Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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3 de marzo de 2014

China y Mao

Mao Zedong

















Por Jorge Aliaga Cacho

"China se ha puesto de pie. Nadie nos insultará nuevamente"
                                                                        Mao Zedong, octubre 1949

Creo firmemente que los hombres somos producto de nuestra historia, nuestras luchas, victorias y sacrificios.  El tiempo corre y va formando hombres que en la medida de su entrega se convierten en hombres buenos u hombres mediocres. Los grandes hombres, pues, se han nutrido de las luchas de su pueblo, de sus sufrimientos y victorias.  Esto es muy palpable en la historia de Mao Zedong, quien no solo ha vivido y sufrido la historia de su pueblo sino que también ha recibido influencias de su cultura milenaria.

China pasaba por graves problemas a finales del siglo XIX.  Uno de estos problemas fue el incremento de su población que vio duplicarse, entre 1800 y 1990.  Esto generó una carga pesada sobre la estructura política, y social del pais, y su sistema de suministro de alimentos resultó inaguantable.  El segundo aspecto que producía malestar fue el trauma cultural provocado por el contacto forzado con Occidente. China siempre había considerado poseer una sociedad superior a las demás.  Esto cambia a finales del siglo XIX, aunque algunas investigaciones recientes evidencian que China estaba abierta a recibir, en ciertos momentos, corrientes de pensamiento que venian de afuera pero los chinos no quisieron reconocer estas influencias.

Sin embargo, a pesar de los contactos establecidos con Occidente, estos no socavaron el sentido de la propia singularidad de la China. El pensamiento chino aplicaba con lentitud los conceptos del pensamiento occicental acerca del cambio histórico. Además adolecían  de una noción 'refinada' de progreso y sus gobernantes no sintieron la necesidad de reforma.  Lo último no fue por desidia sino producto de las influencias del taoismo y el confucianismo, que eran los patrones sofisticados, sólidos, del pensamiento que había prevalecido en China desde el siglo V aC.

El Tao es una concepción activa e integral de la naturaleza, su concepto central es que toda la existencia se relaciona con el Tao, 'el camino', la fuerza impulsora que da todo a su proposito y crea la armonía de la naturaleza. El  Tao es incognoscible a través de los sentidos y solo se puede entender a través de la contemplación interior. Confucio, (551-479 aC), incorporó el taoísmo a su pensamiento. Él no era un pensador religioso en términos occidentales: no negó la existencia de los dioses, o la existencia de la vida después de la muerte, pero penso que eran incognitas más allá de la capacidad de los seres humanos para definirlas.  'El mundo es como tal y los hombres necesitaban relacionarse armoniosamente con él', y necesitaban orientación en este sentido: la felicidad sólo se puede encontrar en la vida ordenada.  Confucio y más tarde Mencius, un itinerante filósofo chino, se abocaron a la tarea de producir un código de comportamiento social.  En términos prácticos el código confuciano ascendió a un conjunto de advertencias para hacer que la gente aceptara las cosas de la manera que estaban y sacar el mejor provecho de esa condiciónEsos fueron los pensamientos dominantes en China antes de la llegada y la irrupción de los vientos de cambio .

En octubre de 1949,  un campesino de cincuenta y seis años de edad apareció en un balcón de la Puerta Sur de la Ciudad Prohibida, en Beijing. Hombre alto, de cara ancha, frente alta, mejillas hinchadas. Era Mao que frente a un crepitante micrófono se disponiía a leer un discurso escrito en una hoja suelta de papel. Fue en esa ocasión, que Mao con su acento hunanese proclamó la creación de la República Popular de China. Había viajado un largo camino para llegar hasta allí.

Mao tuvo cuatro esposas y diez hijos legítimos. Dos de ellos murieron cuando el mismo Mao era testigo de como otros dos hijos suyos eran capturados y llevados a la esclavitud.  Cuando joven, en Changsha, durante la revolución de 1911, Mao había visto como los soldados metódicamente maltrataban a sus prisioneros hasta ocasionarles la muerte.

Desde 1927 Mao había sido el hombre más buscado en toda China. Los lores de guerra y los nacionalistas ansiaban destruirlo y, con él, destruir al Partido Comunista que Mao había ayudado a fundar en 1921.  Mao logró  sobrevivir solamente por su capacidad de habituarse a la privación que incluyó largos años de lucha contra la invasión japonesa.  Esta experiencia lo dotó de maestría en la lucha y en la organización y dirección del partido.  A mediados de 1940, Mao se había establecido como una autoridad indiscutible del mismo.  Muchos años tuvieron que pasar para que Mao se sintiera libre de persecución.  Su condición mejoró con la rendición de los japoneses.  Esta circunstancia lo vio liderar al partido en su triunfo definitivo sobre las fuerzas nacionalistas de Chiang Kai-shek en 1949.

Tendría que dedicar mucho tiempo para anotar los acontecimientos de su vida que son acciones ejemplares para los hombres de lucha en nuestro continente. La gran hazaña de los años de Yanan, 1935-1945. El gran salto adelante, la reforma agraria.  Sus aciertos y desaciertos. Su reconocimiento al aporte a la revoulución mundial que vienen de las fuentes de Marx, Lenin, y, erroneamente o no, Stalin.  Mao definió su revolución acorde con las necesidades de su pueblo, rechazó el modelo soviético,  e inteligentemente declara la importancia del componente campesino en la revolución china. Sin la intención de convertir a Mariátegui en Maoista debemos de recordar que el Amauta peruano también le puso energía al pensamiento del problema de las razas en el Perú, léase la situación del campesinado peruano, característica de un país semi-feudal como lo fue China.  Lamentablemente, Mao, también cayó en el error cometido por Stalin.  Cultivó el culto a su figura y emprendió una 'revolución cultural' que, al igual que la política diseñada  por Stalin, eliminó a miles de activistas y pensadores del campo popular. Ha llegado a mis manos el libro de Michael Lynch, "Mao", en el cual nos entrega detalles tanto de la vida privada de Mao, como de su actividad política y pensamiento filosófico.  El autor nos deja una pregunta: definir si Mao fue el primer emperador rojo o el último líder marxista.  Provocativa interrogante que nos debe llamar al estudio de la vida y obra de este gran personaje universal. La división de la izquierda en el Perú no tuvo nada que ver, en absouluto, con el Perú ni los peruanos, ni latinoamericanos, esta fue, fundamentalmente, basada en el desconocimiento de la verdad.  El nuevo partido renovador de la izquierda peruana debe de ser la suma de todos los partidos comunistas y socialistas, sin distinción de ninguna índole, los medioambientalistas, los emprendores de la patria, los postergados en todos los campos.  Es hora de crear la gran alianza roja-verde, obrera, campesina, estudiantil y popular en todas las regiones del país y con sus propios programas y legítimos líideres. 
 
La izquierda latinoamericana es la llamada a asumir el liderazgo en las luchas por conquistar el mundo nuevo que soñara José Carlos Mariátegui.
 
 Mao Zedong nació en 1893 y muere en Beijing el 9 de Setiembre de 1976


     Jorge del Prado y Gustavo Espinoza enfrentan a las fuerzas represivas en Lima
 

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