Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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14 de enero de 2017

Cuba, territorio libre de analfabetismo

Fidel 
En Cuba, el Censo de Población efectuado en el año 1953 arrojó que un millón de personas no sabían leer ni escribir, o sea, que el 23,6 por ciento de la población adulta era analfabeto, correspondiendo el 11 por ciento al sector urbano y el 41,7 por ciento al sector rural. El drama social era mayor pues había grandes masas de subescolarizados, ya que casi otro millón de trabajadores apenas poseían los niveles mínimos de escolaridad.
Hasta 1959 no existía un programa para la erradicación del analfabetismo. Se conocen algunas labores aisladas realizadas por instituciones religiosas o sociales que cubrían una ínfima parte de las necesidades de la población iletrada. También se registran acciones muy personales de maestros altruistas que dedicaron esfuerzos a la alfabetización, tanto en la elaboración de materiales como en el ejercicio de la enseñanza, sin recibir remuneración ni estímulo alguno.
A partir de 1959 la concepción general para la erradicación del analfabetismo se basó en el desarrollo de tres tareas fundamentales, íntimamente relacionadas:
• Escolarización de toda la población infantil.
• Campaña Nacional de Alfabetización.
• Postalfabetización.
En plena etapa insurreccional, desde diciembre de 1956 hasta enero de 1959, en la Sierra Maestra, en la Sierra Cristal y en el Escambray, se alfabetizó a hombres, mujeres y niños de las zonas liberadas; se dieron así los primeros pasos para la liquidación del atraso y la ignorancia.
Apenas alcanzado el triunfo, se comenzó de un modo activo y tenaz la lucha contra el analfabetismo, comenzando por las propias filas del vencedor Ejército Rebelde.
Simultáneamente, en marzo de 1959, el Ministerio de Educación creó la Comisión Nacional de Alfabetización y Educación Fundamental, que tuvo la misión de iniciar estas actividades en las distintas zonas del país.
Organización de la Campaña Nacional de Alfabetización
En septiembre de 1960 el Comandante en Jefe Fidel Castro, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario en aquel momento, compareció ante la ONU y anunció al mundo que Cuba realizaría en 1961 la Campaña de Alfabetización.
Como se ha expresado, se trazó como tarea fundamental realizar la Campaña de Alfabetización. En la concepción de esta epopeya popular educacional se tuvo presente, como fuente motivacional por excelencia, el propio desarrollo y la aplicación de las leyes y medidas revolucionarias que iban transformando social y económicamente a la nación. Ello permitía además, elevar el grado de participación del pueblo de una forma más consciente en el proceso revolucionario.
Para el desarrollo del programa nacional se concibió una estructura organizativa y de dirección única, mediante la cual se coordinaba, orientaba y controlaba el trabajo. Al mismo tiempo descentralizaba las funciones, al delegar en la provincia y el municipio la responsabilidad directa de la alfabetización en su jurisdicción y propiciaba la participación activa de Organizaciones y Organismos en todos los niveles.
Esa estructura contaba con una Comisión Nacional integrada por organismos gubernamentales y no gubernamentales, mediante la cual tuvieron acceso y participación directa las más diversas instituciones sociales, políticas, militares, estudiantiles, laborales, feministas, juveniles, campesinas, el sector productivo, en fin, toda la sociedad.
La Sección Técnica de la Comisión Nacional de Alfabetización se ocupó de atender la organización del trabajo pedagógico y la obtención y procesamiento de los datos estadísticos.
Como parte del trabajo didáctico se elaboraron la Cartilla Venceremos, el Manual Alfabeticemos y otros materiales. Para seleccionar el contenido se atendía a los aspectos político-ideológicos de la Revolución y a los psicológico-sociales que caracterizaban al analfabeto adulto cubano.
Las fuentes motivacionales que ofrecía el proceso revolucionario para el ciudadano fueron recogidas en las 15 lecciones de la Cartilla, cada una de ellas seguida de dos o tres ejercicios con arreglo al método compuesto, basado en la repetición y en la graduación de los dificultades. De la cartilla se imprimieron 1 500 000 ejemplares que fueron distribuidos gratuitamente. Al propio tiempo se publicó y distribuyó el Manual Alfabeticemos, destinado al personal incorporado a la Campaña como alfabetizador.
Otra gran tarea de la Sección Técnica fue la preparación de los alfabetizadores y técnicos mediante seminarios iniciales y sistemáticos durante toda la Campaña. El lema, “El que sabe enseña al que no sabe” convertido en principio para la acción, fue un factor determinante para movilizar con carácter voluntario la fuerza alfabetizadora.
El programa de alfabetización estuvo favorecido por un clima educacional donde la radio, la televisión y la prensa desempeñaron un papel fundamental en la divulgación de los conocimientos de higiene, salud, de los problemas del sector agropecuario y los relacionados con el arte y la literatura, entre otros que, al mismo tiempo que ofrecían información, motivaban al adulto hacia el aprendizaje de la lectura, la escritura y los conocimientos elementales de aritmética.
La Campaña en Cuba evidencia que la alfabetización de un pueblo, tanto como el hecho educativo mismo, es un acontecimiento político cuyo éxito depende de la participación masiva y unánime de todas las organizaciones existentes y de todos los sectores de la población, sin descuidar su aspecto técnico organizativo.
El resultado de la Campaña fue el siguiente: 979 207 analfabetos localizados, 707 212 alfabetizados; lo que ofrecía un saldo de 3,9 por ciento de analfabetismo residual sobre la población total que se estimaba en Cuba en aquella época.
Así, el 22 de diciembre de 1961, el Gobierno declaró cumplida con éxito de la Campaña Nacional de Alfabetización y declaró a Cuba, en la Plaza de la Revolución José Martí, como Territorio Libre de Analfabetismo (véase el discurso pronunciado por Fidel Castro). Desde entonces ese día se celebra en el país el Día Nacional del Educador.
A la Campaña de Alfabetización siguieron los programas de Seguimiento y Superación Obrera que completaron el ciclo básico de seis grado, por eso aunque con métodos y materiales docentes adaptados para jóvenes subescolarizados y adultos se desarrolló la “Batalla del Sexto Grado” desde 1962 hasta el quinquenio 1975-1980, de igual forma se desarrolló la “Batalla por el Noveno Grado “que culminó en el quinquenio 1980-1985.
Simultáneamente se ha desarrollado el programa de las Facultades Obrera y Campesinas donde los adultos pueden adquirir un nivel equivalente a doce grados para continuar estudios universitarios u optar por cursos de nivel medio superior de calificación técnica.
Fuentes:

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