Sociólogo - Escritor

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"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales.
Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.
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20 de abril de 2015

El Coronelazo






Por Saúl Gárate Farfán

Era un perrito chusco, macilento, sin carne, nacido en una "ranchería" llamada Desagravio, del ubérrimo valle de Huaura - Sayan, La surte quiso que un niño lo llevara a su escuela, como obsequio para su maestra, como muestra de sus cariño y gratitud, un DIA DE LA MAESTRA. - ¡Profesora!, este es mi perrito, aun no tiene nombre, pero le decimos "BARBAS" por los pelos blancos y largos que le adornan su hociquito.

La maestra tomó en sus brazos al animalito, lo examino por los cuatro costados haciéndole mil caricias a lo que este le respondía mostrándole sus insipientes caninos, como carcajadas retenidas o como signo de severa advertencia. La profesora le dijo: este es tu compañerito, es tu amiguito, con el juegas, mas falta te hará a ti, de modo este regalo es de incalculable valor, es mejor que siga contigo, ¡¡No profesora!! Este perrito, ya es suyo , acéptelo por favor, profesora, - retruco el niño- él hará compañía por donde vaya, el, sabrá resguardarla cuando venga a nuestra escuela por medio del cañaveral, el, va ser bravo, profesora, bien valiente, profesora. Mi abuelita me conto que la mamá del "Barbas" se comió a una zorra ratera, y que su padre, fue un perro tuerto al que le decían. "SARGENTO" porque vivía en la Base Militar, donde murió y fue enterrado con honores militares - ¿ya ve profesora?, buenazo, bien bravo va ser el "BARBAS".


Los niños agolpados al contorno de la profesora, asintieron unánimemente, -bien bravo va ser el "Barbas", por el pelo se saca la casta de los perros , dijo uno, ¿ no le ven la pinta? - dijo otro- .Lo que nadie sabía es que el sabueso pronto cambiaria de situación, seguiría siendo "perro", pero ya no "moroco, cabo ni sargento como su papá , sino quizás un escolta escolar o mascota del plantel. Barbas, no volvió más a la escuela donde los niños pronto se olvidaron de él.

La maestra, se lo llevó hacia su huerto de melocotoneros un poco distante del lugar,Liple a cuyo costado, también funcionaba otra institución escolar, llegando a convertirse en el deleite de los pequeños que a diario acudían hacia su centro escolar. Raudo había corrido el run-run de que el perrito que dormía plácidamente en la puerta de su nueva dueña, provenía de un cuartel y que posiblemente era igual o más fiero que los comandos, lo que hacia que todos , grandes y pequeños se cuadrasen para saludarlo con porte militar mientras entre ellos iban comentando:- dicen que ese perrito es hijo de un coronel, ¡ no!, su papá es de la más alta graduación: es un General, decía otro, mientras que "Barbas" seguía estirado junto al canal, dándose la siesta de su perra vida, indiferente al comentario popular.

Así, fueron pasando los días uno tras otro y la fama de Barbas fue acrecentándose cual espuma ,hasta el círculo de viejos canes lugareños empezaban a darle un lugar al visitante que con su ladrar agudo de adolescente hacia notorio su estado de ánimo .
Lastimero, cuando sus oscuros ojos divisaban por las noches algún espectro en pena o quizás severo, cuando tenía que zanjar un litigio de amores por conseguir la preferencia de la circunstancial damisela que alborotaba las neuronas, de viejos o noveles mastines.

Sus carnes se fueron llenando, a tal punto, que ya inspiraba respeto no solo dentro de su círculo perruno, sino, dentro de los habitantes que lo miraban con recelo, más que todo entre aquellos que hablan hecho costumbre cosechar por las noches huerto ajeno. Fue comprendiendo que los frutos era la razón de su existir, así como el de sus amos, Solícito se puso a rondar una y muchas veces por el perímetro del huerto ladrando a pulmón lleno, ahuyentando, a los pájaros de cabezas negras que merodeaban cuando ya estaba cércala cosecha.
Una de esas noches cuando el "pacchi" (zorrito tierno) aullaba desde la banda, fue el bautizo de fuego para Barbas.

