Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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19 de agosto de 2013

La Iglesia Ortodoxa Rusa

Natalia visitando el templo de la Natividad de la Virgen y el monasterio, en la Ermita Autóctona de Kursk
 

1. Historia del surgimiento y desarrollo de la Iglesia Ortodoxa Rusa
    Historia de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia
 

2. Santos rusos venerados:
- Príncipe Vladímir de rango apostólico
- Reverendo Sergio de Rádonezh
- Reverendo Serafín de Sarov
- Mártires zarianos
3. Íconos milagrosos de la Madre de Dios:
- de Vladímir
- de Kazán
- de la Orbe
- Ícono de la Raíz de Kursk del Presagio
4. Grandes pintores de iconos:
- Reverendo Andrés Rubliov
- Dionisio
5. La Iglesia Ortodoxa Rusa hoy
6. Jerarcas:
- Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo II
- Presidente de la Sección de relaciones exteriores de la Iglesia, metropolitano Cirilo de Smolensk y Kaliningrado
- Primer Jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, metropolitano Hilario de América Oriental y Nueva York
7. Monasterios y templos famosos:
- Catedral de la Asunción del Kremlin de Moscú
- Templo de Cristo Redentor
- Catedral de San Basilio
- Monasterio Novodévichi
- Cenobio de las Cuevas de Kíev
- Cenobio de San Sergio de la Santa Trinidad
- Cenobio de Alejandro del Neva
 
HISTORIA
 
HISTORIA DE LA IGLESIA ORTODOXA RUSA Y DE LA IGLESIA ORTODOXA RUSA FUERA DE RUSIA
 
Historia de la Iglesia Ortodoxa Rusa
 
La Iglesia Ortodoxa Rusa cuenta con una historia de más de mil años. Según la tradición, San Andrés Apóstol predicando el Evangelio se detuvo en las montañas de Kíev y bendijo la futura ciudad de Kíev. La difusión del cristianismo en Rus (Antigua Rusia) fue favorecida por su vecindad con la gran potencia cristiana del Imperio Bizantino. El sur de Rus fue consagrado por la actividad de los santos hermanos de rango apostólico Cirilo y Metodio, apóstoles e ilustradores de los eslavos. En el año 954 recibió el bautizo la princesa Olga de Kíev. Todo esto sirvió de preparación para los sucesos más importantes de la historia del pueblo ruso: el bautizo del príncipe Vladímir y, en el año 988, el Bautizo de Rus.
En el período de la historia de la Iglesia Rusa anterior a los mongoles, ella era una de las metrópolis del Patriarcado de Constantinopla. El metropolitano que encabezaba la Iglesia era nombrado por el Patriarca de Constantinopla de entre los griegos, pero en el año 1051 al trono pontificio fue consagrado por primera vez un metropolitano ruso, Hilario, una persona altamente instruida para su tiempo y notable escritor eclesiástico.
Desde el siglo X se construyen templos majestuosos. A partir del siglo XI en Rus comienzan a desarrollarse los monasterios. En el año 1051 el reverendo Antonio de las Cuevas trajo a Rus la tradición de la comunidad monástica del Monte Athos, fundando el famoso Monasterio de de las Cuevas de Kíev, el cual se convirtió en el centro de la vida religiosa de la Antigua Rusia. El papel de los monasterios en Rus era enorme. Y su mayor mérito ante el pueblo ruso -sin hablar de su papel puramente espiritual- consiste en que eran grandes centros de instrucción. En los monasterios, en particular, se escribían manuscritos, los cuales conservaron hasta nuestros días testimonios de todos los sucesos notables de la historia del pueblo ruso. En los monasterios florecían la pintura de iconos y el arte de la escritura de libros, se realizaban traducciones al idioma ruso de obras teológicas, históricas y literarias. La amplia actividad benéfica de los conventos contribuía a la inculcación en el pueblo del espíritu caritativo y de conmiseración.
En el siglo XII, durante el período de desmembración feudal, la Iglesia Rusa era la única portadora de la idea de unidad del pueblo ruso, resistiéndose a las tendencias centrífugas y a las guerras intestinas de los príncipes. La invasión tátaro-mongola -enorme desgracia que alcanzó a Rus en el siglo XIII- no doblegó a la Iglesia Rusa. Ella se conservó como una fuerza real y constituyó el consuelo del pueblo en esa difícil prueba. Espiritual, material y moralmente ella contribuía al restablecimiento de la unidad política de Rus, garantía de la futura victoria sobre los avasalladores.
La unificación de los principados rusos aislados alrededor de Moscú comenzó en el siglo XIV. Y la Iglesia Rusa continuó desempeñando un importante papel en el renacimiento de una Rus unida. Los notables santos rusos eran jefes espirituales y ayudantes de los príncipes moscovitas. San Alejo, metropolitano de Moscú (1354-1378), educó al santo y pío príncipe Dmitri Donskoy (Demetrio del Don). Él, como más tarde haría San Jonás (1448-1471), con la fuerza de su autoridad ayudó al príncipe moscovita a terminar con los disturbios feudales y a conservar la unidad del Estado. El reverendo Sergio de Rádonezh, gran devoto de la Iglesia Rusa, bendijo a Dmitri Donskoy antes de la gran hazaña guerrera de la batalla de Kulikovo, la cual se convirtió en el inicio de la liberación de Rus del yugo mongol.
En gran medida los monasterios de influencia occidental contribuyeron a la preservación de la autoconciencia nacional y la cultura del pueblo ruso en los difíciles años del yugo tátaro-mongol. En el siglo ХIII fue fundado el Cenobio de Pocháyev. Este claustro y su superior, el reverendo Job, hicieron mucho para la afirmación de la Ortodoxia en las tierras rusas de occidente. En total, desde el siglo ХIV hasta mediados del siglo ХV en Rus fueron fundados hasta 180 nuevos claustros monásticos. Un gran suceso en la historia del monacato de la Antigua Rusia fue la fundación por el reverendo Sergio de Rádonezh del Monasterio de San Sergio de la Santa Trinidad (cerca del año 1334). Aquí, en este claustro que posteriormente alcanzó la fama, floreció el talento maravilloso del pintor de iconos reverendo Andrés Rubliov.
Liberándose de los invasores, el Estado Ruso iba acumulando fuerzas, y junto a él crecía también la fuerza de la Iglesia Ortodoxa Rusa. En el año 1448, poco antes de la caída del Imperio Bizantino, la Iglesia Rusa se independizó del Patriarcado de Constantinopla. El metropolitano Jonás, nombrado por el Concilio de obispos rusos del año 1448, recibió el título de metropolitano de Moscú y toda Rus.
Posteriormente, la creciente potencia del Estado Ruso contribuyó al aumento de la autoridad de la Iglesia Rusa Autocefálica. En el año 1589 el metropolitano de Moscú Job se convirtió en el primer Patriarca Ruso, al cual los patriarcados orientales le concedieron el quinto lugar de honor.
El siglo ХVII comenzó penosamente para Rusia. Desde el oeste agredieron a Rusia los interventores polaco-suecos. En esos tiempos de confusión, la Iglesia Rusa, como antes, cumplió con honor su deuda patriótica con el pueblo. El Patriarca Hermógeno (1606-1612), ferviente patriota martirizado por los interventores, fue el líder espiritual del levantamiento de Minín y Pozharski. En el manuscrito de la historia del Estado Ruso y la Iglesia Rusa quedó inscrita para la eternidad la defensa heroica del Cenobio de San Sergio de la Santa Trinidad del ataque de los suecos y polacos durante 1608-1610.
Durante el período posterior a la expulsión de los interventores de Rusia, la Iglesia Rusa se dedicó a uno de sus importantes problemas internos: la enmienda de los libros y oficios litúrgicos. Un gran mérito en esa dirección le corresponde al Patriarca Nikón.
El inicio del siglo ХVIII en Rusia fue marcado por las reformas radicales de Pedro I. La reforma también tocó a la Iglesia Rusa: después de la muerte del Patriarca Adrián en el año 1700 Pedro I detuvo las elecciones del nuevo Primado de la Iglesia, y en 1721 instituyó un colegio directivo eclesiástico superior representado por el Santo Sínodo Regente, el cual se mantendría como órgano eclesiástico superior durante casi doscientos años.
En el período sinódico de su historia (1721-1917) la Iglesia Rusa prestó una especial atención a la instrucción espiritual y a las misiones en los extremos del país. Se restauraron viejos templos y se construyeron nuevos. El inicio del siglo ХIХ se caracteriza por la actividad de teólogos notables. Mucho hicieron los científicos eclesiásticos rusos para el desarrollo de tales ciencias como la historia, la lingüística, el orientalismo.
El siglo ХIХ dio grandes ejemplos de santidad rusa: los eminentes jerarcas metropolitanos de Moscú Filareto e Inocencio, el reverendo Serafín de Sarov, los padres de las ermitas de Óptina y Glina.
A inicios del siglo ХХ comenzó la preparación de la convocación al Concilio Eclesiástico de toda Rusia. El Concilio fue convocado solamente después de la Revolución de Febrero, en el año 1917. Su principal resultado fue el restablecimiento de la dirección Patriarcal de la Iglesia Rusa. El metropolitano de Moscú fue elegido en ese Concilio como Patriarca de Moscú y toda Rus (1917-1925).
Santo Tijon hizo todos sus esfuerzos por tranquilizar los ánimos destructores, exaltados por la revolución. En la Epístola del Concilio Sagrado del 11 de noviembre de 1917 se dice: "En lugar de la nueva organización social prometida por los maestros falsos, la riña sangrienta de los constructores; en lugar de la paz y la hermandad de los pueblos, confusión de lenguas y odio encarnizado de hermanos. Los hombres han olvidado a Dios y como lobos hambrientos se arrojan unos sobre otros [...] Olviden la idea demente y profana de los maestros falsos que llaman a realizar la hermandad universal a través de la disensión universal. ¡Vuelvan al camino de Cristo!"
Para los bolcheviques, quienes tomaron el poder en 1917, la Iglesia Ortodoxa Rusa era a priori un enemigo ideológico. Es  por eso que muchos obispos, miles de sacerdotes, monjes y laicos fueron sometidos a represiones, incluyendo el fusilamiento y asesinatos monstruosos por su brutalidad.
Cuando en 1921-1922 el gobierno soviético exigió la entrega de objetos de valor sagrados, el asunto tomó un giro de conflicto fatídico entre la Iglesia y la nueva autoridad, que decidió utilizar la situación para el aniquilamiento total y decisivo de la Iglesia. Para inicios de la Segunda Guerra Mundial la estructura eclesiástica había sido prácticamente destruida por completo en todo el país. En libertad quedaban tan sólo unos cuantos obispos que podían cumplir sus obligaciones. En toda la Unión Soviética estaban abiertas para el oficio divino sólo unos cientos de templos. La mayoría del clero se encontraba en campos de concentración, donde muchos fueron muertos o desaparecieron.
Las acciones bélicas del inicio de la Segunda Guerra Mundial, catastróficas para el país, obligaron a Stalin a movilizar en la defensa todas las reservas nacionales, incluyendo la Iglesia Ortodoxa Rusa como fuerza moral del pueblo. Se abrieron templos para la liturgia. Los clérigos, incluidos obispos, fueron liberados de los campos de concentración. Pero la Iglesia Rusa no se limitó sólo al apoyo espiritual de la defensa de la Patria en peligro, ella ofreció también ayuda material, entre la que cuenta equipamiento para el ejército, financiación de la columna de tanques Dmitri Donskoy y la escuadrilla Alejandro del Neva.
La culminación de ese proceso, que podría caracterizarse como el acercamiento del Estado y la Iglesia en una "unidad patriótica", fue la declaración por Stalin el 4 de septiembre de 1943 del año de los metropolitanos Patriarca Interino Sergio (Stragorodski), Alejo (Simanski) y Nicolás (Yarushévich).
A partir de ese momento histórico comenzó el "calentamiento" de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, aunque la Iglesia constantemente permanecería bajo el control estatal, y todo intento de expansión de su actividad fuera de las paredes del templo encontraría resistencia inflexible, incluyendo sanciones administrativas.
Fue difícil la situación de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el período del llamado "deshielo de Jruschov", cuando para satisfacer las directrices ideológicas se cerraron miles de iglesias en todo el territorio de la Unión Soviética.
La celebración en 1988 del Milenario del Bautizo de Rus marcó el ocaso del sistema ateo del Estado, dio un nuevo impulso a las relaciones de la Iglesia y el Estado, obligó a las autoridades del poder a iniciar el diálogo con la Iglesia y alinear sus relaciones con ella según los principios de aceptación de su enorme rol histórico en el destino de la Patria y su aportación a la formación de los fundamentos morales de la nación. Comenzó el regreso auténtico del pueblo al Hogar Paterno: las personas se acercaron a Cristo y Su Iglesia Santa. Archipastores, pastores y laicos se pusieron a trabajar con celo en la restitución de la vida pletórica de la Iglesia. A su vez, la mayoría absoluta de los clérigos y creyentes mostraron sabiduría y resistencia extraordinarias, estabilidad de fe, fidelidad a la Santa Ortodoxia, a pesar de las dificultades de las que se acompañó el renacimiento y los intentos de fuerzas externas de escindir la Iglesia, quebrantar su unidad, despojarla de su libertad interna, someterla a intereses seglares. Incluso la desintegración de la Unión Soviética en 1991 aunada al crecimiento general del egoísmo nacional no pudo destruir el carácter multiétnico del Patriarcado Moscovita. El intento de encerrar a la Iglesia Ortodoxa Rusa en el marco de la Federación de Rusia y las diásporas nacionales a ella vinculadas hasta la fecha sigue siendo vano.
Sin embargo, las consecuencias de las persecuciones resultaron extremadamente graves. Por delante quedaba no sólo levantar de las ruinas miles de templos y cientos de monasterios,  sino también restaurar el servicio educativo, civilizador, benéfico, misionero y público de la Iglesia.
En estas condiciones difíciles el renacimiento de la Iglesia recayó sobre el metropolitano de Leningrado y Nóvgorod Alejo, quien fue elegido por el Concilio Supremo de la Iglesia Ortodoxa Rusa (uno de los órganos máximos de la Iglesia) al trono pontificio, vacante a la muerte del  Santo Patriarca Pimen. El 10 de junio de 1990 subió al trono el Santo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo II. Bajo su dirección eclesiástica la Iglesia Ortodoxa Rusa llevó adelante los pesados trabajos de restauración de lo perdido en los años de las persecuciones. Hitos singulares en esta vía penosa fueron los Concilios Episcopales de la Iglesia Ortodoxa Rusa, en los que se discutían libremente los problemas actuales del renacimiento eclesiástico, se tomaban soluciones a problemas  canónicos, disciplinarios y de fe.
El Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa del 31 de marzo al 5 de abril de 1992 celebrado en Moscú, tomó una serie de decisiones muy importantes respecto a la vida eclesiástica en Ucrania y el reglamento canónico de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana. En ese mismo concilio se dio inicio a la beatificación de los nuevos mártires de Rusia que sufrieron por Cristo y Su Iglesia en los años de persecución. Además, el concilio hizo un llamamiento en el que se exponía la posición de la Iglesia Ortodoxa Rusa sobre cuestiones que preocupan a la sociedad de países donde viven sus feligreses.
El Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa del 29 de noviembre al 2 de diciembre de 1994, además de una serie de decisiones concernientes a la vida interna de la Iglesia, tomó la determinación especial "Sobre las relaciones mutuas de la Iglesia con el Estado y la sociedad laica en el territorio canónico del Patriarcado Moscovita en la actualidad", en el que ratificaba la "no preferencia" de la Iglesia por algún tipo de organización estatal, doctrina política y otros, la inadmisibilidad de apoyo de la integridad de la Iglesia a partidos políticos, así también prohibía a los clérigos presentarse como candidatos en elecciones a representantes de los órganos locales o federales del poder. Además, el concilio decretó comenzar la elaboración de la "concepción universal que refleje el punto de vista general de la Iglesia sobre las relaciones de la Iglesia y el Estado y los problemas de la sociedad moderna en su totalidad". De manera especial el concilio destacó la necesidad de restaurar el servicio misionero de la Iglesia y decretó elaborar la concepción de la restauración de la actividad misionera de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Para el cumplimiento de las decisiones del Concilio Episcopal de 1994, en diciembre de 1995 el Santo Sínodo (otro órgano máximo de la Iglesia) tomó la decisión de instituir el Departamento de Misiones del Patriarcado Moscovita.
El Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa del 18 al 23 de febrero de 1997 continuó los trabajos de beatificación de los nuevos mártires de Rusia. Además, en los informes y discusiones obtuvieron desarrollo los temas tratados en el Concilio Episcopal de 1994, que designó los problemas y tendencias más importantes en la vida de la Iglesia. En particular, el concilio afirmó la inmutabilidad de la posición de la Iglesia en cuanto a la inadmisibilidad de su participación y el de su clero en la lucha política. Se discutieron también las perspectivas de la participación de la Iglesia Ortodoxa Rusa en las organizaciones cristianas internacionales, los problemas del servicio misionero y social de la Iglesia, los peligros de la actividad prosélita de congregaciones cristianas no ortodoxas y heterodoxas.
El Concilio Episcopal aniversario de la Iglesia Ortodoxa Rusa sesionó del 13 al 16 de agosto de 2000 en la Sala de Concilios Eclesiásticos del restaurado Templo de Cristo Salvador. Las sesiones del concilio, que concluyeron con la consagración solemne del templo, formaron parte de las celebraciones dedicadas al Gran Aniversario, los dos milenios del Advenimiento al mundo de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
El concilio constituyó un fenómeno único en la vida de la Iglesia Ortodoxa Rusa por el número y significado de las decisiones que tomó. Según el informe del metropolitano de Krutitsk y Kolomensk Juvenal, presidente de la Comisión Sinódica de canonización de santos, se tomó la decisión de beatificar para culto universal la Lista de Nuevos Mártires de Rusia del siglo XX, cuyos nombres se saben y que aunque hasta el día de hoy no se han presentado al mundo los conoce Dios.  El concilio analizó el material de 814 devotos cuyos nombres se saben y de 46 devotos cuyos nombres no se lograron establecer, pero que se sabe ciertamente que sufrieron por la fe de Cristo. En la Reunión de Nuevos Mártires de Rusia se incluyeron también para veneración general 230 nombres de santos canonizados de veneración local. Tras considerar el problema de la canonización de la Familia Real, los miembros del concilio tomaron la decisión de beatificar al emperador Nicolás II, la emperatriz Alejandra y sus hijos Alejo, Olga, Tatiana, María y Anastasia como mártires en la Lista de Nuevos Mártires de Rusia. El concilio tomó la decisión de beatificación general de los mártires de la fe y la devoción de otros tiempos, cuyas proezas de fe fueron distintas a la de los nuevos mártires.
Los miembros del concilio adoptaron los Principios fundamentales de la relación de la Iglesia Ortodoxa Rusa con otras religiones, que fueron preparados por la Comisión Sinódica Teológica bajo la dirección del metropolitano de Minsk y Slutsk Filareto. El documento se convirtió en la guía de clérigos y laicos de la Iglesia Ortodoxa Rusa en sus contactos con representantes de otras religiones.
De valor especial son las Bases de la concepción social de la Iglesia Ortodoxa Rusa adoptadas por el concilio. Este documento preparado por el Grupo sinodal de trabajo bajo la dirección del metropolitano de Smolensk y Kaliningrado Cirilo y que constituye el primer documento de este tipo en el mundo ortodoxo, expone las tesis básicas de la doctrina de la Iglesia en cuanto a las cuestiones de las relaciones de la Iglesia y el Estado y una serie de problemas actuales de valor social. El documento refleja la posición oficial del Patriarcado Moscovita en la esfera de las relaciones con el Estado y la sociedad laica.
Se debe destacar aparte el decreto del Concilio Episcopal de 2004 sobre las relaciones con la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, después del cual se hizo posible la reunificación de las dos ramas de la Iglesia Rusa, que ocurrió el 17 de mayo de 2007. También se consideraron cuestiones importantes concernientes a las relaciones de la Iglesia con los viejos creyentes y la actividad externa e interna de la Iglesia.
El tema fundamental del Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa de 2008 fue la unidad de la Iglesia. Los arzobispos de la Comunidad de Países Independientes y los países del Báltico se manifestaron por la inalterabilidad de la unidad con la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado Moscovita. En ese concilio por primera vez participaron los arzobispos de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia.
 

