Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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12 de diciembre de 2015

La Venus del Espejo


Autor:Velázquez
Fecha:1648
Museo:National Gallery de Londres
Características:122 x 177 cm.
Material:Oleo sobre lienzo
Estilo artístico: barroco español
Venus at her Mirror (The Rokeby Venus), 1650 painting by Diego Velázquez. National Gallery, London.
COMENTARIO
- La Venus de Velázquez se encuentra entre los desnudos más famosos de la historia del arte europeo. Fue realizado en un país (España), en el que la representación de mujeres desnudas se condenaba socialmente y estaba prohibido oficialmente. A no ser que el propio monarca lo encargara. Pero hasta él pidió o recibió un desnudo de espaldas.
- En 1914 en la National Gallery de Londres, una mujer rajó esta obra con un cuchillo. Rasgó las caderas y la espalda de la mujer recostada y consideró el hecho una contribución a la lucha por la igualdad entre sexos.
-Parece comprensible que eligiera para ello precisamente este cuadro. Ningún otro ensalza de una manera tan estética y seductora la reducción de la mujer al cuerpo, a un objeto del deseo masculino. Velázquez difumina el rostro en el espejo, en el que podrían haberse reflejado la individualidad y el carácter, y sitúa las caderas en reposo en el centro del cuadro. El paño oscuro resalta especialmente la piel clara y parece casi una bandeja en la que se sirve a la bella mujer.
-A diferencia de los desnudos italianos y flamencos de la época de Velázquez, falta aquí el paisaje, la habitación o las criadas. Sólo está el Cupido alado. El pintor no podía renunciar a él, pues el Cupido muestra que Velázquez está pintando una figura mitológica, que pinta a Venus y no a una mujer real.
-Pero incluso esto era peligroso en la España del siglo XVII, pues estaba penalizado realizar los llamados cuadros "lascivos". Tal vez Velázquez representó por precaución a la mujer tendida de espaldas. Y puede ser que también la precaución influyera en la imagen del espejo. Según las leyes de la óptica debería mostrar en realidad el vientre y los pechos de la joven.
-Al parecer, en el taller de Velázquez se pintaron cuatro cuadros de Venus, pero sólo se conserva éste de 123 por 177 cm. Se trata del primer y único desnudo español hasta 1800, año en que Goya pintó su Maja desnuda. Todavía en tiempos de Goya era arriesgado pintar una mujer sin ropa.
PINTOR DE LA CORTE
-La misión principal de Velázquez, pintor de la corte, era pintar a la familia real. Retrató a Felipe IV unas doce veces, siempre con la misma expresión seria y melancólica en la cara. Estos cuadros de representación, a menudo se intercambiaban entre las cortes. Velázquez trabaja directamente en el Alcázar, el entonces Palacio Real de Madrid. El rey visitaba con frecuencia su taller. Así surgió una cierta familiaridad entre el monarca y el artista, en la medida en que lo permitía la distancia social que mediaba entre ellos.
-El pintor nació en Sevilla en 1599, llegó a la corte por recomendación y en 1623, debido a su extraordinario talento, obtuvo el privilegio exclusivo de retratar al rey, privilegio que conservaría hasta su muerte en 1660.
-En 1643 Velázquez fue nombrado ujier de cámara, así como aposentador, al cargo de las colecciones de arte y los edificios reales. Estos cargos funcionariales le reportaron riqueza y reconocimiento social, pero limitaron su tiempo disponible para el trabajo artístico. En la década de 1640 sólo concluyó once cuadros, entre ellos el retrato llamado Felipe IV en Fraga,en 1644, y desde este año a 1648 la Venus.
-La escasa cantidad de cuadros se explica también por la triste situación de la corte. En 1644 murió la reina Isabel, dos años después, el pequeño sucesor del trono, Baltasar Carlos. La situación política era igualmente deprimente. En 1640 se sublevaron Portugal y Cataluña; en 1642 y 1643, la armada española fue derrotada severamente dos veces por el ejército francés. Con la Paz de Westfalia en 1648, Felipe IV tuvo que aceptar la independencia de los Países Bajos de religión protestante.
-Así pues, la idea de una Europa católica bajo mandato español, concebida por su bisabuelo Carlos V, había fracasado definitivamente.
