
el estrépito marcial;
aquí relinchar caballos
y estruendo de pelear;
allí retumban cañones,
lamentos suenan allá,
y alaridos, voces, ayes,
y súplicas y llorar;
aquí desgarradas músicas
y cantares; acullá
ruido de gentes que danzan
con bullicioso compás;
acá risas y murmullos,
riñas y gritos allá;
allí el estruendo se escucha
de amotinada ciudad,
carcajadas, orgías, brindis,
y maldecir y jurar;
aquí el susurro entre flores
del cefirillo galán,
allí el eco interrumpido
de algún suspiro fugaz
ora un beso, una palabra,
de alguna trova el final;
todo en confusa discordia
se oye a un tiempo del mundo,
breve compendio del mundo,
la tartárea bacanal,
y trastornan y confunden
tanto estrépito a la par;
y aturden, turban, marean
tanta visión, tanto afán.

UN CORO Allá va la nave:
¿quién sabe do va?
¡Ay!, ¡triste el que fía
del viento y la mar!

-CONTINÚA...

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