HISTORIA DE LA IGLESIA ORTODOXA RUSA FUERA DE RUSIA

 
La Revolución de Octubre de 1917 y la posterior guerra civil rusa condujeron a la emigración masiva de nuestros compatriotas. Según cálculos aproximados, el número de refugiados rusos a inicios de los años veinte fue de tres a cuatro millones de personas. Los emigrantes se dispersaron por todo el mundo. Una gran parte de ellos resultó en China, otras corrientes de refugiados se dirigieron a Constantinopla, Europa occidental y los Balcanes. Además, más de ocho millones de habitantes ortodoxos del ex Imperio Ruso se quedaron fuera del país soviético, en los países que se desprendieron (Polonia, Lituania, Estonia, Letonia, Finlandia), así como en los territorios conquistados por el enemigo o entregadas por el gobierno a países vecinos.
La religión ortodoxa unificó a los refugiados, de puntos de vista políticos distintos, incluso con frecuencia contrarios. Los exiliados sentían fuertemente la necesidad de organizar la vida eclesiástica en el extranjero.
A su vez, la jerarquía de la Iglesia Ortodoxa Rusa, debido a las persecuciones, experimentaba grandes dificultades para realizar el sostén espiritual de las comunidades que quedaron fuera de Rusia. "El problema -escribía el Santo Patriarca Tijon a inicios de los años veinte- es que hemos estado mucho tiempo (e incluso "desde entonces") aislados del mundo civilizado y con esfuerzo y gran retardo nos enteramos de lo que sucede en el mundo." Los emigrantes también tenían vaga noción de lo que pasaba realmente en Rusia. "Parecía -recuerda el metropolitano de Lituania y Vilenski Eleuterio (Bogoyávlenski)- que entre el Patriarcado y la Iglesia fuera de Rusia había tal abismo insalvable que incluso era imposible hablar de alguna comunicación personal. A nosotros, los emigrantes, sólo nos quedaba contentarnos con diversas noticias casuales, a las cuales muy pocos, quizás, le daban el valor conforme a sus convicciones, con frecuencia confiaban en ellas."
El sostén espiritual del rebaño en el extranjero fue tomado por los obispos y clérigos que resultaron fuera de Rusia junto con los refugiados. Fue en tales condiciones que surgió la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, inicialmente denominada parte extranjera de la Iglesia Rusa.
Su historia se remonta al año 1919, cuando en Stávropol se organizó la Administración Eclesiástica Suprema Provisional (AESP) de las diócesis del sudeste de Rusia. La tarea principal del nuevo órgano eclesiástico era el sostén espiritual del rebaño en los territorios controlados por el Ejército Blanco.
En noviembre de 1920 los miembros de la administración abandonaron Rusia. Los jerarcas de mayor autoridad que dejaron Rusia -el metropolitano de Kíev y Gálich Antonio (Jrapovitski) y el arzobispo de Volín y Zhitomir Eulogio (Gueórguievski)- en un principio pensaban aislarse en monasterios y cesar la actividad de la AESP, dejando el sostén espiritual del rebaño ruso en el extranjero a las Iglesias Locales correspondientes. Según el testimonio del biógrafo del monseñor Antonio, éste decidió cambiar sus planes y conservar la organización eclesiástica rusa después de que se enteró de la intención del general Wrangel de conservar la organización militar para luchar contra los bolcheviques. La idea de que en el extranjero debía existir una Iglesia fuera de Rusia única fue apoyada por el arzobispo (posteriormente metropolitano) Eulogio (Gueórguievski). "Muchas ovejas se han quedado sin pastor -escribía él-. Es menester que la Iglesia Rusa en el extranjero adquiera dirigentes. Pero no piensen que estoy presentando mi candidatura."
El 19 de noviembre de 1920 en el puerto de Constantinopla, se celebró en el vapor Gran Príncipe Alejandro Mijáilovich la primera sesión en el extranjero de la AESP del Sur de Rusia. La jerarquía encabezada por el metropolitano Antonio (Jrapovitski) decidió continuar su actividad, ahora entre los emigrantes. El decreto entregado por el Interino del Trono Patriarcal de Constantinopla metropolitano de Brus Doroteo en diciembre de 1920, permitía la actividad de la administración en el territorio del Patriarcado de Constantinopla subordinándose al poder superior del Patriarca, el cual se reservaba, en particular, los mandos judiciales.
Los jerarcas extranjeros consideraban como base canónica de la actividad en la emigración la regla 39 del VI Concilio Ecuménico. Según esta regla, al obispo de Chipre Johann de la región del Helesponto se le concedieron los derechos de continuar la administración eclesiástica de su pueblo, que como consecuencia de sucesos bélicos había dejado Chipre. El carácter canónico de la posición de la Iglesia Rusa en la emigración era fundamentado en su artículo "Sobre los derechos de los obispos que pierden sus cátedras no por su culpa" por el conocido canonista profesor S.V. Troitski, quien posteriormente trabajaría durante muchos años como consultante del Sínodo Episcopal en el extranjero.
Los arzobispos del extranjero entendieron como un reconocimiento indirecto del nuevo órgano por parte del Santo Patriarca Tijon, el Decreto Patriarcal Nº 424 del 8 de abril de 1921, con el que Santo Tijon ratificaba la designación temporal del arzobispo Eulogio (Gueórguievski) de administrador de las feligresías rusas en Europa occidental, la cual había sido primeramente realizada por la Administración Eclesiástica Suprema en octubre de 1920 aún cuando se encontraba en Crimea.
Otro documento muy citado en el extranjero como fundamento de la actividad de la Administración Eclesiástica fuera de Rusia era el decreto del Santo Patriarca Tijon, el Santo Sínodo y el Consejo Supremo de la Iglesia del 20 de noviembre de 1920 bajo el número 362. "En caso de que una diócesis, por desplazamiento del frente, modificación de la frontera estatal, etc., quede sin contacto con la Administración Eclesiástica Suprema o de que la propia Administración Eclesiástica Suprema encabezada por Santo Patriarca por alguna razón cese su función, el arzobispo diocesano se relacionará inmediatamente con los arzobispos de las diócesis vecinas para organizar una instancia suprema del poder eclesiástico para las diócesis que se encuentren en las mismas condiciones (en forma de un gobierno, metrópoli u otro Eclesiástico Supremo Provisional)."
El 12 de mayo de 1921 la Administración Eclesiástica Suprema se trasladó de Estambul al territorio del Reino Unido de Serbios, Croatas y Eslovenos. El gobierno de este país manifestó hospitalidad hacia los emigrantes rusos, les concedió trabajo y la posibilidad de estudiar. También encontraron un recibimiento alegre los representantes de la Iglesia Rusa. El Patriarca de Serbia Dimitri recibió con amor a los arzobispos rusos expatriados, y les ofreció su residencia en Sremski Karlovci. El 31 de agosto de 1921 El Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Serbia concedió a la Administración Eclesiástica Suprema en el extranjero el derecho a la jurisdicción sobre el clero ruso que no sirva a la Iglesia Serbia.
En ese período la Administración Eclesiástica Suprema fue reconocida por la mayoría de los más de 30 arzobispos rusos que emigraron. Entre ellos figuraban los destacados jerarcas santo mártir Juan (Pommer), el metropolitano Platón (Rozhdéstvenski), los arzobispos Eulogio (Gueórguievski), Anastasio (Gribánovski), Serafín (Lukiánov), Eleuterio (Bogoyávlenski) y otros.
Para fortalecer su posición canónica, los arzobispos del extranjero trataron muchas veces de comunicarse con Santo Tijon. En particular, en julio de 1921 el metropolitano Antonio presentó al Santo Patriarca un informe con la propuesta de instituir una administración suprema de la Iglesia Rusa fuera de Rusia que reuniera todas las parroquias rusas del extranjero y las diócesis del Patriarcado de Moscú: Finlandia, los países del Báltico, Polonia, América del Norte, Japón y China, bajo la presidencia de un gobernador general patriarcal. Se solicitaba, además, la bendición para convocar una asamblea de la Iglesia Rusa. Sin embargo, el 13 de octubre de 1921 el Santo Patriarca Tijon, el Santo Sínodo y el Supremo Consejo Eclesiástico de la Iglesia Ortodoxa Rusa consideraron inconveniente la institución del cargo de gobernador general patriarcal "por no ser provocada por nada", a la Administración Eclesiástica Suprema se le dejó "con sus poderes anteriores", sin extender la esfera de su mandato a Polonia y los países del Báltico, y la información de la futura asamblea se tomó en consideración.
El 21 de noviembre de 1921 en Sremski Karlovci se inauguró la Asamblea General en el extranjero de arzobispos, clérigos y laicos, en el transcurso de cuyas sesiones se renombró a Concilio Ecuménico en el Extranjero. La epístola del Concilio "A los hijos de la Iglesia Ortodoxa Rusa dispersos y expatriados" invocaba el regreso al trono ruso del legítimo Zar ortodoxo de la Casa de los Románov. Dirigida en nombre del concilio a la Conferencia Internacional de Génova, fijada para abril de 1922 para discutir la cuestión de las deudas públicas de Rusia, la epístola llamaba a todos los pueblos del mundo a apoyar con las armas y envío de voluntarios una campaña militar  contra el Estado soviético.
Estos llamamientos fueron utilizados por el poder soviético para agudizar las persecuciones de la Iglesia en Rusia y cambiaron de forma radical las relaciones del centro en el extranjero con el Patriarcado de Moscú. Los documentos adoptados en Karlovci contradecían los principios de no intervención de la Iglesia en las cuestiones políticas que se expresaban claramente en la Epístola Patriarcal del 8 de octubre de 1919. "Declaramos firmemente -escribía Santo Tijon- que [...] el establecimiento de una u otra forma de gobierno no es asunto de la Iglesia, sino del propio pueblo. La Iglesia no se relaciona con ninguna forma determinada de gobierno, pues su valor histórico es sólo relativo." El patriarca señaló que los servidores de la Iglesia "por su dignidad deben estar por sobre y fuera de cualquier interés político, deben recordar las reglas canónicas de la Santa Iglesia, en las que ella prohíbe a sus servidores involucrarse en la vida política del país, pertenecer a algún partido político, y sobre todo hacer de los ritos y ceremonias religiosas un arma de las manifestaciones políticas".
Las autoridades en Moscú exigían de Santo Tijon despojar de sus hábitos a los arzobispos extranjeros, pero el patriarca no deseaba tomar tales medidas. El 5 de mayo de 1922 se emitió el decreto Nº 348 (349) del Santo Patriarca, el Santo Sínodo y el Supremo Consejo Eclesiástico. Según el decreto, los mensajes del Concilio de Karlovci no expresaban la opinión oficial de la Iglesia Ortodoxa Rusa, y debido a su carácter meramente político, no tenían valor canónico. En vista de las declaraciones políticas admitidas en nombre de la Iglesia, la Administración Eclesiástica Suprema en el extranjero se suprimía, pero la autoridad sobre los feligreses en Europa quedaba con el metropolitano Eulogio. Se planteaba también el problema de la responsabilidad eclesiástica de las personalidades espirituales en el extranjero por sus declaraciones políticas hechas en nombre de la Iglesia.
Al día siguiente después de la firma del decreto, el Santo Patriarca Tijon fue arrestado. En el extranjero la información del arresto del santo se supo antes que el decreto, al momento de recibirse el cual los apóstatas-renovadores ya habían intentado usurpar el poder en la Iglesia Rusa. Como consecuencia de esto la mayoría de los representantes del episcopado en el extranjero temieron que el poder eclesiástico legítimo en Rusia se destruya completamente. Por ese motivo en mucho el decreto Nº 348 fue cumplido sólo formalmente.
El Concilio de arzobispos rusos del extranjero suprimió el 2 de septiembre de 1922 la Administración Eclesiástica Suprema con su composición precedente, pero en lugar de ella formó un Sínodo Episcopal provisional encabezado por el metropolitano Antonio. Como fundamento de esa decisión los arzobispos aludieron el decreto de Santo Tijon, el Santo Sínodo y el Supremo Consejo Eclesiástico Nº 362 del 20 de noviembre de 1920 sobre las diócesis que como consecuencia del desplazamiento del frente o la modificación de la frontera estatal quedaran incomunicadas con la la Iglesia Ortodoxa Rusa. Los arzobispos del extranjero consideraron que el decreto también daba el derecho a crear una organización eclesiástica fuera del territorio canónico de la Iglesia Ortodoxa Rusa, donde sus diócesis nunca existieron. El Concilio Episcopal del Extranjero de junio de 1923 ratificó la decisión de crear el Sínodo.
Después de la muerte de Santo Tijon el 7 de marzo de 1925 los arzobispos del extranjero no admitieron inmediatamente la autoridad del Patriarca Interino mártir Pedro (Polianski), lo que en mucho se debió a que en el extranjero no se sabía de las intenciones del interino y sus acciones futuras en relación con los renovadores. El 9 de abril de 1925 el Sínodo Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia consideró conveniente, "en caso de que el poder soviético no permita en Rusia la elección del nuevo Patriarca, y mediante la fuerza y el engaño imponga y refuerce el poder del sínodo de renovadores o viole la conciencia episcopal del Interino o del nuevo Patriarca, ofrecer al presidente del Sínodo Episcopal el ilustrísimo metropolitano Antonio, con derechos de suplente del Patriarca hasta la convocación del Santo Concilio de toda Rusia, representar la Iglesia Ortodoxa de toda Rusia y, cuanto lo permitan las condiciones y circunstancias, dirigir la vida eclesiástica y la Iglesia no sólo fuera de Rusia, sino también en Rusia". Sin embargo, el otoño del mismo año el Sínodo Episcopal suspendió el vigor de la determinación. Las intervenciones del metropolitano Pedro contra los renovadores y su rechazo a participar en el concilio de renovadores favorecieron al reconocimiento por los arzobispos del extranjero de la autoridad del futuro santo mártir como Patriarca Interino.
Las relaciones de los arzobispos del extranjero con el Sustituto del Patriarca Interino el metropolitano Sergio (Stragorodski), quien encabezó la Iglesia Rusa después del arresto del metropolitano Pedro el 10 de diciembre de 1925, inicialmente fueron de confianza. No obstante, después de la propuesta a los arzobispos en Europa occidental de firmar su lealtad para con el poder soviético, así como después de la publicación de la epístola a los pastores y feligresía del metropolitano Sergio y del Sínodo Patriarcal provisional del 29 de julio de 1927 (la llamada "Declaración del metropolitano Sergio"), el 5 de septiembre de 1927 el Sínodo Episcopal tomó la decisión de interrumpir la comunicación con el Suplente del Patriarca Interino.