-El soberano sufría con el devenir catastrófico de los acontecimientos, pero no intervenía. Confiaba todas las decisiones a su valido el conde duque de Olivares. Felipe IV era absolutamente abúlico, resultado del exceso de consanguinidad de los Habsburgo, y exteriormente se sustentaba debido a la etiqueta de la corte. Ésta prescribía lo que tenía que hacer, cómo tenía que moverse.
-Era muy piadoso, sufría por su propio fracaso, y compensaba su pasividad política con cacerías salvajes y una libertina vida sexual, y vivió la caída del Imperio como un castigo de Dios por sus pecados. Después del fallecimiento de su mujer y del heredero de la corona, se acentuaron terriblemente sus depresiones y sus excesos. Se supone que en estos años Velázquez pintó la Venus para él.
-No está datada, pero debió de surgir antes del viaje a Italia que realizó Velázquez en 1648 y tras la muerte de la reina en 1644, pues según los preceptos cortesanos le estaba prohibido contemplar desnudos. a semejantes cuadros se les daba la vuelta cuando la reina pasaba por delante de ellos en el palacio.
-La Venus se nombra por primera vez en el inventario de Gaspar de Haro, el hijo del nuevo protegido. El inventario data del primero de junio de 1651. Velázquez todavía estaba en Italia. No parece probable que Velázquez la pintara antes para éste, que sólo tenía 22 años de edad. ¿Tal vez para el padre de Gaspar? . En cualquier caso, el cuadro se pintó en Palacio, bajo la atenta mirada del rey y probablemente para el mismo: com consuelo y distracción.
TAL VEZ UNA AMANTE DEL REY
- Una actriz causó gran revuelo en Madrid, cuando se supo que acostumbraba a extender un paño de tafetán negro sobre su cama. Velázquez representó el paño seguramente por el mismo motivo por el que la actriz lo usaba: para resaltar el color de la piel, las líneas del cuerpo.
-La modelo para la Venus podría haber sido una de las amantes del rey, que éste reclutaba a menudo del mundo del teatro. Tenía gran empeño en pasar por el mejor cazador y uno de los amantes más exitosos del reino. El culto al amante y héroe de las mujeres estaba muy generalizado en la España de la época. Todo hombre que podía permitírselo, mantenía a una amante. Según datos de un viajero francés, en Madrid había unas 30.000 prostitutas: un diez por ciento de la población.
-Además de una amante procedente de la prostitución y de la esposa, que se encargaba del hogar y los niños, todo hombre de la clase alta se procuraba una dama " de alta alcurnia", a la que agasajaba con regalos, por la que retaba a duelos, a la que veneraba públicamente y alguna vez seducía. No fue casualidad que se representara entonces la historia de Don Juan ni que alcanzara tanta popularidad. Al autor de la obra, el monje Tirso de Molina, le interesaban no sólo las aventuras del osado seductor, sino también su bajada a los infiernos: al pecado le sucede el castigo divino. lo mismo pensaba el monarca. Que sus amantes tuvieran que meterse después en un convento, no era tanto por razones religiosas como jerárquicas: a la mujer con la que el rey había disfrutado, no podía volver a tocarla ningún otro hombre. Igual que a los caballos que él había montado no podía subirse nadie más.
-También el color del pelo hace pensar que el pintor estaba pensando en una mujer concreta. A una Venus idealizada la habría representado rubia, el color más apreciado entonces. Rubia como las princesas de la casa de Habsburgo llegadas de Viena. la delgadez de la figura se ajustaba plenamente a los ideales de belleza españoles, y llama la atención al compararla con las representaciones contemporáneas de Rubens o Tiziano. " Para mi gusto le falta sólo gordura", comentaba sobre la española Madame d'Aulnoy, una aristócrata francesa."Esto no es un defecto físico en aquel país, donde les gustan las delgadas que no tienen más que piel sobre los huesos".
-La vestimenta española cortesana no dejaba ver casi nada del cuerpo, lo ocultaba bajo formas geométricas, en un corsé rígido y triangular y un amplio armazón cilíndrico que ni siquiera permitía apreciar si una mujer estaba embarazada. Sólamente el rostro y las manos podían ser expuestos a miradas ajenas. Precisamente estas partes son las que Velázquez esconde o difumina aquí: una diosa como opuesto de la vida cotidiana de la corte, un cuerpo para fantasías de amantes.
