Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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14 de diciembre de 2015

Testimonio para Micaela

Danilo Sánchez, Jorge Aliaga, Julio Yovera, Carlos Rojas





Por Jorge Aliaga Cacho
La apreciación que me compete, "Testimonio para Micaela", obra del distinguido intelectual Julio Yovera me ha permitido, una vez más, reconocer la importancia de las relaciones interdisciplinarias al componer una obra de calidad ética y estética. En "Testimonio para Micaela" se puede apreciar pues, tanto la labor del poeta como los pliegues del historiador y el maestro. Desde el primer verso, Julio Yovera, hace gala de cognición relevante a la naturaleza de su propuesta literaria: "El viento fresco se trepa por las quinchas llamando a la jornada". Y no podría ser de otra manera pues la arquitectura de los Tallanes se materializó, más que en la piedra, más que en el adobe; en la quincha.
Julio Yovera, conocedor de la realidad de su pueblo y de su medio, nos embarca pues a examinar una prueba que se presenta verosíimil.  Y esto sucede porque su obra, parafraseando a nuestro vate universal, César Vallejo: "viene del pueblo y va hacia él". Es la verdad del pueblo, transmitida y retransmitida.
"Micaela es bueno hurgar en el tiempo.
Así sabremos que fuimos ayer,
que somos hoy,
que seremos mañana".
En este diálogo espiritual con Micaela Yarleque digna heroína del pueblo, Yovera le podria haber insinuado del estudio de la realidad nacional, tal como lo hubiese concebido, salvando espacios y tiempos, nuestro ilustre intelectual Jose Carlos Mariátegui.
"Cada quien era dueño del alba y de los árboles.
Con el tiempo devino el hombre como experto agrario,
de díaa laboraba,
de noche amó a la hembra
bajo el cielo estrellado".
La vida de los Tallanes, sus orígenes, su mística religiosa es delineada esteticamente en "Testimonio para Micaela", obra que nos llama a indagar sobre la historia de esta gente habil, trabajadora y sencilla, que también oraba:
"Padres nuestros, hagan que advenga
el sol, el agua,
que brote
el maíz
que es vida".
"Testimonio para Micaela", pues, evidencia que los Tallanes habían conseguido armonía social y resuelto el problema planteado por Robert Malthus quien señalaba, como causa del deficit alimentario a la diferencia que existe entre el crecimiento aritmético de la producción alimenticia, comparada con el crecimiento geométrico de la población.  Los versos de Julio Yovera testimonian, pues, que el pueblo de Micaela había conseguido grandes logros en la producción y distribución de alimentos.
"Atr´ss quedaron los tiempos
de las oscuras cuevas, Micaela.
Levantaron sus casas
de tabique,
de pájaro bobo
y caña brava.
Alrededor de sus casas
los árboles cantaban".
El sol, pues, alumbraba para todos y el día parecía sempiterno en esas tierras norteñas.  Sin embargo, llegó la noche oscura trayendo a los potros de los bárbaros invasores, ladrones, aventureros, hambrientos de riquezas, que golpearon a los Tallanes y sembraron vicios y odio.
El rol de líderes jugado por las mujeres en la antiguedad esta bien documentado, pero ello llegó a su fin en el año 600 después de Cristo, cuando los francos ocupaban Francia y promulgaron la Ley Salica que prohibió estas practicas de liderazgo entre nuestras hermanas.
En la historia peruana existe el registro de una mujer conocida como Isabel Capullana: "mujer contestataria, que en el año 1578 se negó a reconocer al padre Melchor Morales como Párroco de Catacaos, por lo cual el religioso se fue en queja ante el alcalde Ruy López, que, a su vez, se vió precisado en conminarla". (Monografia de Reynaldo Moya Espinoza).
Julio Yovera grafica literariamente, en su testimonio, la resistencia de los tallanes ante los ataques del invasor.  Los extranjeros decapitaron a los curacas e hicieron llorar a Wallac y Mec Non, los dioses de los tallanes.
Aprendemos historia inédita en la poesía de Julio Yovera y los versos de "Testimonio para Micaela" deberían ser la apuesta cristalina para aquellos que se propongan un verdadero Plan Lector, uno que asista a la liberación de la dominación cultural, que se nos ha impuesto, en el sistema en el cual vivimos.
"Testimonio para Micaela" es un libro bien estructurado, de exquisito tiempo métrico que concuerda con el último acento del verso.
"Ahora los aventureros invasores
exigían tributos, bienes, oro
tierras para un monarca que gritaba:
'En mis dominios jamás se opone el sol'.
En esta explendida obra encontramos una actitud lírica que corresponde al hablante coincidente con el yo, con el nosotros. Y así el poeta reflexiona y nos dice:
"La atmosfera olía a polvora, a excremento de caballo.
Sobrevino una plaga
que duró siglos
espinos sembraron en el llano,
cadenas en el alma.
A pesar de todo,
no sucumbimos, Micaela,
Y aquí estamos".
"Testimonio para Micaela" es un canto para la esperanza:
"Micaela un día aparecerán nuestros muertos.
Habrán de sentarse sobre la tierra.
A la vieja usanza, sacarán
del churuco las chaquiras
y bailarán la danza de la vida".
Finalizo mi comentario sobre esta enjundiosa obra citando al gran pensador italiano Antonio Gramsci: "Todos los hombres son intelectuales pero no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales". Creo que para ser verdaderos intelectuales tenemos que enfrentarnos al statuo quo y luchar contra la dominación cultural que ejerce la clase dominante. Termino con este sustancioso vademecum de Julio Yovera:
"Verdes mis algarrobos verdes,
verdes como la fe de la esperanza".
Pero agrego:
"Rojos mis huarangos rojos,
rojos como los corazones de Micaela y Julio Yovera".

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