"La epístola del metropolitano Sergio -se dice en la Encíclica del Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia del 9 de septiembre de 1927- no es ni episcopal ni eclesiástica, sino política, y por tanto no puede tener valor canónico-eclesiástico y no es obligatoria para nosotros, libres del yugo y cautiverio del poder que lucha contra Dios y odia a Cristo [...] Tal decreto no puede ser considerado legítimo y canónico." El concilio, del que para entonces ya se habían separado los metropolitanos Eulogio y Platón con los feligreses que dirigían en Europa occidental y América del Norte, decretó suspender las relaciones con la autoridad eclesiástica moscovita, aunque continuaba considerando como cabeza de la Iglesia Rusa al Patriarca Interino el metropolitano Pedro, que se encontraba deportado. A su vez, en la Encíclica se decía que "la parte en el extranjero de la Iglesia Rusa se considera una rama inalienable y única espiritualmente de la gran Iglesia Rusa. Ella no se separa de su Iglesia Madre y no se considera autocefálica". Declaraciones similares se repitieron en otros documentos de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, incluyendo el Reglamento de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia adoptado en 1956, en el que ella se define como "parte inalienable de la Iglesia Ortodoxa Rusa, que provisionalmente se autoadministra mediante la autoridad de los concilios hasta la abolición del poder ateo en Rusia".
De este modo, la comunicación entre la jerarquía de la Iglesia en Rusia y las jerarquías en el extranjero se suspendió por largos decenios. En 1934 el Suplente del Patriarca Interino el metropolitano Sergio (Stragorodski) editó un decretó sobre la prohibición del oficio divino del metropolitano Antonio (Jrapovitski) y otros jerarcas del extranjero. El Sínodo Episcopal de la Iglesia fuera de Rusia no reconoció el decreto.
La división se conservo después de la muerte del Primer Jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia el metropolitano Antonio (Jrapovitski), acaecida en 1936. Los sucesores del metropolitano Antonio en el puesto de Presidente del Sínodo Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia fueron los metropolitanos Anastasio (Gribánovski) (1936-1964), Filareto (Voznesenski) (1964-1985), Vitaliano (Ustínov) (1985-2001). Desde 2001 el Primer Jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia es el metropolitano Lauro (Shkurla).
Un papel importante en la vida de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia le pertenece a los Concilios de todo el Extranjero. En agosto de 1938, en Sremski Karlovci se celebró el II Concilio de todo el Extranjero, en septiembre de 1974 tuvo lugar en el Monasterio de la Santa Trinidad, en Jordanville, el III Concilio de todo el Extranjero; en mayo de 2006 en San Francisco se realizó el IV Concilio de todo el Extranjero, donde se tomo la decisión histórica de reunificar la Iglesia Rusa.
En los años de la Segunda Guerra Mundial algunos representantes de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia expresaron su esperanza de liberación de Rusia del poder de los bolcheviques con la fuerza de las armas. Otros arzobispos, por el contrario, esperaban la victoria del Ejército Rojo. Así, el conocido devoto obispo de Shanghái Juan (Maxímovich), canonizado por el Concilio de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, realizar colectas de dinero para las necesidades del Ejército Rojo, rezaba tedeums después de las victorias del ejército sobre los nazis. También se negaba categóricamente a bendecir a los emigrantes rusos en la lucha contra Rusia el arzobispo de Boguchar Serafín (Sóbolev), quien dirigía las feligresías rusas en Bulgaria.
Durante la Segunda Guerra Mundial el Sínodo Episcopal abandonó Sremski Karlovci y desde 1946 se encontraba en Múnich. A partir de 1950 el Sínodo Episcopal se encuentra en Nueva York.
Al finalizar la guerra, el 10 de agosto de 1945 el Santo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo I envió una epístola a los arzobispos y clero del extranjero, donde los invoca a la unidad con el Patriarcado de Moscú. En ese período fueron admitidos en la jurisdicción del Patriarcado de Moscú el metropolitano Melecio (Zabórovski), los arzobispos Demetrio (Voznesenski), Serafín (Sóbolev), Víctor (Sviatin), Néstor (Anísimov), Juvenal (Kilin) y Serafín (Lukiánov).
Cabe señalar que el Santo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo I, mientras se encontraba en Yugoslavia en 1945, celebró una misa de réquiem por el metropolitano Antonio.
El arzobispo de América Occidental y San Francisco Juan (Maxímovich) (1896-1966) decía: "Cada día, durante el ofertorio, recuerdo al Patriarca Alejo. Él es el Patriarca. Y nuestra oración de todos modos queda. Por la fuerza de las circunstancias hemos quedado separados, pero en la liturgía somos una. La Iglesia Rusa, como toda la Iglesia Ortodoxa, está unida eucarísticamente, y nosotros estamos con ella y en ella. Administrativamente estamos obligados, por el bien de nuestro rebaño y por principios conocidos, a seguir este camino, pero esto no infringe de modo alguno el misterio de la unidad de toda la Iglesia." A mediados de los años 1960 el arzobispo Juan escribía: "La Iglesia Rusa fuera de Rusia no se separa de la sufrida Madre. Eleva oraciones por ella, conserva sus riquezas espirituales y materiales y a su debido tiempo se unirá con ella, cuando desaparezcan las causas que las separaron."
Durante decenios la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia con asiduidad conservó las tradiciones de la devoción ortodoxa, que se remontan a la Rus pre-revolucionaria, se dedicó activamente a trabajos de publicación e ilustración. Continuó también la vida monacal. El Monasterio de San Job en Ladomirov (Checoslovaquia), fundado en 1923, se convirtió en la nueva materialización de las tradiciones icónicas del Monasterio de Pocháyev. En 1946 la cofradía del monasterio se trasladó a Estados Unidos, donde se incorporó al Monasterio de la Santa Trinidad en Jordanville (estado de Nueva York), fundado en 1930. El Monasterio de la Santa Trinidad sería por mucho tiempo el principal centro espiritual de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia. Aquí se restablecieron, además, los trabajos de publicación iniciados por el Monasterio de San Job. Los esfuerzos de la hermandad se reflejaron en la publicación de varios periódicos, revistas y libros. Parte de estas publicaciones con grandes dificultades se lograba enviar a Rusia.
En la Patria, donde por esos entonces la publicación de literatura espiritual estaba muy limitada, conocían bien las obras de autores de la Iglesia Rusa fuera de Rusia tales como "La Ley Divina" del arcipreste Serafín Slobodski, "Interpretación de los Cuatro Evangelios" e "Interpretación del Apóstol" del arzobispo Averki (Táushev), "Teología dogmática" del presbítero Mijaíl Pomazanski.
En el territorio del monasterio en Jordanville se situaba, además, el Seminario Conciliar de la Santa Trinidad, fundado en 1948, el cual se convirtió en el centro de instrucción espiritual de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia. En el seminario cursan estudios estudiantes de distintas partes del mundo. Después de cinco años de aprendizaje los egresados reciben el grado de licenciado en teología.
En el Templo del Presagio, adjunto al Sínodo Episcopal, en Nueva York, se conserva el milagroso Icono de la Raíz de Kursk de la Madre de Dios, sacada de Rusia en 1920. El icono frecuentemente es trasladado para veneración a distintas diócesis y parroquias de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia. En 2005 el milagroso icono fue llevado temporalmente para oración de veneración a la Catedral Patriarcal de San Nicolás en Nueva York.
Otro tesoro de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia son las reliquias de las santas mártires la gran princesa Isabel Fiódorovna y la monja Bárbara, muertas por los bolcheviques en 1918. Los restos de las santas mártires fueron trasladados en 1921 a Jerusalén, donde actualmente yacen en el Templo de Santa María Magdalena. En 2004-2005 las reliquias de las mártires fueron llevadas a Rusia. Las reliquias de las santas devotas estuvieron en 61 diócesis de Rusia y de la Comunidad de Países Independientes. En total las santas mártires fueron veneradas por cerca de ocho millones de personas.
En 1988 la Iglesia Rusa en Rusia y fuera de Rusia celebró solemnemente el Milenio del Bautizo de Rus. Por ese entonces en la Patria comenzaron a soplar vientos de libertad para la Iglesia. El Concilio Local de 1988 canonizó al Patriarca Tijon y varios devotos de la Iglesia Rusa. A la Iglesia paulatinamente comenzaron a regresar templos y monasterios.
Estos cambios dieron la esperanza de una pronta reunificación con la Iglesia fuera de Rusia. Los miembros del Concilio Local de 1988 en la epístola "A los hijos sin comunicación canónica con la Iglesia Madre" llamaban a los representantes de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia al diálogo. "Este diálogo -se decía en la epístola-, con la benevolencia de Dios, podría conducirnos al tan anhelado restablecimiento de la comunicación eclesiástica, ayudaría a destruir los obstáculos que hoy nos desunen. Les aseguramos que de ningún modo es nuestra intención constreñir su libertad ni adueñarnos del patrimonio de Dios (1 Pedro 5. 3), sino que con todo el corazón queremos que cesen las tentaciones de división entre los hermanos y hermanas de sangre y fe, para que podamos en comunidad de ideas y con un solo corazón rendir gracias a Dios a la mesa única del Señor."
Sin embargo, las esperanzas de un pronto desarrollo del diálogo sufrieron un gran daño cuando en 1990, a pesar de la inconformidad de varios arzobispos, el Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia tomó la decisión de abrir parroquias de su jurisdicción en el territorio canónico del Patriarcado de Moscú. En 1990 el Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa en relación con esto promulgó la epístola "A los arzobispos, obispos y todos los hijos fieles de la Iglesia Ortodoxa Rusa", en el que se llamaba a conservar la unidad de la Iglesia y hacía a los jerarcas del extranjero la petición hermana de no crear nuevos obstáculos para la unidad de la Iglesia. "Y también ahora -se lee en el documento- estamos dispuestos a comprender y perdonarlo todo. Incluso a pesar de que la dirección de la Iglesia Rusa fuera de Rusia agravó la división existente al formar una estructura jerárquica paralela y contribuir a la creación de sus parroquias en el territorio canónico del Patriarcado de Moscú, nuevamente les tendemos la mano, invitándolos al diálogo abierto y honesto en torno a todos los problemas que son motivo de divergencia entre nosotros [...] Invocamos a todos nuestros compatriotas ortodoxos a buscar la paz y el amor entre sí, dejando de lado todo lo que no puede y, por consiguiente, no debe servir de motivo de división de los que profesan una misma fe justa y salvadora."
En octubre de 1991 el Santo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo II, en su carta abierta a los participantes del Congreso de compatriotas, dijo: "Las cadenas exteriores del ateísmo agresivo que durante tantos años nos mantuvieron atados, se han roto. Somos libres y esto crea premisas para el diálogo, pues era la libertad de nuestra Iglesia del yugo del totalitarismo la condición para nuestra reunión con los hermanos y hermanas del extranjero, del que más de una vez habló la jerarquía de la Iglesia Rusa fuera de Rusia. Hoy es menester superar la amargura, la irritación, la enemistad personal [...] Con toda sinceridad digo: estamos dispuestos a dialogar. En cuanto la jerarquía de la Iglesia Rusa fuera de Rusia exprese la misma disposición, nos reuniremos inmediatamente con sus representantes para discutir lo que les preocupa a ellos y a nosotros."
Una etapa determinante en el desarrollo del diálogo fueron las conversaciones regulares iniciadas en 1993 entre representantes del Patriarcado de Moscú, encabezados por el arzobispo de Berlín y Alemania Teófanes, y los clérigos de la Diócesis de Berlín de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, encabezados por el arzobispo Marcos. En total tuvieron lugar nueve conversaciones. En la declaración conjunta de los participantes de la novena conversación, ocurrida en diciembre de 1997, se señaló: "Todos nosotros nos vemos como hijos de los pilares espirituales de la Iglesia Rusa. Para todos nosotros ella es la Iglesia Madre [...] Estamos de acuerdo en eso y destacamos que la bendición de los Misterios, el sacerdocio y la vida eclesiástica no debe cuestionarse [...] Si en la actualidad no hay comunicación eucarística entre el clero del Patriarcado de Moscú y la Iglesia Rusa fuera de Rusia, con esto no se afirma la "no-bendición" de la otra parte."
Un hito importante en el camino a la unidad fue el Concilio Episcopal Aniversario de la Iglesia Ortodoxa Rusa, celebrado en Moscú en agosto de 2000. El concilio beatificó a los nuevos mártires de Rusia, adoptó los "Fundamentos de la concepción social de la Iglesia Ortodoxa Rusa", donde se aclaraba la posición del Patriarcado de Moscú respecto al poder estatal. También se adoptó el documento "Principios fundamentales de las relaciones de la Iglesia Ortodoxa Rusa con las religiones cristianas no ortodoxas", en el que se exponía claramente la posición del Patriarcado de Moscú sobre el diálogo interconfesional. Las decisiones del concilio fueron recibidas positivamente por la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia. A partir de entonces se reforzó la tendencia al diálogo.
El Santo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo II, en su informe en el Concilio Episcopal Aniversario de 2000, llamó a la división de la Iglesia rusa y fuera de Rusia "tragedia histórica del pueblo ruso" e invocó a la Iglesia Rusa fuera de Rusia a la unión. "La Iglesia Ortodoxa Rusa -dijo el Santo Patriarca- una y otra vez llama a recobrar la unión canónica de todos los creyentes ortodoxos de la diáspora que relacionan su vida eclesiástica con los ideales espirituales de la Rusia histórica." En octubre del mismo año el Santo Patriarca Alejo nuevamente dijo de la división que estaba "en desuso histórico".
El 24 de septiembre de 2003 el Consulado General de Rusia en Nueva York tuvo lugar el encuentro del presidente de la Federación de Rusia V. V. Putin con el presidente del Sínodo Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia el metropolitano de América Oriental y Nueva York Lauro. Putin entregó al metropolitano Lauro una carta del Santo Patriarca Alejo. En su nombre y en nombre del Santo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo, el presidente invitó al metropolitano Lauro a Rusia.
En noviembre de 2003, por invitación del Patriarcado de Moscú, una delegación de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia visitó Moscú. Entre los miembros de la delegación estaban el arzobispo de Berlín y Alemania Marcos, el arzobispo de Sídney, Australia y Nueva Zelanda Hilario y el obispo (en la actualidad arzobispo) de San Francisco y América Occidental Cirilo. Durante la visita tuvo lugar un encuentro de los jerarcas del extranjero con el Santo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo, hubo conversaciones con los miembros del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa. En ellas se expresó claramente la voluntad de las partes para establecer una comunicación de oración y eucaristía. También se recomendó crear una comisión que contribuya a resolver los problemas acumulados en los años de división. El 21 de noviembre, el día del Arcángel Miguel, los miembros de la delegación de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia oraron en la misa realizada en la Catedral del Arcángel del Kremlin de Moscú. Al término del oficio divino el Santo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo dijo: "Con especial alegría saludamos a la delegación de la Iglesia Rusa fuera de Rusia, cuyos miembros hoy oraron junto con nosotros. Es un placer que después de tantos decenios de división nos encontremos en el camino de la unión de la Iglesia. Con la caída del régimen comunista y el establecimiento de la libertad religiosa en Rusia aparecieron premisas para emprender la vía de la unificación [...] La tarea principal que nos planteamos es alcanzar la comunicación de oración y eucaristía."
