Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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8 de diciembre de 2014

El Convento de San Francisco de Lima

Jorge Aliaga en el Convento de San Francisco, 2014
El Conjunto Monumental de San Francisco de Lima es uno de los más importantes centros religiosos, culturales y artísticos del Perú  y América.
En el año 1988, la Unesco lo  declaró el Patrimonio Cultural de la Humanidad, que hizo extensivo en 1991 al centro histórico de Lima por su originalidad y la concentración de 608 monumentos históricos construidos en el virreinato.
Después que el extremeño Francisco Pizarro fundó Lima el 18 de Enero de 1535  trazó un diseño y distribuyó los predios de la ciudad. A la Orden Franciscana le fue cedido un solar vecino al de Santo Domingo, sobre el cual Fray Francisco de la Cruz levantó una pequeña ramada que usó como capilla.
Al cabo de un tiempo el Padre De la Cruz tuvo que ausentarse, y como no había otro franciscano en el valle, el solar quedó abandonado.
Pizarro lo añadió entonces al que había dado a los dominicos y destinó otro para los franciscanos en el lugar que hoy ocupa la capilla el Milagro. El año 1546 llegó a Lima Francisco de Santa Ana, como Guardián de la Orden quien se sorprendió al encontrar el solar ocupado por Don Sebastián Sánchez de Merlo y su esposa y por Don Cristóbal de Burgos.
El Padre Santa Ana enjuició a estas personas ante el fuero religioso. El Juez Conservador Fray Tomás de San Martín quien habría de fundar la Universidad nacional de San Marcos, la más antigua de América le devolvió la propiedad.
Fray Francisco de Santa Ana edificó una pequeña y modesta Iglesia que después fue mejorada y ampliada  en Convento por el Virrey del Perú Andrés Hurtado de Mendoza protector de la Orden.
Durante el siglo siguiente el templo fue objeto de una serie de arreglos y decoraciones que terminaron por convertirlo en un portento del arte de la colonia.

Su construcción no era muy sólida, sin embargo. en 1614 el arquitecto y obrero mayor del convento, Fray Miguel de Huerta, advirtió que los pilares de la Iglesia tenían escasos cimientos y estaban colocados sobre cascajo, el 4 de Febrero de 1656, un estruendo derrumbe trajo abajo el templo de San Francisco, destruyí sus incalculables riquezas artísticas y todo el esfuerzo de un siglo se hizo ruinas.
No tardó la Orden en asumir esa prueba. Su Comisario General Fray Francisco de Borja contrató los servicios del arquitecto portugués Don Constantino de Vasconcellos y del alarife limeño don Manuel de Escobar para encargarles que edificaran un nuevo templo en el mismo sitio.
La primera piedra fue puesta por el Virrey Luis Enríquez de Guzmán el 8 de Mayo de 1657. En 1669 se hizo cargo de la obra el nuevo Comisario general de la Orden Fray Luis de Cervela, quien logró culminarla en la lapso de cinco años.

El nuevo templo fue inaugurado con gran pompa el 3 de Octubre de 1672. En el interior del convento que había sufrido también algunas calamidades, las reparaciones continuaron hasta 1729.
El templo goza el Título de Basílica Menor, concendido por el Papa Juan XXIII en el año 1963.

Las criptas de San Francisco, que han cobrado fama con el nombre de catacumbas por similitud con las romanas, son una serie de bóvedas subterráneas (debajo de las capillas de la iglesia), que se emplearon hasta principios del siglo XIX. Sirvieron de sepultura a miembros de cofradías y hermandades.
En 1947 fueron abiertas sus galerías y pasajes que se encontraban tapiados, para efectuar trabajos de excavaciones, limpieza e instalaciones de luz, tres años después en 1950 las catacumbas quedaron abiertas al público.
En su recorrido se aprecia techos abovedados o planos unidos por pasajes y arcos de medio punto. Construidas con ladrillo y cal y canto, en el piso de ellos se encuentran sepulcros rectangulares donde los féretros eran colocados unos sobre otros, separados por tierra y cal viva, la cal acelera el proceso de descomposición, evita principios de epidemias y malos olores.
Durante todo el recorrido de las catacumbas se repite mucho la vista de cráneos, fémures, tibias y peronés, por lo que constituyen las partes más resistentes del cuerpo humano.
Existen también pozos u osarios que tienen la finalidad de absorver las ondas sísmica y cuya profundidad es de diez metros.
El convento de San Francisco de Lima, también conocido como San Francisco el Grande o San Francisco de Jesús, está ubicado en las intersecciones del Jirón Ancash y el Jirón Lampa en el Centro Histórico de Lima. Visítelo cada vez que pueda, siempre encontrará una novedad.
fuente:rpp.com

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