Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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25 de abril de 2014

Quieren descabezar Rondas Campesinas de Cajamarca


Por Teófilo Bellido
Entre el jueves 17 y el domingo 20 de abril, la Policía Nacional del Perú detuvo arbitrariamente a dirigentes de las rondas campesinas de Cajamarca, noticia que por sus características viene causando preocupación en diferentes sectores del movimiento popular.
El jueves 17 fueron intervenidos un grupo de 15 dirigentes ambientalistas mientras  se trasladaban en camiones con materiales para construir la casa comunal de las rondas campesinas  de Cajamarca en la zona de la laguna Mamacocha, centro principal del conflicto por el proyecto Conga de la empresa Yanacocha,  una de las mineras de oro más grandes del mundo. Ese mismo día, detuvieron en la Comisaría de Chanta Alta a los dirigentes ronderos:   Mariano Mendoza, al presidente de la CUNARC-Perú, Ydelso Hernández, al presidente de la Federación Regional de las Rondas Campesinas de Cajamarca, Santos Vásquez. 
Asimismo, el domingo 20 de abril, Juan Huamán Yacupaico, presidente de la Central Única Provincial de Rondas Campesinas de Hualgayoc-Bambamarca es detenido  e inmediatamente transportado a la provincia de Chota.
Ydelso Hernández, luego de ser liberado, ha denunciado el caso y comunica que recurrirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Considera que estas acciones han sido  orquestadas en los más altos niveles del aparato estatal, primando los intereses de Yanacocha, mandamás en la Región Cajamarca, empresa que en veinte años se ha convertido en un Estado dentro del Estado peruano.
Una vez más se pone en evidencia la negativa obtusa al diálogo por parte de las autoridades del gobierno para negociar con las organizaciones representativas legalmente reconocidas de la población a fin de alcanzar soluciones concertadas. Se recurre a la represión que finalmente conduce a reavivar conflictos latentes. El gabinete ministerial presidido por René Cornejo está en esa dinámica.
Frente a esta delicada situación las federaciones de ronderos se han declarado en sesión permanente.
Nuevamente sale a flote el tema del proyecto minero Conga al cual se opone gran parte de la población cajamarquina cuya expresión más elevada fue la huelga regional de finales del 2011 que se extendió hasta el 2012 ganando la solidaridad de diversas regiones y organizaciones a nivel nacional.  
Desde hace algunos años, los conflictos sociales por temas mineros se han convertido en un problema muy difícil de afrontar para los gobiernos que se han visto enfrentados a organizaciones sociales y poblaciones que rechazan un determinado proyecto, principalmente por los daños que éstos ocasionarían al medio ambiente.
El problema está en  la posición que asume el régimen de turno entre la  voracidad del gran capital o las justas exigencias de la población y, como sabemos, siempre se inclina a favor de los primeros. Conga es un caso emblemático. El Presidente Ollanta Humala en su condición de candidato asumió el compromiso de darle solución escuchando a las autoridades de la región, a las organizaciones populares, a los ronderos y a las comunidades campesinas; sin embargo, investido con la banda presidencial se colocó de espaldas a ese mismo pueblo cajamarquino que le dio el voto de apoyo y  giró el sillón para escuchar más a los propietarios de Yanacocha, el principal de ellos, el millonario Roque Benavides.
Finalmente, hay que señalar que lo recientemente ocurrido con los ronderos de Cajamarca  no es un hecho aislado, se enmarca en las políticas de penalización de la protesta y la persecución a dirigentes sociales que se viene implementado a fin de acallar cualquier atisbo de reclamo. Peligrosamente el gobierno se encamina en la ruta de una represión generalizada contra cualquier perturbación que incomode a los sagrados inversionistas privados y a la profundización del continuismo neoliberal exigido por los empresarios y las transnacionales.  Un panorama nada halagüeño para las organizaciones populares.

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