Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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29 de abril de 2017

Alimentos y guerra económica en Venezuela

Por Jorge Aliaga Cacho
Foto: Rodolfo Moreno

Hemos desenmascarado a la CNN y la prensa neo liberal. Hemos expuesto la manipulación de la información que utilizan para mal cubrir las noticias de la república bolivariana de Venezuela.
El viaje que hiciera a Caracas, para participar en un evento literario de una organización no gubernamental, me permitió descubrir que la CNN y demás agencias noticiosas mentían en relación a la situación en el país llanero.
Le mintieron a la 'tele audiencia' del mundo cuando exageraron la crisis de abastecimiento de alimentos en el país. Los propagandistas neo liberales difundían exageradas mentiras por el mundo. En mi estadía en Venezuela no vi, como informaba la CNN y otros, que los venezolanos comieran de la basura sino que en el país operaban en forma regular los supermercados y mercados como en cualquier país del mundo. Otra cosa hubiera sido que nos informen acerca de la política de precios o la escasez pasajera de algunos productos básicos, como la harina o el papel higiénico, por ejemplo, y nos informen de las causas que produjeron dicha escasez. Pero no, lo que hicieron fue una guerra mediática en contra de Venezuela, orquestada desde dentro, por la derecha venezolana, y desde afuera, por el terrorismo mediático y la chancleta llamada la OEA, presidida por un vergonzante individuo, de nombre Luis Almagro, que les aseguro, será olvidado en la historia de América Latina. Las mentiras lograron engañar a muchos que sintonizaron sus programas de desinformación. Entre ellos dos amigos míos, ecuatorianos, que llegaron a Caracas con miedo y uno de ellos cargado de conservas y hasta de papel higiénico.
No todo es perfecto en Venezuela, como no todo es perfecto en ningún país del mundo. Los gobiernos generan políticas para generar soluciones a sus problemas sociales y políticos, y eso es lo que está haciendo el gobierno bolivariano de Venezuela, pero por un camino distinto, no el egoísta camino neo liberal sino el camino de la solidaridad y democracia socialista. 

Lo que viene sucediendo en Venezuela es una guerra económica, donde la empresa capitalista de derecha boicotea la economía para crear la des-estabilización y permitir una invasión militar de los Estados Unidos que están hambrientos de los recursos naturales de Venezuela: principalmente: petróleo, gas natural, agua y oro. Sin embargo, las maniobras de la derecha generaron respuestas oportunas por parte del gobierno, del Sr. Maduro, que no cedió a las presiones de la reacción que ataca aliada con el terrorismo mediático, el gobierno de los Estados Unidos y el triste presidente de la OEA con los países títeres del imperio norteamericano.
Una de las medidas para confrontar las maniobras de la derecha fue la creación de un modelo de distribución directa de productos básicos tales como: harina de maíz, importante insumo para producir arepas, que es el pan venezolano. Sucede que el gobierno entrega la harina para producir el pan a todos los productores pero la empresa privada, para generar el descontento, prefería no producir pan, sino pasteles y tortas, con lo que además obtendría más ganancias y aseguraba el descontento en la población por la falta de arepas y otros productos básicos. Esta situación se viiene resolviendo con la creación de los CLAPS.
El modelo CLAPS consiste, como ya dijimos, en la distribución directa, de productos tales como: harina de maíz para hacer arepas, aceite comestible, arroz, pasta, leche en polvo, caraotas, azúcar y café. En mi visita reciente a Venezuela pude comprobar que se estaba, también, distribuyendo, directamente, pescado y otros productos. A este sistema, que asegura la entrega de alimentos a domicilio y a precios justos, en los 24 estados de Venezuela, se le denomina: Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), ella es una organización popular que, con el Ministerio de Alimentación, se encarga de la distribución de los productos regulados de primera necesidad, casa por casa. De esa manera aseguran que bolsas de diversos productos lleguen a las viviendas de los consumidores, combinando los esfuerzos del poder popular y el Ejecutivo para garantizar la alimentación de los venezolanos. Cuántos de nosotros conocemos la manera como el supermercado nos roba en el precio de sus productos. Recordemos, por ejemplo, hace poco, la especulación que hicieron con el agua, en el Perú, en tiempo de tragedia. Este modelo productivo y de distribución, CLAP, está dando sus primeros pasos y se irá perfeccionando paso a paso, hasta llegar, como dijo el presidente Maduro, a lo que será un éxito en corto plazo. La derecha venezolana y el imperialismo no permite que este programa se desarrolle, pues de triunfar este modelo, sería un mal ejemplo para los otros países del mundo, pues las empresas capitalistas encontrarían a un buen competidor, en este innovador sistema, con participación popular. Este sistema, en la opinión del presidente Maduro, debe ser la pieza fundamental en la revolución económica del país. La misma está dirigida por cuatro organizaciones: La Unión Nacional de Mujeres (UnaMujer), la Unidad de Batalla Bolívar-Chávez, (UBCH), el Frente Francisco Miranda (FFM), y los distintos concejos comunales de cada localidad.


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