Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

email address:
jorgealiagacacho@hotmail.co.uk

https://en.m.wikipedia.org/wiki/Jorge_Aliaga_Cacho

http://www.jorgealiagacacho.com/




7 de junio de 2015

MI ROSA BERTHA

 
( De   Las Plumas del Nido)
 
Relato
 
Por Saúl Gárate Farfán

Sin temor a que  me  lastimaran sus insurgentes espinos, dentro  de  mí pecho planté una  ROSA BERTHA; su  blancura era  virginal, sus  labios pétalos con  rocío matinal y su  aroma embriagador.

La cultivé con  mil  afanes, regándola con  esmero,  con la  loca ilusión que  su  aroma sería  solo  para  mí. Pero  el   destino me  arrancó  bruscamente de la  casa  paterna y aún niño tomé  mis alforjas en las  manos y  abandoné  el  nido,  donde  después, al  atardecer  de  cada  día solo  se  escucharían los  melancólicos  gorjeos de   URPIS preñadas  de insondable  tristeza, ellas, consolaron las  aciagas  tardes de mis   ancianos  padres, que  desde  el  corredor de la  casona contemplaban como   se  perdía  la  luz  del  sol por  las  cumbres  del  Volcán SOLIMANA o  tal  vez,  evocaban  con  nostalgia el  fatal  momento  de  mi  partida.
Transcurrió  una  cantidad  de  años  desde  aquel  momento,  el  deseo  de  estar  bajo  el  añoso   pero  y   cedrón  eran  cada  vez  más imperativo. Me resolví  por  el  retorno   alimentado   por  siempre en  mi  ser. A  mi  lejano retorno todo  había  cambiado,  el  frondoso pero a penas  se  mantenía  erguido,  el  cedrón ,  los  guindales y el  melocotonero habían  caído; papá  y  mamá no  estaban  ya,  pero  sus   gratos  recuerdos transitaban  silenciosamente por  cada  arista de  la  vieja   casona. Todo  sabía  a  desolación  y  tristeza. Escruté el  jardín-huerto y  presuroso me  interesé  por   mi   añorado  rosal,  hurgué la  maleza tratando de encontrarla y  mitigar  con  ella mi  desconsuelo y  desesperanza.   Ella, ella  estaba  ahí,  yacía  agonizante con  los  pétalos  ya  secos,  sus  yemas  marchitas por  el  olvido,  el  abandono  . La  besé  con  ternura  infinita,  acaricié  sus  yemas  mustias.  Suspiró  laaaaargamente y  en  su   vano  afán  de  estrecharme en  sus  escuálidos  brazos,  incrustó en  mis  temblorosos  dedos los  garfios de  su  seco  espino. Púrpuras gotas rodaron lentas  al  suelo,  manchando  de  rojo el  sediento  suelo. Me  sonrió  con  inmensa  ternura y  disimulada  tristeza, me  susurró  quedamente  al  oído: ¡Donde  te  me  escondiste  todo  este  tiempo?. La  aprisioné  locamente,  la  estrujé  contra  mi  pecho,  tratando de  trasmitirle el  calor  que  ya  la  abandonaba,  dejó  de  jadear y  su  débil  corazón  no  soportó  más; ella, ...  había  muerto,  dejándome  solo con  mi  dolor  a  cuestas,  junto  al  añoso pero,  amigo de  mi  infancia y  testigo de  mis  más caros  anhelos.
 
EPITAFIO:
“ NO  PORQUE TE  HAYAS  CASADO
OLVIDES QUE  ME  HAS  QUERIDO,
RECUERDA QUE  UN  DIA  FUIMOS
PALOMAS  DE  UN  SOLO  NIDO”

3 comentarios:

Myriam Jara dijo...

Excelente relato, muy conmovedor esos recuerdos, y más aún el retorno a la "desolación", y sin embargo, siempre hemos de hallar algo que nos traiga a la memoria que ese fue nuestro lugar de pertenencia. Bello modo de escribir, con sencillez y mucho sentimiento. Felicitaciones.

Myriam Jara dijo...

Excelente relato, muy conmovedor esos recuerdos, y más aún el retorno a la "desolación", y sin embargo, siempre hemos de hallar algo que nos traiga a la memoria que ese fue nuestro lugar de pertenencia. Bello modo de escribir, con sencillez y mucho sentimiento. Felicitaciones.

Myriam Jara dijo...

Excelente relato, muy conmovedor esos recuerdos, y más aún el retorno a la "desolación", y sin embargo, siempre hemos de hallar algo que nos traiga a la memoria que ese fue nuestro lugar de pertenencia. Bello modo de escribir, con sencillez y mucho sentimiento. Felicitaciones.