La cuestión de la unión canónica se discutió en el Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, el cual se celebró del 13 al 17 de diciembre de 2003. El Santo Patriarca Alejo señaló en su epístola al concilio que las palabras y acciones tanto de los representantes de la Iglesia Rusa fuera de Rusia como de los representantes del Patriarcado de Moscú no siempre satisficieron la alta vocación de la Iglesia, lo que "estaba determinado por circunstancias externas de la vida eclesiástica, y a veces por la presión directa de fuerzas ajenas a la Iglesia". El patriarca declaró: "El Señor cuidó a Su Iglesia para que no se desviara a la herejía, conservó la unidad dogmática y la continuidad apostólica de la imposición de manos. Los enemigos desgarraban la casulla externa de la Iglesia, pero el Cuerpo de Cristo conservó la unidad sagrada. Al tomar el cáliz de la Santa Eucaristía, la gente de Dios en Rusia y fuera de sus fronteras se encontraban con la única fuente de gracia vivificante." Según la opinión de Su Santidad "ya ahora la Iglesia Ortodoxa Rusa en Rusia y fuera de Rusia en esencia comparten y defienden ante el mundo entero una misma percepción de los valores espirituales y morales".
El Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia reaccionó a las palabras del Santo Patriarca. En la epístola del concilio se dice: "Debemos manifestar la auténtica unidad eclesiástica conservada en las profundidades. El Cuerpo de Cristo es la Iglesia, y el Misterio en todos los misterios es uno, el Cuerpo de Cristo. En nosotros se ha depositado una responsabilidad: en contra de todos las barreras con que podamos encontrarnos en nuestro camino de superación de obstáculos, abrir nuestros corazones para la percepción del designio de Dios sobre Su Iglesia." El concilio tomó la decisión de crear una comisión para discutir los problemas que impedían la unificación.
La decisión de crear una comisión de diálogo con la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia en diciembre de 2003 fue ratificada por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
En diciembre del mismo año se celebró la Conferencia Internacional de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, la cual discutió los problemas de la unificación eclesiástica. En la conferencia también participaron clérigos del Patriarcado de Moscú. En su declaración los participantes de la conferencia dijeron que aprobaban los pasos dirigidos a unificar la Iglesia Rusa. Con gran satisfacción en el extranjero fue recibida la Epístola del Santo Patriarca Alejo al Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia. "En esa carta -se dice en el comunicado episcopal- nos esperanzan las palabras que testifican la comprensión de la Iglesia Rusa fuera de Rusia como parte de la Iglesia Rusa."
En una de sus intervenciones públicas el jefe máximo de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia metropolitano Lauro destacó la importancia de la unidad de la Iglesia en Rusia y la Iglesia fuera de Rusia. El arzobispo señaló que la unificación "liberará a nuestra Iglesia del autoaislamiento y de los fraccionamientos y divisiones relacionados inevitablemente con él, por una parte, y, por otra parte, de que se diluya en el medio que lo rodea de cristianos no ortodoxos". Además, el jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia condenó a los miembros de la Iglesia Rusa fuera de Rusia que ponen en duda la gracia de la Iglesia en Rusia. "En lugar de amor a Dios -dijo el metropolitano Lauro- y amor al prójimo, en lugar de amor a nuestra Patria, Rusia, ellos colocan en sus corazones el odio y el desprecio. Los que se obstinan en esta idea inciden en soberbia y herejía de neofariseísmo."
Un suceso memorable en las relaciones entre el Patriarcado de Moscú y la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia fue la visita a Rusia de una delegación de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia encabezada por su jefe máximo, el metropolitano de América Oriental y Nueva York Lauro. En la delegación oficial también participaron al arzobispo de Berlín y Alemania Marcos, el presidente de la comisión de conversaciones con el Patriarcado de Moscú, el arzobispo de San Francisco y América Occidental Cirilo. Junto con el metropolitano Lauro arribó un grupo de peregrinos de 12 clérigos de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia. La visita oficial del primer jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia fue la primera en todos los años de división entre el Patriarcado de Moscú y la Iglesia Rusa fuera de Rusia y un paso considerable para la unificación.
El jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia llegó a Moscú el 14 de mayo. El mismo día se celebró el encuentro del Santo Patriarca Alejo con el metropolitano Lauro.
Un suceso simbólico de esa visita fue la colocación el 15 de mayo de un templo en el lugar del fusilamiento masivo en el Polígono Butovski. La delegación de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia participó en la colocación de ese templo.
El 16 de mayo se realizó un viaje de la delegación de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia al Cenobio de San Sergio de la Trinidad. Los miembros de la delegación oraron en el oficio divino en la Catedral de la Asunción, visitaron el gabinete de arqueología eclesiástica, se encontraron con estudiantes de escuelas espirituales de Moscú.
El 17 de mayo el metropolitano Lauro y otros miembros de la delegación visitaron el Monasterio Donskoy y el Claustro de Marfa y María. Luego la delegación se dirigió al Kremlin de Moscú, donde se encontraron con el ministro plenipotenciario del presidente de Rusia en la Circunscripción Federal Central G. S. Poltávchenko.
El mismo día, en la Sección de Relaciones Exteriores de la Iglesia se mantuvieron conversaciones de la delegación de la Iglesia Rusa fuera de Rusia con una delegación del Patriarcado de Moscú. Por parte del Patriarcado de Moscú en el encuentro participaron el metropolitano de Krutitsk y Kolomensk Juvenal, el metropolitano de Smolensk y Kaliningrado Cirilo, el arzobispo de Korsun Inocencio, clérigos de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Durante el encuentro se discutió el problema de la restauración de la unidad canónica del Patriarcado de Moscú y la Iglesia Rusa fuera de Rusia.
El 18 de mayo, en la residencia patriarcal en el Monasterio de San Daniel, las conversaciones continuaron bajo la presidencia del Santo Patriarca. Se determinó que el objetivo del proceso de acercamiento era la restauración de la comunicación de eucaristía y de la unión canónica. A las comisiones formadas en diciembre de 2003 se les encomendó iniciar un trabajo conjunto y se indicaron los temas de discusión.
El 19 de mayo la delegación estuvo presente en la consagración del Templo de la Santa Trinidad en los Estanques de Borísov, y al día siguiente, el 20 de mayo, en la fiesta de la Asunción del Señor la delegación oró en el oficio divino en la Iglesia de la Asunción, en las Puertas de Nikita. El 21 de mayo comenzó el viaje de la delegación por Rusia, durante el cual el metropolitano Lauro y las personalidades que lo acompañaron visitaron Ekaterimburgo, Alapaevsk, Nizhni Nóvgorod, la provincia Divéyevskaya, Kursk y San Petersburgo.
El 27 de mayo se realizó el encuentro final del metropolitano Lauro con el Santo Patriarca Alejo. El mismo día en Novo Ogariovo tuvo lugar un encuentro del presidente de la Federación de Rusia V. V. Putin con el Santo Patriarca de Moscú y toda Rusia y el jefe máximo de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, el metropolitano Lauro. En el encuentro también participaron por parte del Patriarcado de Moscú el metropolitano de Krutitsk y Kolomensk Juvenal y el presidente de la Sección de Relaciones Exteriores de la Iglesia, el metropolitano de Smolensk y Kaliningrado Cirilo, y por parte de la Iglesia Rusa fuera de Rusia el arzobispo de Berlín y Alemania Marcos.
Una etapa importante para la restauración de la comunicación canónica fue el trabajo de la comisión del Patriarcado de Moscú de diálogo con la Iglesia Rusa fuera de Rusia y de la comisión de la Iglesia Rusa fuera de Rusia de conversaciones con el Patriarcado de Moscú. La comisión del Patriarcado de Moscú se formó por decisión del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en diciembre de 2003. La compusieron el arzobispo de Korsun Inocencio (presidente de la comisión), el arzobispo de Vereisk Eugenio, el arcipreste Vlaslav Tsypin, el archimandrita Tijon (Shevkunov), el arcipreste Nikolay Balashov (secretario de la comisión).
La comisión de la Iglesia Rusa fuera de Rusia fue formada en la sesión del Sínodo Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia. En la comisión participaron el arzobispo de Berlín y Alemania Marcos (presidente de la comisión), el obispo de Vevey Ambrosio, el archimandrita Lucas (Murianka), arcipreste Gueorgui Larin, el arcipreste Alexander Lébediev (secretario de la comisión). Posteriormente el arcipreste Gueorgui Larin fue sustituido por el arcipreste Nikolay Artiómov, y el obispo Ambrosio, debido a su enfermedad, por el arzobispo de San Francisco y América Occidental Cirilo.
El primer encuentro de trabajo conjunto de la comisión del Patriarcado de Moscú de diálogo con la Iglesia Rusa fuera de Rusia y la comisión de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia de conversaciones con el Patriarcado de Moscú se celebró en Moscú los días 22-24 de junio de 2004.
Las siguientes sesiones se realizaron en Múnich (14-17 de septiembre de 2004), en Moscú (17-19 de noviembre de 2004), a las afueras de París (2-4 de marzo de 2005), en Moscú (26-28 de julio de 2005), en Nayak (estado de Nueva York) (17-20 de febrero de 2006), nuevamente en Moscú (26-28 de junio de 2006) y en Colonia (24-26 de octubre 2006).
Los días del primer encuentro de trabajo tuvo lugar una conversación entre el presidente de la Sección de Relaciones Exteriores de la Iglesia, el metropolitano de Smolensk y Kaliningrado, y el jefe de la comisión de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia de conversaciones con el Patriarcado de Moscú, el arzobispo Marcos. El metropolitano Cirilo también se encontró con los miembros de la comisión del Patriarcado de Moscú y de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia en los encuentros posteriores.
En octubre de 2004 se celebró el Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el cual aprobó los resultados alcanzados de trabajo de las comisiones y reconoció la unificación de la Ortodoxia Rusa como un asunto de importancia exclusiva. El Concilio Episcopal, sobre la base de la discusión realizada, encomendó la ratificación del acta de comunicación canónica al Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
En mayo de 2006, en San Francisco se celebró el IV Concilio Ecuménico de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, cuyos miembros expresaron la esperanza de que todos los restantes problemas eclesiástico-canónicos y de la feligresía, así como los retos a la Iglesia de nuestro difícil tiempo, se resuelvan en la nueva etapa de vida de la Iglesia Rusa: en discusión de concilio. El IV Concilio Ecuménico aprobó el curso de la unificación del Patriarcado de Moscú y la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia. Las decisiones correspondientes fueron adoptadas por el siguiente Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia.
Las comisiones finalizaron su trabajo en noviembre de 2006. En ese tiempo se elaboraron los proyectos de los documentos que determinarían el status canónico de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia dentro del Patriarcado de Moscú, la posición de las partes respecto a los problemas de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, la Iglesia Ortodoxa y las iglesias cristianas no ortodoxas. Todos estos documentos posteriormente fueron aprobados por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa y el Sínodo Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia.
Además de las conversaciones el Patriarcado de Moscú y la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia iniciaron a su vez una serie de empresas conjuntas, que testificaban que la unificación encontraba viva respuesta entre la feligresía ortodoxa.
En los últimos años delegaciones de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia realizó varios viajes a Rusia. Así, el verano de 2005 visitó Rusia un grupo de estudiantes del Seminario Conciliar de la Santa Trinidad de Jordanville, un grupo grande de peregrinación de Australia encabezado por el arzobispo de Sídney, Australia y Nueva Zelanda Hilario. El otoño de 2005 los lugares santos de Rusia fueron visitados por el secretario del Sínodo Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, el obispo de Manhattan Gabriel. Más de una vez visitó Rusia el arzobispo de Berlín y Alemania Marcos.
La primavera de 2005 los representantes de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia participaron en el traslado al cementerio del Monasterio Donskoy de los restos del general A.I. Senikin y el filósofo I.A. Ilín y sus esposas, y en 2006, de los restos de la Emperatriz María Fiódorovna.
A partir de 2005 los representantes de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia participan en el trabajo de los Concilios Ecuménicos  Populares de Rusia.
Otro símbolo de la venidera unificación fue el proyecto conjunto de la diócesis de Berlín y Alemania de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia y la diócesis de Stávropol y Vladikavkaz del Patriarcado de Moscú de construcción de un monasterio y centro de rehabilitación en Beslán.
Finalmente, el 17 de mayo de 2007 en el Templo de Cristo Salvador en Moscú se celebró la firma solemne del Acta de comunicación canónica entre el Patriarcado de Moscú y la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia. Después de la firma se celebró el primer Oficio Divino conjunto.
El 19 de mayo la delegación de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia participó en la consagración de los nuevos mártires de Rusia en el Polígono Butovski. El 20 de mayo el Primer Obispo de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, el metropolitano Lauro, y una delegación de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia ayudaron al Santo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo en una liturgia en la Catedral de la Asunción del Kremlin de Moscú.
Por la infinita gracia de Dios la división de la Ortodoxia Rusa fue superada. Por delante se encuentra el tiempo de trabajos fructíferos en conjunto por el bien de la Santa Iglesia, los cuales, siendo realizados según el amor heredado por Cristo, gracias a Dios, servirán a la consolidación de la Santa Iglesia.
 
