Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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10 de diciembre de 2015

La opción electoral de la izquierda

Vladimir Cerrón
Verónika Mendoza
Por Jorge Rendón Vásquez
La campaña electoral se calienta cada vez conforme pasan los días y las encuestadoras hacen de las suyas. Pronto las calles se cubrirán con las fotos de los candidatos, bien maquillados y sonrientes como aspirantes al Oscar, mientras la prensa y la TV de la oligarquía continuarán ocultando las indelebles máculas de algunos, adquiridas a mucha honra pillando los recursos públicos y vendiendo dádivas, influencia e indultos.
Ante esta perspectiva, los electores educados en la observancia de los preceptos morales tornan los ojos hacia otro lado, buscando nuevas opciones, sin encontrarlas como quisieran.
El partido Nacionalista, que pudo haber sido un buen proyecto de gobierno, está casi muerto. Su jefe y la entrometida esposa de este lo liquidaron abnegada y eficientemente, consagrándose a la adoración de los empresarios más poderosos contra sus promesas a los electores. 
 Más allá, la llamada izquierda, desmenuzada en innumerables grupos caudillistas que nunca estructuraron programas de gobierno coherentes con las necesidades nacionales ni pudieron ganar credibilidad entre las mayorías sociales, ha podido reunirse en tres conjuntos: 1) el “Frente Amplio” cuyo núcleo más numeroso es el partido “Tierra y Libertad”; 2) “Unidad Democrática” que tiene por eje al partido de algunos “fonavistas” “Democracia Directa”; y 3) “Perú Libre”.
“Tierra y Libertad”, “Democracia Directa” y “Perú Libre” están inscritos en la ONPE y pueden participar en las elecciones. Los demás grupos que integran las dos primeras coaliciones indicadas no tienen inscripción y su peso electoral es, por lo tanto, ínfimo. Algunos de ellos aportan a lo más algunos centenares de votos, que es nada en relación a más de veinte millones de electores en el país.
Los candidatos a la presidencia de la República son: por el Frente Amplio, Verónika Mendoza; por Unidad Democrática, Andrés Alcántara; y por Perú Libre, Vladimir Cerrón.
Sólo el partido de este se ha preocupado por elaborar un programa de gobierno, aunque elemental e insuficiente. La coalición Frente Amplio, con un proyecto difuso como la niebla estival, cifra más su propaganda en la figuración de su candidata. El partido de los “fonavistas” semeja un globo exhibido en una feria. ¿Cuántos votos puede aportar? Aunque en el referendum de octubre de 2010 para la aprobación de la ley de entrega de los recursos del FONAVI obtuvo más de 9 millones de votos, el 66%, este porcentaje no se reproduce en las elecciones políticas. En las de 2011, su candidato a la presidencia obtuvo el 0.22% de la votación. En una próxima elección no llegarían a más. ¿Por qué? Porque los “fonavistas” pertenecen a todos los grupos políticos o a ninguno, y lo que quieren es cobrar de quien esté en el gobierno, y votarán por el candidato que, crean, habrá de ganar.
De las coaliciones con inscripción electoral el más numeroso y potable para los electores de la pequeña burguesía es el Frente Amplio. Perú Libre cuenta con la simpatía de muchos electores de la región central. La mayor parte de trabajadores no ha decidido aún a quien conceder su voto, y es posible que muchos de ellos, manipulados por las encuestas, estén pensando en las candidaturas más favorecidas por las encuestas, todas de derecha. 
La lógica electoral indica que el Frente Amplio y Perú Libre debieran coaligarse en una fórmula única con Verónika Mendoza para la presidencia de la República —que ya está en el ruedo y les cae bien a muchos—, con Vladimir Cerrón para la primera vicepresidencia, un destacado, voluntarioso y popular médico, y Gonzalo García Núñez para la segunda vicepresidencia, quien ya fuera candidato a la primera vicepresidencia en la plancha de Ollanta Humala en 2006, por su gran prestigio personal, su experiencia como eficiente funcionario y las simpatías que despierta sobre todo en los medios profesionales. Sería un buen equipo que podría disputar el campeonato en la primera división.
La distribución de los puestos en la lista de los candidatos al Congreso, en las que debieran estar Vladimir Cerrón y Gonzalo García Núñez, debería atender a la probable contribución numérica de cada grupo. El financiamiento de la campaña es ya otro cantar.
Y si se unen, hagamos votos (prelectorales) para que se acuerden que muchos en las mayorías sociales esperan un programa de gobierno necesario para nuestro país y para ellas, y que deben huir como del diablo de la máxima latina: qui nescit dissimulare, nescit regnare (que quiere decir: el que no sabe disimular no sabe reinar).
Amén.

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