De las fauces de un hambriento zorro, logró rescatar a un hermoso gallo cantor, único en el barrio que marcaba las horas de labor agrícola o la partida de los viajeros ocasionales. Los niños se agolparon para saludar al héroe que ufano blandía la sangrante oreja que habla sido partida por los filudos colmillos de la raposa ."Eh ¡¡¡ miren", "miren!!! " consiguió su primer galón el Barbas y se lo ganó en franca pelea.

Ya no serás Barbas, sencillamente serás "Teniente" ¡¡¡Si!!!, nuestro Teniente, aseveraron un coro de niñas que trataban en vano prestarle los primeros auxilios al valiente Barbas, Desde hoy, ¡¡¡ TENIENTE.!!!
Pero su destino de "pata de perro" hizo que andando conociera a una doncella, mascota de uno de los adversarios de su amo. El amor, no sabe de barreras menos de venganzas, el amor entre canes es un amor a lo perro, salpicado de locas pasiones y amargas traiciones.

Barbas, sentía que su corazón aceleraba su latir, cada vez que pasaba por la puerta de su amada, hasta que cierto día, sin preámbulos amatorios logró la dicha que persiguen dos corazones apasionados. El tiempo avanzaba y ellos no salían del embeleso, hasta que por ahí apareció el amo de ella y furioso emprendió a puntapiés contra la perra, Barbas, impotente trataba de cubrirle con el cuerpo del castigo que le propinaba el iracundo amo. Así no vale dijo un niño, es como pelearse con un manco o un ciego, espera que se libere el Barbas y verán lo que es bueno, dijo otro, mientras que otros indignados contemplaban la golpiza.

La libertad demoró y Barbas, al fin se vio libre, quien arremetió con toda furia cual soldado espartano , cual caballero andante en defensa de su amor, su honor y su dama; pero ya dijimos , que el amor entre estos animales es tan "perro y traicionero.." Ella, lamiendo sus partes entumecidas por e! dolor, partió tras otra aventura con otro ocasional compañero, dejando a Barbas, ¡¡¡ noooo!!! al Teniente, curando sus heridas y desengaños...en medio del polvoriento camino.
El Teniente, muy tarde se convencería, que es cosa de locos, creer en el amor de una perra.

Sanaron sus heridas y se esfumaron sus desventuras, solo le fueron quedando las cicatrices ,de los surcos profundos que colmillos fieros de sus adversarios fueran dejando sobre su oscuro pelaje, convertidos en honrosos galones que le fueron conduciendo a meritorios ascensos, que con respeto y admiración observaban grandes y chicos de la jauría,, imberbes de la escuela y curtidos braceros del pueblo.. Siempre noble y generoso con los débiles, drástico y cruel con los abusivos, había hecho suyo el lema: AHORA Y SIEMPRE POR LA RAZÓN, NADA POR LA FUERZA, lo que le valió que otros niños lo habrían apodado "El justiciero".

Así, Barbas, noooo, perdón, ¡ ¡TENIENTE !! fue ascendiendo poco a poco dentro de la escuela militar .

Una de tantas, bajo la clara luz de la luna, vio a alguien que sigiloso se desplazaba por el patio de la escuela, entre la sombra de viejos chirimoyos, paltos , guayabos y fraganciosos arrayanes. Se trataba de un sujeto que estaba hurtando en ella, aprovechando la falta de vigilancia en horas de la noche.. Teniente, se puso en guardia, afiló sus colmillos, silenció lo más que pudo sus pasos y su respirar.

Teniente estaba ya al asecho, se fue acercando cuanto más pudo sin ser visto y de un salto atacó por los glúteos, con tal fiereza al mozalbete quién, sin pensarlo dos veces, traspuso de un salto el cerco cubierto de malezas, perdiéndose entre la oscuridad de la noche, mientras, que Teniente, se deshacía entre rabiosos ladridos con signos de guerra, que despertó a los vecinos. Se agolpó la gente y comenzaron a tocar las campanas, preocupados por tan insólito caso, ingresaron los comuneros a los ambientes de la Institución Educativa y pudieron constatar que el hurto no se había consumado, quedando las cosas regados por el suelo.