SANTOS RUSOS VENERADOS
 
Príncipe VLADÍMIR de rango apostólico
 
El príncipe Vladímir fue hijo de Sviatoslav y de la princesa drevliana Malusha. Nació en el año 963. Vladímir fue educado por el hermano de su madre, el pagano Dobriña. En 972 el príncipe Vladímir comenzó a gobernar Nóvgorod. En 980, en el apogeo de la guerra entre hermanos, Vladímir marchó a Kíev, donde era príncipe su hermano mayor Yaropolk. Al vencer a su hermano se hizo con el poder de Kíev. Conquistó Galicia, sometió a los viátich, luchó contra los pechenegos, extendió las fronteras de su estado desde el Mar Báltico en el norte hasta el río Bug en el sur. Tuvo cinco esposas y numerosas concubinas. En los montes de Kíev colocó ídolos, a los que se hacían sacrificios humanos. Entonces murieron por Cristo los variagos Teodoro y Juan. Las circunstancias de su muerte causaron en Vladímir una fuerte impresión y éste comenzó a dudar de la autenticidad de la religión pagana.
Por invitación del príncipe llegaban a Kíev predicadores de distintos países: embajadores de los bolgares musulmanes, que vivían detrás del Volga, de los alemanes latinos, judíos y griegos. El príncipe les preguntaba de su religión, y cada uno le proponía la suya. Pero la impresión más fuerte la causó en él el predicador griego ortodoxo, quien para finalizar su conversación le mostró un cuadro del Juicio Final. Por consejo de los boyardos Vladímir envió a diez sabios a que experimentaran en el lugar cuál de las religiones era la mejor. Cuando los embajadores rusos llegaron a Constantinopla, la majestuosidad del Templo de Santa Sofía, el canto armonioso de los cantantes de la corte y la solemnidad del servicio patriarcal los emocionaron hasta lo más profundo de sus almas: "No sabíamos -le decían después a Vladímir- si estábamos en la tierra o en el cielo". Y los boyardos le recordaron entonces: "Si la religión griega no fuera mejor que las otras, no la hubiese tomado tu abuela Olga, la más sabia de las personas".
Vladímir decidió bautizarse, pero no quería someter Rus a los griegos. Por eso, no mucho después del regreso de sus embajadores Vladímir atacó a los griegos y tomó Quersoneso. De allí envió embajadores a Constantinopla, quienes se encontraron con los emperadores Basilio y Constantino para pedirles la mano de su hermana, la princesa Ana. Ellos le respondieron que la princesa sólo podía ser esposa de un cristiano. Entonces Vladímir dijo que quería tomar la fe cristiana. Pero antes que la novia llegara a Quersoneso Vladímir quedó ciego.
En ese estado, semejante al del apóstol Pablo, él conoció su mal espiritual y se preparó al gran misterio del renacimiento. Al llegar a Quersoneso la princesa le aconsejó apurarse a bautizarse. Vladímir se bautizó (año 988) y fue nombrado Basilio.
San Vladímir anunció en Kíev que todos los habitantes, ricos y pobres, se presentaran cierto día en el río para ser bautizados. Los ciudadanos de Kíev se apresuraron a cumplir la voluntad del príncipe, pues reflexionaron de la siguiente manera: "Si la nueva religión no fuese mejor, el príncipe y los boyardos no la hubiesen tomado".
El día indicado los habitantes de Kíev se reunieron en la orilla del Dniéper. El propio Vladímir llegó con sacerdotes cristianos. Todos los habitantes de Kíev entraron al río, algunos hasta el cuello, otros hasta el pecho; los adultos llevaban en brazos a los niños; en la orilla los sacerdotes leían oraciones, y San Vladímir, embargado por el éxtasis, oraba a Dios y se encomendaba él mismo y a su pueblo a Él.
Inicialmente la religión cristiana se expandió principalmente cerca de Kíev y por la gran vía fluvial entre Kíev y Nóvgorod. De Nóvgorod se propagó por la vía del Volga. Bajo la influencia de la religión ortodoxa las tribus eslavas comenzaron a unificarse en un Estado único.
La difusión exitosa de la fe Cristiana entre el pueblo ruso fue favorecida, en particular, por que se realizaba a través de los trabajos de los santos Cirilo y Metodio en el idioma natal de los eslavos.
 
Reverendo SERGIO DE RÁDONEZH
 
 
En la primera mitad del siglo XIV apareció el famoso Cenobio de San Sergio de la Santa Trinidad. Su fundador, el reverendo Sergio (nacido como Bartolomé), fue hijo de los boyardos de Rostov Cirilo y María, quienes se trasladaron más cerca de Moscú al poblado de Rádonezh. A la edad de siete años Bartolomé fue entregado a que lo instruyeran. Él con toda su alma ansiaba aprender, pero no lo conseguía. Lamentándose por eso, día y noche rogaba a Dios que le abriera la puerta del conocimiento de los libros. Cierta vez, mientras buscaba en el campo unos caballos perdidos, vio bajo un roble a un viejo monje que no conocía. Éste oraba. El adolescente se le acercó y le contó su pena. Después de escuchar con compasión al muchacho, el anciano se puso a rezar por su iluminación. Luego tomó de un cofrecito un pedacito de hostia, bendijo a Bartolomé con ella y le dijo: "Toma, niño, cómelo: se te da esto en señal de la gracia de Dios y el entendimiento de las Escrituras Sagradas". Y la gracia realmente abrazó al muchacho: el Señor le dio memoria y comprensión, y el chico comenzó con facilidad a asimilar la sabiduría de los libros. Después de ese milagro en el joven Bartolomé se fortaleció aún más el deseo de servir sólo a Dios. Él quería retraerse siguiendo el ejemplo de los antiguos devotos, pero el amor a sus padres lo retenía en su casa natal. Bartolomé era modesto, tranquilo y callado, con todos era blando y cariñoso, nunca se irritaba y mostraba una obediencia total a sus padres.
Generalmente comía pan y agua, y los días de vigilia se abstenía completamente de la comida. Después de la muerte de sus padres, Bartolomé ofreció su herencia a su hermano menor Pedro, y junto con su hermano mayor Esteban se instaló a 10 verstas de Rádonezh, en un bosque profundo cerca del riachuelo Konchura. Los hermanos cortaban madera con sus propias manos y construyeron una celda y una iglesia pequeña. Esa iglesia fue consagrada por un sacerdote enviado por el metropolitano Teognost en honor de la Santa Trinidad. Así surgió el famoso convento del reverendo Sergio.
Pronto Esteban dejó a su hermano y se convirtió en el superior del Monasterio de la Epifanía en Moscú y confesor del gran príncipe. Entre tanto Bartolomé, tonsurado con el nombre de Sergio, trabajaba solo en el bosque. Es imposible imaginarse cuantas tentaciones soportó en ese tiempo el joven monje, pero la perseverancia y la oración superaron todas las dificultades y ataques del diablo. Cerca de la celda del reverendo Sergio pasaban jaurías enteras de lobos e incluso osos, pero ninguno de ellos le causo daño. Cierta vez el santo ermitaño le ofreció pan a un oso que se acercó a su celda, y desde entonces la fiera visitaba frecuentemente al reverendo Sergio, quien compartía con él su último pedazo de pan.
Por más que San Sergio ocultara sus hazañas, su fama se difundió y atrajo a otros religiosos que deseaban salvarse bajo su dirección. Ellos le pedían a San Sergio que tomara los hábitos de sacerdote y abad. Él se negó por mucho tiempo, pero al ver en ellos una insistente petición superior dijo: "Preferiría obedecer que mandar, pero temó el castigo de Dios y me entrego a la voluntad del Señor". Eso fue en 1354, cuando el santo Alejo tomó la cátedra de metropolitano de Moscú.
La vida y obra del reverendo Sergio tienen en la historia del monacato ruso un valor especial, porque ellas dieron inicio a la vida de los ermitaños al organizar fuera de la ciudad un convento con vida comunal. Estructurado sobre nuevos principios, el convento de la Santa Trinidad al inicio sufrió en todo aspecto pobreza extrema; las casullas eran de tela rústica, los vasos del oficio eran de madera, el templo en lugar de velas era alumbrado con astillas, pero los devotos se esforzaban. San Sergio daba a la hermandad ejemplo de rigurosa abstención, profunda humildad e inquebrantable esperanza en la ayuda de Dios. En las labores y hazañas iba el primero, y los hermanos lo seguían.
Una vez en el convento se agotaron por completo las reservas de pan. El propio superior, para ganar algunos pedazos de pan, con sus propias manos construyó un zaguán en la celda de uno de los hermanos. Pero en el momento de necesidad extrema, por las oraciones de la hermandad inesperadamente el convento recibía ayuda generosa. Al cabo de algunos años de la fundación del convento, a sus alrededores comenzaron a establecerse campesinos, No muy lejos había un camino que llevaba a Moscú y al norte, gracias a lo cual los medios del convento comenzaron a crecer, y él, a ejemplo del Cenobio de las Cuevas de Kíev, comenzó a dar generosamente limosnas y recibir para su cuidado enfermos y peregrinos.
Los rumores acerca de San Sergio llegaron a Constantinopla, y el patriarca Filofey le envió su bendición y una carta con la que se ratificaban las nuevas reglas de la vida hermitaña en comunidad, establecidas por el fundador del Convento de la Santa Trinidad. El metropolitano Alejo quería al reverendo Sergio como amigo, le encargó conciliar a los enemistados príncipes, le daba poderes importantes y lo preparaba para que se su sucesor. Pero San Sergio rechazó esta elección.
Cierta vez el metropolitano Alejo quiso ponerle una cruz de oro en recompensa por sus trabajos, pero San Sergio dijo: "Desde mi juventud no llevo objetos de oro, y en la vejez más aún quiero seguir viviendo en la pobreza", y declinó resueltamente ese honor.
El gran príncipe Dmitri Ivánovich, conocido como "Del Don", tenía gran respeto por el reverendo Sergio, como por un padre, y le pidió que lo bendijera en la lucha contra el kan tártaro Mamay. "Ve, ve sin miedo, príncipe, y ten fe en la ayuda de Dios", le dijo el santo anciano y le dio como compañeros de lucha a dos de sus monjes: Peresvet y Osliabia, quienes cayeron como héroes en la batalla de Kulikovo.
Aún en vida el reverendo Sergio realizaba milagros y fue honrado con grandes revelaciones. Cierta vez se le presentó en admirable grandeza la Madre de Dios con los apóstoles Pedro y Juan y le prometió proteger su convento. En otra oportunidad vio una luz extraordinaria y muchas aves que inundaban el aire con un canto melodioso, y recibió la revelación de que muchos monjes se reunirían en su convento. Treinta años después de su bienaventurado óbito (25 de septiembre de 1392) se hallaron sus santas reliquias.
 