VENUS Y MARÍA: LA MISMA MODELO
-Hacia 1640 Velázquez pintó una gran coronación de la Virgen con querubines sujetando las nubes, con Jesucristo y Dios Padre colocando una delicada diadema sobre la cabeza de la Virgen. Su rostro se parece al de la Venus. ¿ Se trata de la misma modelo?.
-Puesto que a la mujeres "decentes" no les estaba permitido posar,una repetición sería pausible y no habría escandalizado a nadie. Pues la idea de que María y Venus muestran dos aspectos de la mujer, de que la puta y la santa no están tan lejos entre sí como los teólogos de la moral postulan, era un tema de conversación frecuente en Europa y también en España, donde los creyentes adoraban a María con fervor. El dogma de la Inmaculada Concepción, que en Roma no se proclamó hasta el siglo XIX, en España ya se predicaba en el siglo XVII. Toda la población se comprometió a defender esta posición,
desde las Cortes, la asamblea superior de los estamentos, hasta, según los informes, los mlahechores de las cárceles de Sevilla. Entre los símbolos de la maternidad de la virgen figuraba el espejo, porque el cristal recibe el mundo pecador sin perder su pureza. María tiene en común este símbolo. En la diosa del amor el espejo remite a la coquetería, en la María de Velázquez no está presente, pero sí se encuentra en una Inmaculada de Murillo (1618-1682).
-El contraste entre el culto a María , entre piedad extática y Don Juan como modelo de vida masculina, ha sorprendido siempre a los extranjeros en España. Sobre todo encontraban sorprendente que la imagen de Don Juan también determinara las expectativas femeninas. Madame d'Aulnoy recoge una cita de una de las más distinguidas y virtuosas damas de la corte:"Reconozco que si un caballero estuviera a solas conmigo durante media hora sin pedirme todo lo que se me puede pedir, me ofendería tanto que lo apuñalaría si pudiera". Y a la pregunta de si también le concedería todo contestó:"No necesariamente, incluso me atrevo a pensar que no le concedería absolutamente nada, pero al menos tampoco tendría nada que reprocharle, mientras que si él me dejara en paz, yo lo interpretaría como un indincio de su desprecio hacia a mí". "No hay nadie que no comparta esta opinión", añadió Madame d'Aulnoy.
-La vida social en la España del siglo XVII estaba repleta de concepciones machistas extremas, y no sólo en las capas altas. Cualquier esposo que podía, guardaba a su esposa y a sus hijas como en una cárcel. había que preservar la virginidad de las niñas y la virtud de las esposas; no sólo por su bien, sino además poeque su pérdida deshonraría al padre y a los hermanos. las mujeres sólo podían salir a la calle acompañadas y, en los convites, hombres y mujeres se sentaban separados. Confluían el menosprecio a la mujer por parte de la Iglesia Católica y las tradiciones del harén de los árabes, que habían dominado gran parte de España durante siglos. la mujer era menor de edad, inferior, era considerada un fácil botín y tenía que ser protegida de los Don Juanes del país.
EL AMOR A VENUS Y AL ARTE
-La reina Isabel, para cuya capilla privada Velázquez pintó la coronación de la Virgen, lo tenía aún más difícil que el resto de las españolas. Venía de la corte francesa y estaba acostumbrada a ser más valorada; estaba siempre embarazada y sometida a las rígidas normas de una etiqueta que le negaba la risa, así como cualquier roce de otro hombre que no fuera el rey. Una vez se cayó del caballo y dos caballeros la ayudaron a sacar el pie del estribo, pero tuvieron que huir pues, al tocarla, habían cometido un sacrilegio. Sólo por la intención vehemente de Isabel se les permitió regresar a Madrid.
