Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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11 de enero de 2016

¡Padrino sebo!

Por Darío Mejía
Melbourne, Australia
"¿Para qué necesita tantas monedas?" le preguntó el cajero de un banco a mi hermana mayor, cuando ella le solicitó que le cambiara un billete de 50 soles en monedas. "Mi hermano va a ser padrino de bautizo así que necesita las monedas para el 'Padrino sebo' que se acostumbra arrojar", fue lo que mi hermana contestó. "Pero ello ya no se estila, ¿dónde es el bautizo para ir a recoger unas cuantas monedas?" replicó el cajero.
El "Padrino sebo" es una vieja tradición peruana que está casi desaparecida, en su estilo original, ya que es muy raro ver a alguien, que acaba de ser padrino de bautizo, arrojar monedas en las afueras de la iglesia o parroquia donde se ha llevado a cabo el santo sacramento del bautismo. Los que de alguna manera tratan de preservar la tradición aquella arrojan las monedas en la casa o local donde, más tarde, se celebra con fiesta uno de lo más importantes acontecimientos de la familia religiosa.
Se desconoce desde cuando se practica la tradición del "Padrino sebo" en el Perú, pero hay documentos del siglo XIX que la mencionan. Según el "Diccionario de peruanismos" de Juan de Arona, Lima 1883, ¡Padrino sebo! es el grito con que al salir de la parroquia vuelven loco los muchachos al individuo que acaba de sacar a un niño de las pilas bautismales. El padrino se va librando de la nube de mataperros que lo asedia, tirándoles algunos puñados de monedas menudas.
Arona señala que el sebo que se pide no es el de la vela u otro compuesto por el estilo, sino el caudal o hacienda, que es también una de las acepciones lexigráficas de sebo. Puede asimismo ser cebo, que es alimento o comida.
Cuando el padrino no arrojaba monedas suficientes, los muchachos solían gritarle:
¡Padrino pelao!
¡padrino pelao!
¡que no tiene medio pa' bacalao!
Otro estribillo que solían cantarle al padrino, para que arroje más monedas era el siguiente:
Padrino sebo
pata de candado
no tiene dinero
y quiere tener ahijado.
Uno de mis hermanos recordaba que de niño, con un grupo de muchachos del barrio, solían irse todos los sábados por la tarde a la Parroquia del Sagrario, que queda contigua a la Catedral de Lima. No es que fueran muy católicos o tuvieran vocación para el sacerdocio sino que todos los sábados por la tarde se llevaban a cabo bautizos en dicha parroquia, por lo que allí los muchachos se ganaban sus buenos soles recolectando las monedas del "Padrino sebo". Y cada sábado había una cantidad grande de niños que se bautizaban por lo que el "Padrino sebo" resultaba rentable.
El segundo sábado de noviembre, durante mi estancia en Lima, mi hermana menor bautizó a sus tres hijos y yo fui el padrino de la mujercita. Le encargué a mi hermana mayor que me consiguiera las monedas para el "Padrino sebo" y por la noche, en la casa de uno de mis hermanos, donde fue la fiesta de celebración del bautizo, con una de mis hermanas, arrojando monedas al aire, revivimos esa vieja tradición peruana del "Padrino sebo". Lo curioso es que los adultos fueron los que más se aventaron a recoger las monedas y dicha tradición quedó grabada en varias fotos que forman parte del álbum familiar, para que haga recordar a las futuras generaciones de mi familia de esa bella tradición y los incentive a practicarla.
Nuestras tradiciones forman parte de nuestra herencia cultural e idiosincracia. En nosotros está el cultivarlas, enseñarlas, valorarlas y sentirnos orgullosos de las mismas. El Perú está lleno de hermosas tradiciones que muchos países quisieran tener... démosle el sitial que se merecen no permitiendo que se queden en el olvido.

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