Milagroso reverendo SERAFÍN DE SÁROV

El reverendo Serafín de Sarov, nacido como Prójor, vino al mundo el 19 de julio de 1759 en la ciudad de Kursk en el seno de una familia devota de mercaderes. Toda su vida está marcada por presagios de la gracia de Dios. Cuando en la infancia su madre lo llevó consigo a la construcción de un templo y él se cayó del campanario, el Señor lo conservó ileso. Durante una enfermedad de adolescente la Madre de Dios, en una visión en sueños, le prometió a su madre curarlo. Al poco tiempo, durante una procesión que pasaba cerca de su casa llevando el Icono de la Raíz de Kursk del "Presagio" de la Santa Madre de Dios, la madre sacó al enfermo, éste se acercó al icono y después se recuperó rápidamente. A los diecisiete años el joven ya había decidido firmemente dejar el mundo laico, y la madre lo bendijo en su hazaña de monje con su cruz de cobre, de la que el reverendo no se separó hasta el fin de sus días. El monje anciano del Cenobio de las Cuevas de Kíev Dosifey (reverenda Dosifeya) bendijo a Prójor para que vaya a salvarse en la Ermita de la Asunción de Sarov, en la frontera entre los gobiernos de Nizhni Nóvgorod y Tambov, conocida por el cumplimiento estricto del reglamento monacal y la vida devota de los monjes. Después de dos años de trabajos en el monasterio y hazañas de obediencia Prójor se enfermó gravemente y por mucho tiempo se rehusaba a la ayuda de los doctores. A los tres años se le apareció la Madre de Dios con los apóstoles Pedro y Juan y lo curó.
El 18 de agosto de 1786 el novicio se tonsuró con el nombre de Serafín (Fervoroso) y en diciembre de 1787 tomó los hábitos de hierodiácono. Ya para ese tiempo el joven fue digno de que se le aparecieran durante los oficios divinos los santos Ángeles y el Propio Señor Jesucristo, acercándose por el aire en compañía de las Fuerzas Celestiales. En 1793 San Serafín en imposición de manos tomó la dignidad de hieromonje y dio inicio a la hazaña de la vida ermitaña y la oración retirada en una celda forestal, a las orillas del río Sarovka. El diablo aumentó las blasfemias contra el devoto, y el reverendo decidió realizar la hazaña del encierro. Mil días y noches con las manos alzadas rezó sobre una piedra: "Dios, despierta la benevolencia de este pecador". Incapaz de desmoronar espiritualmente al devoto, el diablo mandó bandidos, que le causaron heridas mortales al reverendo, pero se apareció la Madre de Dios y por tercera vez lo sanó.
Al curarse, el reverendo Serafín realizó la hazaña del silencio, y en 1810, después de 15 años de vida ermitaña, abrió la celda. Por su amor a Dios, la humildad y sus hazañas el reverendo Serafín se mereció las dádivas divinas de la clarividencia y la realización de milagros. El 25 de noviembre de 1825 la Madre de Dios acompañada de los santos Clemente de Roma y Pedro de Alejandría se le apareció al devoto y le permitió concluir su encierro. El anciano reverendo se puso a recibir a los que lo visitaban por bendición, consejo y consuelo espiritual, llamándolos "Mi alegría, mi tesoro".
El reverendo Serafín siempre basó su enseñanza, al igual que toda su vida, en la palabra de Dios, la obra de los santos padres y los ejemplos de sus vidas; sobre todo veneraba a los santos adeptos y defensores de la Ortodoxia. A él le gustaba contar de los santos rusos. A todos los que se le dirigían, el reverendo los convencía de defender la solidez de la fe, explicaba en qué consistía la pureza de la Ortodoxia. Convenció a muchos apóstatas de no caer en el error y unirse a la Iglesia. Sus enseñanzas estaban reforzadas con muchas profecías, curaciones y milagros. Muchos guerreros que recibieron la bendición del reverendo Serafín dijeron que por sus oraciones quedaron ilesos en el campo de batalla.
El reverendo Serafín fue tutor y dirigió a las hermanas del Convento Divéyevski y, por indicación de la Madre de Dios, fundó la Comunidad Molinera de Serafín y Divéyevski para señoritas. La Reina de los Cielos le comunicó con anterioridad al devoto de su muerte, y el 2 de enero de 1833 el reverendo Serafín entregó su alma al Señor mientras rezaba de rodillas frente a un icono de la Madre de Dios.
Por las oraciones del reverendo Serafín se realizaron numerosos presagios y curaciones en su tumba. El 19 de julio de 1903 se beatificó al santo de Dios.
 
 
 
MÁRTIRES ZARIANOS
 
El futuro emperador Nicolás II Alexándrovich nació el día del mártir pío Job, el 6 de mayo de 1868. Él fue el hijo mayor del emperador Alejandro III y de su esposa la emperatriz María Fiódorovna. La educación que recibió bajo la dirección de su padre fue rigurosa.
Cuando el heredero creció y comenzó a estudiar las ciencias de formación general, le designaron los mejores pedagogos de la época. En 1884, en Petersburgo, en las celebraciones de la boda del gran príncipe Sergio Alexándrovich y la princesa Elisabeth von Hessen-Darmstadt (en la actualidad es la beatificada mártir Isabel, su fiesta es el 5 de julio) estuvo presente la joven hermana de la novia, Alix. Fue aquí donde por primera vez se encontraron los futuros esposos. Entonces el heredero contaba con 16 años. Cinco años después Alix de Hessen visitó nuevamente Rusia y permaneció en San Petersburgo varias semanas. Es entonces que en el heredero madura la decisión definitiva de casarse con ella.
Alix era una creyente sincera. Pero, educada en el luteranismo, su naturaleza honorable y recta se opuso a cambiar de religión. "El único obstáculo o abismo entre ella y yo es la religión -escribía en su diario el heredero-, además de él no hay otro... todo está en las manos de Dios." Mucho lo ayudó su interlocutor y más tarde confesor el ilustrado teólogo y ex rector de la Academia Espiritual de San Petersburgo el presbítero Johann Yányshev. Él supo mostrarle a ella toda la belleza y la verdad de la fe ortodoxa. Pero la conversión total de la princesa fue mérito de las palabras sinceras y cálidas del heredero que emitía su corazón amante: "Alix, yo comprendo sus sentimientos religiosos y los respeto. Pero es que nosotros creemos en el mismo Cristo; no hay otro Cristo. Dios, el creador del mundo, nos dio alma y corazón. Y mi corazón y el suyo Él los llenó de amor para que nos unamos alma con alma, para que seamos uno solo y andemos juntos por un mismo camino de la vida. Sin Su voluntad no hay nada."
El 20 de octubre de 1894 falleció el emperador Alejandro III. Al día siguiente la princesa Alix abrazó la Ortodoxia con el nombre de Alejandra, en honor de la zarina mártir Alejandra († 303).
Los primeros 20 años de matrimonio de la pareja zariana fueron los más felices de su vida familiar. Pierre Gilliard, institutor del príncipe heredero Alejo, escribió: "Qué ejemplo, si sólo se supiera de él, daba esa vida familiar tan digna, llena de tanta ternura. Pero cuán poca gente lo sospechaba. Cierto es que esa familia era muy indiferente a la opinión pública y se ocultaba de las miradas ajenas."
El otoño de 1895 nació la primera hija, la gran princesa Olga. A los dos años nació la segunda niña, llamada en el santo bautizo Tatiana, dos años más tarde, María, y dos años más después, Anastasia.
Durante la beatificación del reverendo Serafín de Sarov los cónyuges reales oraron fervientemente en Sarov delante de las reliquias del nuevo santo de Dios pidiéndole un niño, un heredero. Al año siguiente tuvieron un varón, quien en el santo bautizo fue llamado Alejo en honor de San Alejo, metropolitano de Moscú. Parecía que la alegría de los felices padres no tenía límite, pero al segundo mes de su nacimiento se descubrió que al niño se había transmitido la enfermedad hereditaria de la Casa de los Hessen, la hemofilia, que puso su vida en constante peligro de muerte súbita. Incluso un leve golpe provocaba hemorragias internas que hacían sufrir fuertemente al heredero.
El heredero tenía un corazón cálido y bondadoso, sensible al sufrimiento ajeno. A pesar de la enfermedad, que dejó huella en su rostro atractivo y franco, él era un niño muy vivaz y alegre.
Nicolás II hizo mucho por la gloria y la grandeza de la Iglesia Ortodoxa. Pero no sólo la Iglesia Rusa se favoreció de su preocupación, sino también las iglesias de Grecia, Bulgaria, Serbia, Rumanía, Monte Negro, Turquía, Egipto, Siria, Libia, Abisinia y Palestina.
La Primera Guerra Mundial, iniciada con dos hazañas heroicas de Rusia: la salvación de Serbia del Imperio Austrohúngaro y Francia de Alemania, absorbió las mejores fuerzas del pueblo en la lucha contra el enemigo. El propio soberano, desde agosto de 1915, pasaba la mayor parte del tiempo en el Cuartel General, lejos de la capital y el palacio. Y cuando la victoria se encontraba tan cerca que el Consejo de Ministros y el Sínodo discutían abiertamente cómo debía comportarse la Iglesia y el Estado con la liberada de los musulmanes Constantinopla, la retaguardia, totalmente sometida por la propaganda falsa de los ateos, traicionó a su emperador. En Petrogrado se inició una sublevación armada, la comunicación del zar con la capital y su familia fue cortada intencionalmente. La traición rodeaba al soberano por todas partes, sus órdenes a los comandantes de todos los frentes para que enviaran tropas para aplastar la sublevación no fueron cumplidas.
Con la intención de enterarse personalmente de la situación en la capital, Nicolás Alexándrovich dejó el Cuartel General y se dirigió a Petrogrado. En Pskov se presentó ante el zar, aislado del todo el mundo, una delegación de la Duma Estatal. Los delegados le pidieron abdicar para tranquilizar la revuelta. A ellos se les unieron los generales del Frente Norte. Pronto se les unieron también los comandantes de otros frentes.
Los sufrimientos de Nicolás II eran muy grandes. El dolor que sentía por su familia, cuyo destino le era desconocido; el dolor por la Patria, a la que le había entregado toda su vida y quería con todo su corazón; el dolor por el pueblo, en el que tanto creía. Todo esto se vertió en un fuerte suplicio espiritual. "¡Por doquier hay traición y cobardía y engaño!", escribió el soberano en su diario. El día de su abdicación dijo: "Se trata de Rusia, de sus intereses vitales. Por Rusia estoy dispuesto a entregar el trono y la vida si es que me he vuelto un obstáculo para la felicidad de la Patria. [...]  No hay sacrificio que no hiciera en nombre del bienestar real y la salvación de Rusia. Por eso, estoy dispuesto a abdicar."
Durante la abdicación del soberano, en el transcurso de varios días la emperatriz no tenía noticias de él. Su sufrimiento en esos días de angustia, sin nuevas y al lado del lecho de los niños enfermos superó todo lo imaginable. El 9 de marzo por la mañana el soberano por fin pudo ver a su familia. Al enterarse, la alegre zarina salió corriendo a su encuentro. "Como una quinceañera -dice una testigo- bajó deprisa las escaleras y corrió por los largos pasillos. En ese primer minuto del feliz encuentro parecía que todo lo pasado se había olvidado. Más tarde, cuando sus majestades se quedaron solos, se pusieron a llorar. Pero ahora estaban juntos, la familia unida por el amor. Ese inmenso amor les daba fuerzas suficientes para soportar los sufrimientos."
Indudablemente todos los mártires zarianos comprendían que se acercaba el fin y se preparaban para ello. Incluso el más pequeño, el santo príncipe Alejo, no cerraba los ojos a la realidad, como se ve de las palabras que casualmente dijo cierta vez: "Si nos van a matar, ojalá que no nos hagan sufrir".
Compenetrados profundamente con el espíritu evangélico, en la reclusión los mártires zarianos elevaban oraciones por sus torturadores. La gran princesa Olga escribía desde Tobolsk: "Papá pide que le transmita a todos los que siguen siendo fieles a él y a todos en los que ellos pueden influir que no lo venguen, pues él los perdonó a todos y reza por todos para que no lo venguen y para que no olviden que el mal que hay hoy en el mundo será más fuerte, pero que el mal no vencerá al mal, sino sólo el amor..."
El siguiente lugar de reclusión fue Ekaterimburgo. Allí la familia real vivió dos meses y medio entre una pandilla de personas insolentes y licenciosas, su nueva guardia, expuestos a humillación. Conquistados por la sencillez, humildad y filantropía de los mártires zares, los carceleros ablandaron su actitud para con ellos. Pero en cuanto en la policía secreta de los Urales sintieron que la guardia de la familia zariana comenzaba a manifestar buenos sentimientos hacia los presos, inmediatamente la cambiaron por gente de su propia entidad. A la cabeza de la nueva guardia se encontraba Yánkel Yurovski. El nombramiento de Yurovski marcó para la familia real el inicio de un auténtico régimen de presidio.
La noche del 3 al 4 de julio, cuando los presos dormían, fueron despertados y les ordenaron vestirse porque abandonarían la ciudad, supuestamente amenazada de peligro. La familia zariana bajó al piso inferior, un medio sótano, donde el soberano con su hijo enfermo se sentó en una silla en medio de la habitación. Alrededor se dispusieron la zarina, las grandes princesas, el doctor y tres sirvientes fieles. Todos esperaban la orden de partida.
Súbitamente entró en la habitación Yurovski en compañía de siete hombres armados, ex prisioneros germano-austriacos, y tres de sus amigos carceleros, delincuentes liberados por el Gobierno Provisional. Los prisioneros comprendieron inmediatamente lo que pasaba, la zarina se persignó, pero no pronunció ni una palabra. Después de leer la sentencia Yurovski disparó a quemarropa al soberano. La emperatriz se lanzó hacia su esposo muerto, pero inmediatamente cayó abatida por varias balas. Dios les concedió no oír los gemidos del príncipe ni ver su rostro bañado en sangre, sus manos dirigidas hacia el padre, y los gritos de la gran princesa Anastasia herida, que dos verdugos remataban con bayonetas.
Los cuerpos de los santos mártires yacían en charcos de sangre. Pero incluso muertos ellos fueron terribles para los asesinos. Temerosos de que a sus restos santos el pueblo les rindiera la debida veneración, los torturadores destruyeron sus cuerpos.
Pero ellos no pudieron destruir el recuerdo de los santos mártires zarianos y sus fieles sirvientes. La demostración de esto fue la beatificación de toda la familia de mártires zarianos en el Concilio Episcopal Aniversario del año 2000. Se cumplió la profecía del reverendo Serafín de Sarov del último soberano ruso: "Dios exaltará al zar". Ahora toda la Iglesia Ortodoxa Rusa, glorificando a los mártires zarianos, solicita sus oraciones al trono del Todopoderoso por la Rusia que el último emperador ruso tanto amó y por la que sufrió.
 