-Tras la muerte de la reina Isabel y del príncipe Baltasar Carlos, el monarca tuvo que volver a casarse porque el reino necesitaba un sucesor al trono. Fue elegida la princesa Mariana de Austria, una sobrina de Felipe IV, que había estado prometida con el príncipe Baltasar Carlos. En 1648 una delegación de altos dignatarios partió desde Madrid para recoger a la princesa en Viena. Velázquez viajó con ella, aunque sólo hasta Italia. LLevaba el encargo de comprar allí obras de arte para las colecciones de Palacio. No regresó hasta 1651.
-Mariana era una muchacha risueña de mejillas sonrosadas, que tenía catorce años al casarse en 1649 con Felipe IV. Su llegada cambió, al menos provisionalmente, la situación de la corte. El espíritu alicaído del rey se levantó; intentó controlarla y serle un buen esposo. En sus nuevos propósitos ya no encajaba la Venus tumbada, la gran seductora, la diosa de los placeres. Al parecer regaló el cuadro a su nuevo valido Luis de Haro o a su hijo Gaspar que lo inventarió en 1651. Era común obsequiar a los empleados con cuadros. A Don Luis, por ejemplo, Felipe IV le había obsequiado con seis cartones monumentales de Rubens, que eran esbozos para tapiz. De las posesiones de su tío y antecesor en el cargo, el conde duque de Olivares, había heredado diversas obras de Velázquez. Su hijo Gaspar por entonces estaba en posesión de diez cuadros de Velázquez, aunque algunos no eran sino copias de taller, como el llamado Retrato de Felipe IV en Fraga.
-Gaspar de Haro era el modelo típico de una sociedad decadente y corrupta, un hombre que utilizaba su alta alcurnia y su inmensa riqueza exclusivamente para la obtención de prerrogativas. En 1657 organizó para los reyes un banquete con mil invitados, poco después le fue otorgado el título de Grande de España, pero al no recaer sobre él el cargo de valido del rey después de morir su padre y tampoco el de ujier del palacio del Buen Retiro, intentó volar el palacio con la pareja real dentro. Fue detenido y entregado. Fue condenado al exilio y murió en 1687 como virrey de Nápoles.
-Al igual que Felipe IV, para quien se pintó la Venus, Gaspar de Haro tendió a llevar una vida relajada con el amor al arte. lo mismo se puede decir del tercer propietario del cuadro, Manuel Godoy. Entre 1792 y 1806 fue amante y valido de la reina española María Luisa, así como generalísimo y primer secretario del despacho. En su colección figuraba no sólo la Venus de Velázquez, sino también la Maja Desnuda de Goya, el segundo desnudo en importancia de la historia del arte español.
- Detalles Venus del espejo:
http://209.85.229.132/search?q=cache:http://arte.observatorio.info/2009/04/venus-del-espejo-velazquez-1648/
Detalles de la imagen 'Venus del Espejo. Velázquez. 1648'
Venus: Se sabe que Velázquez pintó más de una mujer desnuda en sus cuadros, pero éste sería el único que conservamos. Utiliza el tema mitológico para atenuarlo, dado que en la época no era bien visto el retratar a una mujer desnuda sino era por ser una diosa. Venus se encuentra recostada sobre unas sábanas, despaldas al espectador, que era una posición con connotaciones eróticas en la Antigüedad, y su fisonomía es la de una mujer normal, quitándole todos los elementos mitológicos tradicionales ya que Velásquez solía utilizar los mitos como excusa representándolos como personas normales. Sólo puede verse su rostro distorsionado en un espejo que sostiene Cupido, representado por un niño alado desnudo.
Color: Velázquez utiliza en general unos tonos pardos, como era lo habitual en la pintura barroca, con un gran cortinaje al fondo de color rojo para destacar y aumentando el carácter teatral de la imagen.
Técnica: Utiliza una pincelada suelta, donde los contornos quedan difuminados. Además, usa una composición de dos líneas perpendiculares, la que forma horizontalmente el cuerpo de Venus y la vertical del cuerpo de Cupido. También hay una serie de líneas curvas, como la que forma el cortinaje o las sábanas, que dan movimiento a la escena, que en general se caracteriza por su carácter calmado.