Menudearon los comentarios y las presunciones, halagaron el gesto de Teniente y acordaren en acto público hacer el reconocimiento debido. Ellas, con su vistoso y coqueto pañolón retornaron a sus hogares en busca de la cama, para continuar con el sueño perdido, mientras, que los otros, con cigarrillos prendidos en los labios se enrumbaron a la "chingana" de la esquina a seguir comentando el asunto y programar actividades para el nuevo día, bajo el sabor de un "calientito" como quien se hacía la "mañanita".

Por fin, asomó el sol calentando el nuevo día; los niños fueron llegando uno tras otro, para formar en la loza deportiva del plantel. Ingresó la Directora, Lo hizo también el Presidente de la APAFA, padres de familia y algunos braceros que estaban haciendo hora para ingresar al trabajo.
Los niños se miraban desconcertados unos a otros, pues, la fecha no coincidía con ningún acto del calendario Cívico-escolar ni del pueblo.

De pronto, la Directora con voz potente lanzó las órdenes consabidas: con el alumnado: ¡¡¡en columna...!!! ¡¡¡cubrirse!!!!, ¡¡¡ firmes !!!, ¡¡¡¡descanso!!!!, ¡¡¡atención!!! Y empezó: - Buenos días niños, ¡¡¡Buenos diaaaaas!!! -Contestaron todos en coro - y luego se percibió un pequeño silencio. Tomó suficiente aire y empezó a comunicar del intento de latrocinio del que había sido objeto la escuela y que gracias a la valiente actitud de un anónimo personaje del pueblo este había abortado. Todos se miraron incrédulos, sorprendidos y con cierta desconfianza.

Todos querían saber papá de que niño era el sujeto que se hacía merecedor a tantos elogios en cuanto a VALORES, cada uno soñaba con ser hijo de tan importante y loado ciudadano, al mismo tiempo que todos juzgaban al ladronzuelo con epítetos subidos de tono.

Ahora, quiero presentar ante Uds. Al paradigma de valor, honradez y lealtad. A un personaje por Uds. querido y a quien todos debemos emular. Los muchachos miraban por los cuatro costados y nadie más llegaba. Ante el asombro de los presentes a todo pulmón llamó ¡¡¡BARBAAAAS!!!, ¡¡¡¡BARBAAAASSS!!!, Barbas, no se presentó, era falta de respeto que por el sobrenombre lo estuvieran llamando; entonces cambió la maestra por ¡¡¡TENIENTEEE!!!, ¡¡¡¡TENIENTEEE!!!
Y Teniente, orgulloso de su nombre, moviendo la cola de satisfacción y blandiendo la lengua jadeante se acercó junto a los pies de la Directora donde se puso en cuclillas en actitud de reverente escucha. Todos aplaudieron a rabiar, querían abrazarlo, acariciarlo, premiarlo con parte de su refrigerio que cada uno portaba en sus lancheras, pero el momento lo impedía, era un acto solemne donde de un plumazo- la voz del pueblo- lo ascendería al grado de ¡¡CAPITÁN,!!! ante el alborozo de grandes y pequeños y los aplausos prolongados de los presentes.

Ahora, ya nadie te llamará Teniente, a partir de la fecha para todo el valle serás ¡CAPITÁN!, si nuestro aguerrido y querido ¡¡¡ CAPITAAAAN !!! dijo emocionada la Directora ante la unánime aprobación de los presentes que no cesaban de aplaudir. Empezó la banda de guerra con las notas de una marcha militar y cual soldaditos de plomo, con gallardía los niños y sus padres contagiados de emoción pasaron en desfile marcial frente a la improvisada tribuna, desde donde el CAPITÁN con rictus severo, pasaba revista a su querido pelotón.

Hay " PERROS" que nunca debieron llamarse así, como hay humanos que se comportan peor que un perro".

De pronto un grupo llamó a los otros, que habían encontrado al Capitán muerto, lo habían matado, mientras gozaba de la complaciente deferencia de su circunstancial compañera.