ICONOS MILAGROSOS DE LA MADRE DE DIOS
 
Icono de la Madre de Dios de VLADÍMIR
 
 
 
El Icono de la Madre de Dios de Vladímir fue enviado en el año 1131 a Rus de Constantinopla al santo príncipe Mstislav († 1132, fiesta 15 de abril), y fue colocado en el Monasterio de Señoritas de Víshgorod, antigua ciudad feudal de la gran princesa Santa Olga de rango apostólico.
El santo Andrés Bogoliubski, hijo del fundador de Moscú Yuri Dolgoruki, en 1155 llevó el icono a Vladímir y lo colocó en la famosa Catedral de la Asunción, edificada por él. Desde entonces el icono recibió el nombre de Icono de Vladímir. En 1395 el icono fue llevado por primera vez a Moscú. Así, con la bendición de la Madre de Dios, se fortalecieron los lazos espirituales de Bizancio y Rus, a través de Kíev, Vladímir y Moscú.
La fiesta del Icono de la Santa Madre de Dios de Vladímir se celebra varias veces en el año (21 de mayo, 23 de junio, 26 de agosto). La celebración más solemne se realiza el 26 de agosto y se estableció en honor de la candelaria del Icono de Vladímir durante su traslado de Vladímir a Moscú. En 1395 el temible conquistador Tamerlán (Temir Axak) alcanzó las fronteras de Riazán, tomó la ciudad de Elets y se dirigió a Moscú, acercándose a las orillas del Don. El gran príncipe Basilio Dmítrievich salió con sus tropas hacia Kolomna y se detuvo a las orillas del Oká. Oró a los santos de Moscú y al reverendo Sergio por la salvación de la Patria y escribió al metropolitano de Moscú, el santo Cipriano (fiesta 16 de septiembre), para que la próxima Vigilia de la Asunción se dedique a oraciones asiduas de perdón y penitencia. A Vladímir, donde se encontraba el glorificado icono milagroso, se envió el clero. Después de la liturgia y el tedeum de la fiesta de la Asunción de la Santa Madre de Dios el clero tomó el icono y partieron en procesión hacia Moscú. La infinita cantidad de gente arrodillada a ambos lados del camino rezaba: "¡Madre de Dios, salva la tierra rusa!". En el preciso momento en que los habitantes de Moscú recibían el icono en el campo Kuchkovo, Tamerlán dormía en su tienda. De pronto él vio en su sueño una montaña alta, desde cuya cumbre se le acercaban santos con cetros de oro, y sobre ellos, en una aureola radiante se presentó la Majestuosa Esposa. Ella le ordenaba abandonar las fronteras de Rusia. Al despertar estremecido, Tamerlán preguntó por el significado de su visión. Los sabios le respondieron que la resplandeciente Esposa era la Madre de Dios, la gran Protectora de los cristianos. Entonces Tamerlán dio la orden a su regimiento de regresar. En memoria de la milagrosa salvación de la tierra rusa de las hordas de Tamerlán, en el campo Kuchkovo, donde se recibió el icono, se levantó el Monasterio de la Candelaria, y el 26 de agosto se instituyó la celebración nacional en honor de la candelaria del Icono de la Santa Madre de Dios de Vladímir.
Delante del Icono de la Madre de Dios de Vladímir se realizaron los sucesos más importantes de la historia eclesiástica rusa: la elección y nombramiento de San Jonás (Pontífice de la Iglesia Autocefálica Rusa, 1448), San Job (primer Patriarca de Moscú y toda Rus, 1589), Santísimo Patriarca Tijon (1917). El día de la celebración en honor del Icono de la Madre de Dios de Vladímir se celebró la entronización del Santísimo Patriarca de Moscú y toda Rus Pimen, el 21 de mayo (3 de junio en el calendario antiguo) de 1971.
Los días históricos del 21 de mayo, 23 de junio y 26 de agosto, relacionados con este santo icono, se hicieron días memorables de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
 
Icono de la Madre de Dios de KAZÁN
 
El Icono de la Madre de Dios de Kazán goza en Rusia de veneración sin igual. Generalmente con este icono se bendice a los novios en el matrimonio, lo cuelgan en las cunas para que el dulce rostro de la Madre de Dios mire con amor a los jóvenes cristianos. Hoy en día nuevamente se alza en Moscú la Catedral de Kazán dedicada a este icono, que fue destruida a mediados de los años 1930 y restablecida en nuestros días por el excelente restaurador Piotr Dmítrievich Baránovski según los planos conservados. De nuevo, a unos pasos de las Puertas de la Resurrección y no muy lejos del monumento a los salvadores de Rus el ciudadano Minín y el príncipe Pozharski, se elevan oraciones frente al rostro del Icono de Kazán. También ha regresado a la Iglesia la Catedral de Kazán de la capital norteña, en la que descansan los restos del mariscal de campo Kutúzov, quien defendió Rusia dos siglos después.
Al día siguiente de la toma de Kazán por las tropas del zar Juan Vasílievich en 1552, por orden del monarca se inicio la construcción de una catedral, que llevaría el nombre de la Anunciación de la Madre de Dios, y un año después se instituyó la diócesis de Kazán y se envió al primer monseñor de Kazán, el santo Guri. Dominados con fervor, y no con la fuerza, se fueron sumando a la Iglesia los mahometanos convertidos a la fe ortodoxa. Pero algo más de un cuarto de siglo después, en 1579, un terrible incendio arrasó con la mitad del kremlin de Kazán junto con la parte adyacente de la ciudad. Entonces los mahometanos comenzaron a decir que el Dios ruso no era benevolente con las personas y mediante el incendio había mostrado Su cólera hacia ellos. "La fe cristiana -señalaba el cronista- se convirtió en una alegoría y profanación." Fue entonces que el Señor mostró Su misericordia. A una niña de nueve años, la hija del jefe de arcabuceros Matrena, se le apareció en sueños la Madre de Dios y le ordenó que buscara en las cenizas de una casa quemada Su icono. Mucho tiempo no le creyeron a la niña, pero el 8 de julio en la cronología cristiana, cansada de visitar sin resultados a las autoridades de la ciudad, la madre de Matrena tomó ella misma una pala y encontró en el lugar indicado por la Zarina Celestial un icono envuelto en una manga vieja de una vestimenta de hombre de paño de guindo. El Rostro de la Virgen era claro, como si acabasen de pintarlo.
La imagen se trasladó solemnemente a la parroquia de Nicolás de Tula, cuyo superior era entonces un hierofante devoto, el futuro patriarca Hermógeno, muerto a manos de los polacos por su fidelidad a la Ortodoxia y posteriormente canonizado. El futuro santo fue quien compuso la primera descripción de la aparición del Icono de Kazán para el zar en Moscú, junto con una copia exacta del icono hallado.
Por designio de Dios la aparición del Icono de Kazán marcó durante el reinado del zar Juan Vasílievich el inicio de los siglos de avance de Rusia hacia el oriente. A través de la ventana a Asia abierta con la toma de Kazán, la Ortodoxia iluminó toda la Siberia y alcanzó, junto con el Estado Ruso, las costas del Océano Pacífico. Como si para todo este movimiento se tuviese la bendición especial de la Purísima a través de Su Icono de Kazán.
En la "época oscura" de inicios del siglo XVII, cuando confiados en el Señor y las oraciones a Su Madre, los rusos se decidieron a salvar Rusia, las tropas llevaron consigo la copia del Icono de la Madre de Dios de Kazán. El 22 de octubre de 1612 las milicias ortodoxas entraron en el Kremlin de Moscú, día que también se dedica al Icono de Kazán.
Atemorizados por las milicias populares de Minín y Pozharski, los polacos huyeron de Moscú. El primer domingo el ejército y todos los ciudadanos de la capital realizaron una procesión solemne hasta el Patíbulo con el Icono de Kazán, de cuya fuerza milagrosa se habían convencido personalmente.
En 1812 tuvo lugar la Guerra Patria contra Francia. Cuando Alejandro I nombró comandante en jefe a Kutúzov, antes de partir hacia el ejército activo el mariscal de campo especialmente se dirigió a la Catedral de Kazán para rezar delante del milagroso. El pueblo le imploraba al jefe militar "¡Hecha a los franceses!". La Madre de Dios satisfizo las esperanzas cifradas en Ella por el viejo soldado, y el mariscal de campo regresó al lugar de la imagen para su descanso eterno en la Catedral de Kazán.
Los cosacos del Don les quitaron a los franceses la plata que habían saqueado en las iglesias de Moscú y se la regalaron al Icono de Kazán. En la catedral se encontraba un iconostasio fundido de esa plata con la inscripción "Ofrenda asidua de las tropas del Don". Inmediatamente después, junto a la grandiosa columnata de la catedral se levantaron los monumentos de Kutúzov y Barklay. El 17 de marzo de 1922 el iconostasio fue desmontado, los bolcheviques se llevaron 129 puds de plata y 37 y pico libras de oro; a finales de 1922 se decomisaron y vendieron en el extranjero los ornamentos del propio Icono de Kazán.
 
