Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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9 de enero de 2018

De Vallejianos y Vallejudos

Comunistas peruanos visitan la tumba del inmortal César Vallejo, en el Cementerio de Montparnasse, año 2010.
Por Jorge Aliaga Cacho.  Algunos se preguntarán con qué recursos el ´poeta universal, César Vallejo, viajó a París. De mi lectura del libro "César Vallejo, the Complete Posthumous Poetry", de la autoría de Clayton Eshleman y José R. Barcia, se desprende la historia que afirma que: un sobrino de Antenor Orrego, de nombre Julio Gálvez, amigo del poeta, le ofreció a su amigo Vallejo compartir un boleto de viaje que los llevase a la Ciudad Luz. De esa forma el boleto de Julio, que era de primera clase, fue cambiado por dos boletos de tercera clase. Así fue que el 17 de junio se embarcaron los amigos, desde el Callao, en el barco a vapor, "Oroya", rumbo a París. César Vallejo nunca regresaría al Perú. Cierto es que en 1923, cuando los amigos partieron del Callao, Julio Gálvez llevaba algo de dinero proveniente de una herencia, pero cierto también es que al poco tiempo de llegar a París, la ciudad vio a los amigos peinar sus calles en busca de botellas vacías que serían vendidas para su subsistencia. Me parece que son importantes estas 'anécdotas' pues ayudan a desmitificar al gran poeta peruano. No sería hasta 1925 que Vallejo encontraría su primer trabajo estable, lo halló en una agencia de reciente apertura: "Les Grands Journaux Ibéro Americains", empezaría también a enviar artículos a "Mundial" y "Variedades", dos revistas de Lima. Por ese tiempo la Universidad de Madrid le ofrecería una beca. Vallejo entonces viaja a España para reiniciar sus estudios de Derecho y, al comprobar que no necesitaba vivir en el campus, regresa a París para integrarse a la atmósfera literaria y artística de esa ciudad. En 1926 Vallejo recibió una noticia 'el Tribunal de Trujillo que ventilaba su caso había dado órdenes para su captura'. Esto confirmaba la intuición que él tenía al dejar el Perú, pues temía que lo volvieran a llevar a la cárcel. Ese mismo año empezaría su amistad con Georgette Philipart, la joven parisina con quien tendría una relación más seria tres años después. De 1926 a 1928, Vallejo, tuvo su primera compañera francesa, Henriette Maisse. En 1927, Vallejo abandona su trabajo como agente de prensa y también deja de percibir la beca que le otorgaba la Universidad de Madrid. Vallejo nunca se doctoró ni en Literatura ni en Derecho. El estudio que nos ofrecen Clayton Eshleman y José R. Barcia, del cual nos ocupamos en esta nota, es rico en datos biográficos de Vallejo, los mismos que son presentados en forma cronológica y sistematizada con traducciones eruditas. Los peruanos estamos acostumbrados a leer textos que alejan a Vallejo de su humanidad, siendo él, el poeta, el más humano de los hombres, un vate que sufrió y vivió las luchas de su pueblo, de su época. En 1929, Vallejo y Georgette deciden vivir juntos. La decisión la tomaron después del fallecimiento de la madre de Georgette. Por este periodo Vallejo empezaría a enseñar a colectivos de trabajadores y dejaría de publicar poesía, pues pensaba que el rol del artista, en ese periodo, era trabajar para la revolución. Qué lejos de Vallejo se encuentran algunos 'vallejianos' el día de hoy. Muchos se consideran puristas, otros anti comunistas. No quieren saber del Vallejo hombre, del Vallejo que organiza la primera célula socialista en París, afiliada a la Internacional Comunista, bajo instrucciones del propio Mariátegui. No quieren saber de sus viajes a Rusia, de su gran interés por la Revolución Bolchevique. A esos, autoproclamados poetas, que fingen de vallejianos, a todas luces se les distingue como anti-vallejianos, pues, esconden o, están en contra de la esencia misma del poeta. En 1929, Vallejo realiza su segundo viaje a Rusia. Al