El corazón fiero del humano lo había matado, aprovechando del momento en que no podía defenderse. Profundos cortes de arma blanca surcaban su menudo cuerpo, lo que hablaba de la crueldad con que fue victimado .Dos niños lo traían en una " parhuela", pasos más atrás ,dos niñas seguían con los ojos nublados por el llanto, portando en sus manilas frescos ramos de geranios multicolor. Ya en la escuela, todos se arremolinaron, hirviendo mil comentarios, cada cual más antojadizo y sugestivo, relacionados a la forma del asesinato . Capitán, yacía inerte en pleno patio y los niños le hicieron " guardia de honor", como: cuando mueren los que no mueren.

Otro niño, dijo: así no se enterrará el Capitán, yo tengo tablas y diré que mi papá le prepare su cajón. Partió presto y en menos de lo que canta un gallo, volvió con su padre trayendo un blanco ataúd, blanco como era el alma de Capitán. No faltaron sencillas coronas y lágrimas florales que fueron llegando. En eso, raudo asomó un carro de la UGEL por la curva de Cruz Blanca, del que bajó un funcionario con cara de cacique nativo y ojos de arpía que con estentórea voz exclamó: ¿qué fanfarrea es esta?, ¿Qué adefesios están haciendo?, ¿Dónde está la maestra o los miembros de la APAFA?.
Todos callaron, nadie respondió y el silencio se hizo sepulcral, pero... cuando el cacique nativo iba reanudar con sus reprimendas; "ÑITO", un aplicado alumno del sexto grado irrumpió con valentía:

¡¡Señooor !!, no sea malcriado, disculpe, mal educado, no se da cuenta que el pueblo está de duelo?. Estamos dando el último adiós de gratitud, al guardián del colegio ,al que sin ganar un centavo de sueldo, arriesgó su hermosa vida, en cuidar los bienes de nuestra escuela, de este pequeño pueblo, olvidado como muchos otros. Mientras, hay sinvergüenzas, holgazanes, coimeros en las UGELES que hechos unos diablos en el purgatorio corretean en carros del estado dándose la gran vida, gastando un dinero que es de todos y que bien podría servir para dotar de seguridad a muchas escuelas como la mía. Todos callaron, nadie añadió una palabra más a lo dicho, todos siguieron el curso del féretro, cabizbajos con los ojos nublados por el llanto y el corazón contrito de dolor, mientras se dejaba escuchar las notas fúnebres de La Marcha de Moran.

Ya, al borde de la tumba, el funcionario que en silencio había seguido y contemplado el dolor del pueblo, quiso recomponer lo antes dicho, tomando la palabra dijo: " eh aquí, un ejemplo a seguir de valor , heroísmo, honradez, lealtad y cuantas cosas más" pensando que Capitán era un mortal como él. Capitán era un animal con cara de perro, pero con un corazón más humano que de los hombres.

Luego, la Directora, tomó la palabra y con pausada voz exaltó las virtudes del occiso y exhortó a seguir su ejemplo. AI final, con voz alzada dijo:- A NOMBRE DEL PLANTEL Y DE ESTE PUEBLO, por los méritos alcanzados, se le concede el grado póstumo de ¡¡¡¡CORONEL!!!! .

Un torrente de aplausos se dejó escuchar, mientras el gentío coreaba: "Cuando un valiente muere, nunca muere ; cuando un valiente muere, nunca muere, ahora y siempre, ahora y siempre ". Coronel, fue descendiendo lentamente al fondo de su última morada, mientras se escuchaba al corneta con las notas del silencio, que rasgaba al más estoico corazón, dejando pensativo al cacique con ojos de arpía, quien hasta el final, no sabría si el que viajaba sin retorno era varón o mujer, humano o simplemente un animal, al final era un distinguido personaje de su pueblo que por sus méritos, siempre sería recordado.. Ahora comprendo aquella frase que dice: 

"CUANDO MÁS CONOZCO A MIS AMIGOS, MÁS QUIERO A Mi PERRO"

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