Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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9 de octubre de 2014

Sikuriada



Sikuri is a musical style from Peru and Bolivia, the kind of huayno, consisting of siku players and drum accompaniment. There are usually around twenty siku players. As each siku cannot play all the notes of a scale, the siku players use an interlocking technique to play the entire melody. The drums produce a fast, pounding beat in the rhythm of huayno.
Sikuri is often performed at festivals by the Aymara-speaking peoples near Lake Titicaca. «El sikuri es una música colectiva en la que nadie resalta por sobre los demás»

Bandas de sikuris o ejecutantes del siku, antiguo instrumento de viento andino formado por dos hileras de tubos de caña, cerraron un congreso internacional en Parque Avellaneda con danza, música y un solo espíritu, el comunitario

Banda de sikuris © Analia Garelli/Télam
Banda de sikuris
© Analia Garelli/Télam
























Télam-"La música venida de Europa se concibe y está dirigida a individualizar, a buscar estrellas pero en el caso del sikuri no, es colectiva, horizontal y nadie sobresalta encima del otro", definió Gonzalo Tomasto La Barrera, limeño, geógrafo y, por supuesto, ejecutante del siku.

Con la presencia de sikuris residentes en Argentina pero que pertenecen a las colectividades peruana, boliviana, colombiana y chilena, celebraron ayer y hoy la clausura del 2º Congreso "Desde los Andes al Río de la Plata" en el que se desarrolló el origen, devenir y migración del instrumento, ancestral y contemporáneo a la vez, en el Centro Cultural Rojas.
En una jornada soleada, las bandas de sikuris se turnaban para ingresar al predio y hacer escuchar sus repertorios parados en torno de la waka, el centro ceremonial donde se hacen las ofrendas, muchos de ellos descalzos y felices. Algunos con bombos y charangos.
O como el caso de los sikuris del Monumento de Rosario, ataviados con poncho celeste, pantalones blancos y ninguna apariencia andina pero totalmente entregados a la cultura que baja de los andes y que se extiende a lo largo de la cordillera.
Pamela y Juan Gabriel llegados de Rosario junto a unos doce compañeros, coincidieron en señalar que "hacer esta música es mucho más que el goce por tocar el siku, aprendemos valores, los de la cosmovisión andina y por eso no vamos a dejarlo nunca".
Tomasto La Barrera, integrante de la Revista Cultural Sikuri que se edita en Perú explicó hasta qué punto lo comunitario se manifiesta en la ejecución del instrumento "para hacer una melodía necesitas un mínimo de dos personas. Uno solo no puede ejecutar la música, lo que se llama el diálogo musical, el instrumento se divide en dos una parte lo toca una persona complementada por otra y entre los dos tejen una melodía".
"Eso es parte de la dualidad de esas dos personas en el colectivo. Eso es lo más rescatable mas allá si se desarrolló en el altiplano, en la costa o aquí y es lo que a mí me envolvió. Nunca lo voy a dejar", anunció.
Edgar Colke, de la comisión organizadora del Mathapi Apthapi Tinku, en aymara y quechua como en realidad se conoce a los encuentros de sikuris, detalló que este año participaron más de 30 bandas de distintos puntos del país. "Cada pueblito tiene su propio corte, su propia manera de soplar, y todos aportan algo al encuentro" añadió.

fuente:www.cancioneros.com

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