Al llegar a Londres, me dirigí al cementerio de Highgate. No podía perder la oportunidad de visitar la tumba de Karl Marx. En el lado este del cementerio se encuentra una enorme lápida tallada que representa al gran pensador alemán. Cerca, un edificio de piedra sirve de oficina del cementerio. Allí conocimos al hombre de la foto, el guardián de la tumba de Marx. Nos contó varias anécdotas, incluyendo las numerosas veces que los vándalos habían ido a la tumba para cubrirla con grafitis y denigrarla. Habían pasado décadas desde su muerte, pero los fascistas no habían perdonado su continua presencia después de su muerte. En su tumba se puede leer la siguiente inscripción: "¡Trabajadores del mundo, uníos!". Al despedirnos, dejamos al anciano guardián leyendo el Morning Star, el periódico del Partido Comunista Británico.

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