
Por Julio Solórzano Murga.
A Jorge Aliaga Cacho, no le hacen falta muchas palabras para contar las cosas, le basta solo un par de frases o palabras para contarlas; en sus dos últimos libros recientemente publicados, “Secreto de desamor” y “Mufida La angolesa”, nos narra en forma magistral los pasajes vividos y llevados al mundo literario en estas dos valiosas obras. Sería demasiado aventurarme a decir que Jorge Aliaga Cacho ha inventado un nuevo género o estilo de escribir sus vivencias propias, despojado de ciertos detalles convencionales, diferente a otros escritores. Sus personajes y los lugares donde ocurren los hechos de su narrativa, suelen tener vida al momento de leerlas, todo lo contrario a otras historias escritas con el mismo detalle, que tratan de lo mismo con ternura, humor, frío o calidez, temas mundanos sin olvidarse de la ecología.
En una oportunidad que viajamos al pueblo Ámbar, a Huancoy, conversando con Jorge me pude dar cuenta como con tanta facilidad él puede descifrar los acontecimientos o paisajes en una amena conversación a manera de relato o mejor dicho pareciera estar escuchando un cuento vivencial al momento. Recuerdo claramente como entrevistaba a una señora de Cajatambo y entre otras cosas le preguntaba a qué edad conoció el mar, ella le contesto a los casi 15 años y lo mismo dijo haber conocido el carro a esa edad, cosa que el escritor comenzó a poner atención a este hecho, como un tesoro oculto que la señora le estaba entregando. Jorge Aliaga vive en Edimburgo, Escocia, donde enseña Literatura e idioma castellano en una universidad pública, es todo un valioso aporte a la literatura peruana y universal.
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