año siguiente, en 1930, Vallejo nuevamente viaja a España y conoce a los poetas españoles: Salinas, Alberti, Gerardo Diego y Unamuno. En junio de ese año regresa a París y empieza su obra de teatro: "Moscú contra Moscú". En diciembre del mismo año, cuando esperaba en una estación de tren a una delegación de comunistas peruanos que regresaba de Rusia, fue arrestado por la policía francesa y recibió la orden de abandonar ese país en el plazo de tres días. Entonces, el poeta regresa a Madrid y se afilia oficialmente al Partido Comunista de España. Luego realiza su tercer viaje a Rusia para participar en el Congreso Internacional de Escritores y después del viaje a Rusia regresa a España sin un centavo. Georgette había estado con Vallejo en Madrid y cuando regresa a París, para gestionar la visa del poeta, se encuentra con que su apartamento había sido saqueado por la policía. Lorca le ofrecería a Vallejo, leerle "Mampar" en el Teatro Cervantes pero, días antes al evento, el teatro cerraría sus puertas. Lorca, entonces, le propondría presentar la obra a otros directores aparte de la argentina Camila Quiroga, esta última había considerado que la obra no podía ponerse en escena. Vallejo no tuvo éxito con estas propuestas. Mientras tanto el permiso para su permanencia en Paris le había sido concedido con la condición de que no se inmiscuyera en actividades políticas. La parte menos documentada de la vida de Vallejo, registra la fuente de nuestro análisis, es la de 1933 a 1936, posiblemente el periódo más difícil vivido por el poeta. En julio del 36 se encontraría el poeta nuevamente en España, esta vez, para tomar parte en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. España se encontraba en guerra civil. Las reuniones del evento se realizaron en Valencia, Madrid, Barcelona y París, los días 4, 8 y 16 de enero. Asistieron escritores de 28 países, en número de doscientos. Vallejo fue elegido el representante peruano en dicho encuentro. En 1937, Vallejo y otros fundaron el Comité Iberoamericano para la defensa de la República Española y el boletín "Nuestra España". Se supone que durante enero y febrero, Vallejo, hizo miles de correcciones a sus manuscritos. A principios de marzo, los años de angustia vividos por la suerte de España y el agotamiento por el ritmo de vida del año anterior, le pasaron la factura y cayó enfermo. Los rayos X y otros análisis no mostraron ningún motivo de alarma, pero la fiebre que había contraído persistía y, a fines de marzo, no podía levantarse de la cama. La Embajada del Perú lo trasladó a la Clínica Aragón donde, a pesar de la atención médica, su condición empeoraría. Nadie sabía lo que lo estaba matando o cómo curarlo. Lo que hay que recordar es que Vallejo escribió hasta sus últimos días identificándose con el sufrimiento de la humanidad y la causa socialista. Aquellas son la sustancia del verdadero Vallejo, humano, real, hombre y poeta a la vez. Verdades que los panegiristas del Vallejo mítico, a quien empujan hacia el cielo, no quieren ver. Pues lo que desean es apartarlo de su pueblo. Son agentes de alguna agencia oscura, que se adornan con la figura del Poeta Universal, se autoproclaman vallejianos y vallejistas, sin darse cuenta, como lo dijo una buena amiga, que solo llegan a alcanzar el título de 'vallejudos'. En la mañana del 15 de abril, Vallejo gritó en delirio, ¡me voy a España! ¡Quiero ir a España! y a las 9.20 a.m., (3.20 pm.), hora peruana. Fallece. Fue en viernes santo. El registro clínico indica que Vallejo murió de una "infección intestinal aguda". Su cuerpo fue enterrado el 19 de abril en Montrouge, el cementerio "comunista", al sur de París. En los años sesenta, su viuda, Madame Vallejo, trasladó sus restos a Montparnasse y le hizo una nueva lápida con la inscripción de un haiku francés.
J'ai tant neigé
pour que tu dormes.
Georgette.


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