Encargo: Según un inventario que se descubrió en 1651, Gaspar de Haro y Guzmán, marqués del Carpio, fue el particular que tenía en su posesión este cuadro por lo que se deduce que fue él quien se lo encargó a Velásquez. Era habitual que marqueses de la época encargaran obras de este tipo para su disfrute y, sobre todo, era habitual que encargaran desnudos utilizando la temática mitológica como excusa para no ser acusados de pecadores. Gracias a este inventario y a otros estudios posteriores, se descubrió que anterior a Haro fue adquirido por el pintor Domingo Guerra Coronel que lo vendió posteriormente a Haro. Por este efecto, se ha producido una discusión acerca de qué año fue realizado, estimándose entre 1640-1650 para muchos teóricos.
Simbolismo: Se han atribuido al cuadro numerosas connotaciones. Unos teóricos afirman que sería la belleza contra el amor, como si Venus estuviera esclavizada a su belleza ya que se mira al espejo. También se ha querido ver como una representación genérica de la belleza, ya que el rostro de la diosa no se refleja en el espejo, sino simplemente es un borrón porque no quiere identificarse con alguien en particular sino puede ser cualquier tipo de belleza.
Espejo: El espejo es un elemento con el que Velásquez juega continuamente en sus cuadros, para jugar con el espectador y con el espacio.
Arrepentimientos: . Los arrepentimientos se denominan a los cambios de parecer del artista en cuanto a la posición de los elementos de sus cuadros. Así, aquí encontramos varios arrepentimientos como pueden verse por ejemplo en el brazo flexionado de la diosa o en la parte izquierda, en el pie de la diosa.
OBRA:
Tradicionalmente, se sitúa la fecha de su ejecución en 1648 aunque existen fuentes que la sitúan en el periodo entre 1648 y 1651 durante su estancia en Italia. En 1651 ya aparece reseñada en un inventario del Marqués de Eliche, gran aficionado a la pintura y también, a las faldas. La “Venus del Espejo” nos muestra una mujer recostada, de espaldas al espectador que se mira a un espejo sostenido por Cupido en un entorno cálido marcado por el telón rojizo de fondo.
El cuerpo de Venus marca la composición separando horizontalmente en dos el conjunto, esta línea horizontal se conforme a las curvas del cuerpo representado y un movimiento rítmico que se repiten en las telas en que se sustenta, aludiendo al clasicismo del autor. Nuestra mirada se centra gracias al dominio de la luz y al contraste que utiliza el pintor con las telas en las que se recuesta. A un tono claro en la parte inferior, le sigue una tela oscura e, inmediatamente, la claridez y luminosidad del cuerpo de Venus, cuyo mayor foco reside en el punto central del cuadro. A todo ello, Velázquez coloca un fondo de dos tonos de color que contribuyen a no dejar escapara la mirada del espectador y centrarle en lo importante del tema, enmarcado verticalmente por la presencia de Cupido sosteniendo el espejo.
En una gama cromática muy rica partiendo de tres tonos: rojo, blanco y negro, toda la obra muestra la pincelada suelta del pintor sevillano (a destacar en detalles como las alas de Cupido o el lazo que cuelga del espejo) volviéndose algo más delgada en la silueta de Venus debido a la necesidad de contraste con la tela blanca del fondo.
Respecto a su significado, muchas son las hipótesis que surgen de este lienzo. Nos muestra una escena poco común, Venus en el tocador rodeado de un ambiente de intimidad solo rota por la presencia de Cupido que contempla la escena directamente. El otro voyeur es el espectador, que se cuela y observa una diosa ajena y absorta a lo que está sucediendo. El pintor sevillano utiliza el tema mitológico como excusa para representar el cuerpo femenino desnudo, al que envuelve de una carnalidad no muy común en la pintura de la época. Otra interpretación entronca con lo simbólico del barroco: la Vanidad (Venus que se recrea delante del espejo), la Verdad (lo que muestra el espejo) y el Amor (en la figura de Cúpido).
En 1914, una sufragista le atestó siete puñaladas por considerarla escandalosa. Desde entonces, unas medidas de seguridad extremas la acompañan allá donde vaya.
Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Venus_del_Espejo
http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/35.htm
http://images.google.es/imgres?imgurl=http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/ba/Vel%C3%A1zquez_Venus.jpg&imgreftp://commons.wikimedia.org/wiki/File:Vel%25C3%25A1zquez_Venus.jpg&usg=__yV

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