Icono de la Madre de Dios de la Orbe
 
Entre las imágenes milagrosas de la Madre de Dios que se veneran en Rus un lugar especial lo ocupa el icono adquirido en el siglo XX, cuyo destino fue convertirse en uno de los sanctasanctórums principales de la Rusia actual. Nos referimos a la Madre de Dios de la Orbe.
Esta imagen Suya fue entregada por la Madre de Dios al pueblo ortodoxo ruso el 2 (15) de marzo de 1917, el día de la abdicación del zar mártir Nicolás Alexándrovich. Evdokia Adriánova, una campesina del poblado Pererva, tuvo dos visiones: la primera el 13 de febrero y la segunda el 26 de febrero. El 13 de febrero en la visión escuchó una voz: "Hay en la aldea Kolómenskoye un icono negro grande. Hay que tomarla, hacerla roja y que oren". La devota mujer se puso a orar para recibir indicaciones más exactas y dos semanas después, el 26 de febrero, como en respuesta a sus fervorosas plegarias, Adriánova soñó con una iglesia blanca en la que con majestuosidad estaba sentada una Mujer, en la Cual con su corazón Adriánova reconoció y sintió a la Zarina Celestial, aunque no veía Su rostro santo. Evdokia se dirigió a Kolómenskoye e inmediatamente reconoció la Iglesia de la Ascensión que vio en su visión.
El superior de la Iglesia de la Ascensión era el sacerdote Nikolay Lijachov. Al llegar a la casa de éste, Adriánova le comunicó de sus visiones y le pidió consejo de cómo actuar. El padre Nikolay se preparaba a realizar la misa de la tarde e invitó a Adriánova a ir a la iglesia, donde le mostró todos los iconos antiguos de la Madre de Dios que se encontraban en el templo y el iconostasio, pero Adriana no encontraba en ninguno de ellos algún parecido con su visión. Entonces, por consejo del vigilante de la iglesia y un parroquiano que casualmente había entrado a la iglesia, el padre Nikolay se puso a buscar insistentemente el icono por todas partes: en el campanario, la escalera, los trasteros y finalmente en el sótano de la iglesia. Y fue justamente en el sótano, entre tablas viejas, distintos trapos y trastos, empolvado, donde se halló un icono negro grande y estrecho. Cuando el icono, negro del tiempo, fue lavado, se descubrió la imagen de la Madre de Dios sentada en el trono con el Hijo de Dios. La Zarina de los Cielos estaba dibujada con los signos del poder zariano: en rojo púrpura, con una corona en la cabeza, y el cetro y la orbe en las manos, de donde proviene el nombre de Icono de la Orbe.
Por toda Rusia se propagó la noticia de que a las afueras de Moscú había ocurrido la aparición milagrosa de un nuevo icono. En breve grandes grupos de devotos comenzar a visitar la aldea Kolómenskoye para pedir la bendita ayuda de la Zarina de los Cielos, y Ella, Protectora fervorosa, irradia generosamente desde esta imagen Su gracia a todos los que sufren y que la visitan con fe, como lo comprueban las oraciones de gratitud por la ayuda celestial recibida. Para darles a todos los deseosos la posibilidad de venerar la imagen, el icono se comenzó a llevar a los templos aledaños, naves y fábricas, y se quedaba en la Iglesia de la Ascensión sólo los domingos y días festivos.
Se sabe que el icono estuvo también en el Convento de Marfa y María,  en Zamoskvorechie, donde fue solemnemente recibida por la superior, la gran princesa mártir Isabel Fiódorovna, y las hermanas. No mucho tiempo después casi en todos los templos apareció una copia del Icono de la Orbe; se prepararon una misa y un acatista, en cuya redacción participó Santo Tijon, el patriarca de Moscú.
Después de la revolución ella se conservó en el fondo de reserva del Museo de Historia. El 27 de julio de 1990, en vísperas de la fiesta del santo príncipe Vladímir de rango apostólico, el icono fue traslado de la iglesia de la sección editorial del Patriarcado, donde estuvo un año en el altar después de ser entregado por el Museo de Historia, a la aldea natal de Kolómenskoye. Hoy este icono es el sanctasanctórum  principal del Templo de Kazán en Kolómenskoye. 
 
Icono de la Raíz de Kursk del Presagio de la Madre de Dios
 
Es uno de los iconos más antiguos de la Iglesia Rusa. En el siglo XIII, durante la invasión de los mongoles, cuando todo el Estado ruso experimentaba una gran desgracia, la ciudad de Kursk, asolada por las huestes de Batú, quedó desolada. Cierta vez, en los alrededores de la ciudad un cazador notó un icono que yacía junto a la raíz de un árbol con el frente hacia la tierra. El cazador lo levantó y vio que la imagen del icono era similar al icono Presagio de Nóvgorod. Junto con la aparición del icono tuvo lugar el primer milagro. En cuanto el cazador levantó el santo icono de la tierra, en el lugar donde yacía brotó con fuerza una fuente de agua pura. Eso sucedió el 8 de septiembre de 1259. El cazador no se decidió a dejar el icono en el bosque y construyó en el lugar del hallazgo una pequeña capilla de madera, donde colocó la imagen encontrada de la Madre de Dios. En breve esto fue conocido por los ciudadanos de la ciudad de Rylsk, ubicada no muy lejos, y comenzaron a visitar el lugar de la aparición para veneración del nuevo icono.
El icono fue llevado a Rylsk y colocado en un nuevo templo en honor de la Natividad de la Santa Madre de Dios. Allí el icono no estuvo mucho tiempo, milagrosamente despareció y regresó al lugar donde apareció. Los habitantes de Rylsk más de una vez lo colocaron en la ciudad, pero el icono incomprensiblemente regresaba al lugar inicial. Entonces todos comprendieron que la Madre de Dios tenía benevolencia con el lugar donde apareció Su imagen. Una ayuda especial de la Madre de Dios a través de este icono se relaciona con sucesos importantes de la historia de Rusia: la guerra libertadora del pueblo ruso durante la invasión polaco-lituana de 1612 y la Guerra Patria de 1812. Se hicieron varias copias del icono que también son veneradas.
El monasterio donde se conservaba el icono fue saqueado durante los años de la guerra civil, pero el Icono de la Raíz de Kursk del Presagio de la Madre de Dios se logró salvar. En octubre de 1919 este sanctasanctórum fue trasladado primero a Bélgorod y después a Taganrog con la participación directa del obispo de Kursk y Oboyan Teófanes. Y el 1 de abril de 1920 el icono dejó el territorio de Rusia en el vapor San Nicolás. La última vez que el icono estuvo en Rusia fue el mismo año de 1920 en septiembre y octubre por pedido del general Wrangel, en sus tropas. Después de esto en Rusia quedó sólo su copia.
En el extranjero el icono estuvo en Salónica, Grecia, en la ciudad serbia de Naissus, Belgrado, Viena, Múnich. Este camino fue recorrido en treinta años para finalmente detenerse en la Nueva Ermita de la Raíz, cerca de Nueva York (EE.UU.). Desde el momento que el icono dejó Rusia (1921), la imagen de Kursk de la Santa Madre de Dios es el principal sanctasanctórum de los emigrantes ortodoxos rusos.
El monasterio de la Ermita de la Raíz fue cerrado en 1923 y luego destruido, saqueado y  profanado. Así fue como Rusia perdió otro sanctasanctórum nacional. El manantial de vida bendecido por la propia Madre de Dios se trató de desaparecer de la faz de la tierra cubriéndolo con concreto. Pero la fuente brotaba en nuevos lugares. Sufrió no sólo el monasterio, sino también todos los que no quisieron olvidar la tradición existente por siglos. El territorio del monasterio fue rodeado con un cerco de cuatro metros de altura, y en todos los accesos al monasterio se pusieron milicianos. Se organizó la persecución, literalmente, de cada peregrino. Se trató de extirpar de los creyentes el propio recuerdo de la procesión a la Ermita de la Raíz. Pero extirpar mediante la fuerza la fe resultó imposible. Los creyentes buscaban de cualquier manera comunicación con su sanctasanctórum. Sólo en 1988 hubo cambios, en el milenio del bautizo de Rus. A partir de ese momento comenzó el renacimiento de la Ermita de la Raíz de Kursk como monumento del siglo XVI. La restauración de ese monumento se realizó prácticamente en cinco años. En el lugar de las ruinas se edificó un campanario, del templo de la Ermita de la Raíz.
Desde 1957 el icono se encuentra en la Catedral del Sínodo Episcopal de Nueva York, la principal catedral dedicada a él.
 
 
NOTABLES PINTORES DE ICONOS
 
Según la opinión de los principales críticos de arte nacionales dedicados a la iconografía, los pintores rusos de iconos más destacados son Andrés Rubliov y Dionisio
 
Reverendo ANDRÉS RUBLIOV
 
San Andrés Rubliov nació cerca del año 1360. Provenía de círculos instruidos, se destacó por una sabiduría excepcional, lo que es confirmado por su arte. Estudió pintura en Bizancio y Bulgaria. San Andrés trabajó cierto tiempo con Teófanes el Griego y posiblemente fue su alumno. Toda la vida del reverendo está relacionada con dos monasterios: el Cenobio de San Sergio de la Santa Trinidad y el Monasterio Moscovita de San Andrónico de la Salvación. Recibió la tonsura en el Convento de San Andrónico de la Salvación. Viviendo en un medio profundamente espiritual, en una atmósfera de santidad, el monje Andrés aprendió tanto de ejemplos históricos de santidad como de imágenes vivas de los devotos que lo rodeaban. Cerca de 20 años, hasta que falleció, junto con su compañero de vigilia Daniel Chorni, llevó una vida de devoto pintor de iconos.
Ya después de la defunción del reverendo Andrés, Daniel, quien en su corazón no se había separado de él después de su partida, en su lecho de muerte tuvo la revelación de la beatificación de su hermano espiritual en el Reino de los Cielos.
Al pincel de San Andrés Rubliov pertenece la famosa imagen milagrosa de la Santa Trinidad, la cual hasta el día de hoy sigue siendo un ejemplo insuperable de la iconografía. San Andrés pintó la Catedral de la Anunciación en el Kremlin de Moscú, el iconostasio y la propia Catedral de la Asunción de la ciudad de Vladímir (1408). El reverendo Andrés Rubliov dibujó el Icono de la Madre de Dios de Vladímir para la Catedral de la Asunción de la ciudad de Vladímir; pintó el iconostasio y las paredes de la Catedral de la Asunción de la ciudad de Zvenígorod (finales del siglo XIV e inicios del siglo XV); el núcleo del iconostasio de la Catedral de la Natividad de la Santa Madre de Dios del Monasterio de Savva el Protector; pintó las paredes y realizó el iconostasio de la Catedral de la Trinidad del Cenobio de San Sergio de la Santa Trinidad y otros.
 
DIONISIO
 
(cerca de 1440 - después de 1503).
Las tendencias artísticas del último tercio del siglo XV e inicios del siglo XVI hacia el decorativismo festivo, el refinamiento y el dogmatismo canónico hallaron en la persona de Dionisio a un sutil intérprete. Un muy reducido número de iconos, indiscutiblemente pertenecientes al pincel del maestro, nos da una idea concreta del carácter de su pintura.
El destino extraordinario, su talento y los altos protectores -el gran príncipe y altas personalidades del clero- aseguraron las más favorables condiciones para la creatividad del maestro.
El primer encargo serio que recibió Dionisio fue entre 1467 y 1477, cuando le propusieron participar en la realización de la pintura mural de la Iglesia de la Natividad de la Santa Madre de Dios del Monasterio de San Pafnuti de Borovosk. Allí todavía no trabajó sólo, sino bajo la dirección del maestro Mitrofano, del cual se considera su alumno. Sin embargo, ya entonces se manifestó el estilo individual y el brillante talento del joven iconografista, dado que los documentos mencionan a ambos pintores de iconos como "los más destacados en este arte".
En 1481 Dionisio recibió otro encargo honorable: junto con otros tres maestros debía pintar los iconos para el iconostasio de la Catedral de la Asunción del Kremlin de Moscú. La alta apreciación de que gozaba el joven pintor de iconos se puede juzgar por un hecho raro para esos tiempos: el cliente, el monseñor Vassian, aún antes del inicio de los trabajos le pagó a los artistas un avance de 100 rublos. Para la época ésa era una suma imponente.
Desde entonces se ganó la reputación de "maestro de lo refinado" y personificó la escuela moscovita de iconografía. Preferido de Iván III, Dionisio era el portador de la tradición oficial del gran principado en el arte. Las composiciones de sus obras se distinguían por una solemnidad rigurosa, los colores eran claros, las proporciones de las figuras eran finamente alargadas, las cabezas, manos y piernas de los santos eran pequeñas y los rostros siempre bellos.
La brillante festividad y pomposidad de sus obras y el refinamiento de su colorido satisfacían las exigencias de la época: la Rus Moscovita pasaba por su período de florecimiento. En 1482 Dionisio dibujó para el Monasterio de la Ascensión del Kremlin de Moscú el icono Madre de Dios Odigitria. El fondo dorado claro, preferido por el maestro, el manto púrpura de la Madre de Dios, su pose solemne y los ángeles que la glorifican, creaban la majestuosa línea general de la imagen.
El trabajo más significativo de Dionisio fueron los murales de la Catedral de la Natividad de la Madre de Dios del Monasterio de San Ferapont (1495-1496). Allí el artista trabajo con sus hijos y aprendices. El templo de pequeñas dimensiones de la Natividad de la Madre de Dios está decorado con escenas de la vida terrenal de la Virgen María.
Gozan de fama especial dos parejas de iconos biográficos de Dionisio, en los que se representa a los metropolitas Pedro y Alejo, realizados para la Catedral de la Asunción del Kremlin de Moscú. Los metropolitanos se presentan con vestiduras de gala, de cuerpo entero, las posiciones de las figuras y los gestos son casi simétricos (posiblemente los iconos colgaban en la catedral uno frente al otro y por eso las composiciones se parecen), solamente la figura del metropolitano Pedro está levemente desplazada a la izquierda, y la del metropolitano alejo, a la derecha. Las poses majestuosas, las ropas vivas con color blanco predominante, refuerzan la solemnidad y monumentalidad de las imágenes. En las estampas alrededor de los iconos, en los que se representan episodios de la vida de los santos, se refleja el mundo real tan próximo a Dionisio.
Trabajando en encargos grandes con sus hijos y aprendices, el pintor de iconos con el tiempo creó un círculo de alumnos y seguidores. Y aunque ninguno de ellos logró alcanzar la belleza y expresividad de las imágenes propias de las obras del maestro, los trabajos del "círculo", o "escuela", de Dionisio se distinguieron por sus altas cualidades artísticas.
 
LA IGLESIA ORTODOXA RUSA HOY

La Iglesia Ortodoxa Rusa es una Iglesia Autocefálica Local multinacional que se encuentra en unidad doctrinal y comunicación canónico-religiosa con otras Iglesias Ortodoxas Locales. La jurisdicción de la Iglesia Ortodoxa Rusa se extiende a las personas de religión ortodoxa que viven en el territorio canónico de la Iglesia Ortodoxa Rusa: en Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Azerbaiyán, Kazajstán, Kirguizia, Letonia, Lituania, Tadzhikistán, Turkmenia, Uzbekistán, Estonia, así como a los ortodoxos que entran voluntariamente en ella y que viven en otros países. En el año 1988 la Iglesia Ortodoxa Rusa celebró solemnemente los 1000 años del Bautizo de Rus. En ese año jubilar se contaban 67 diócesis, 21 monasterios, 6893 parroquias, 2 Academias conciliares y 3 Seminarios conciliares.
Bajo el Omoforio Primado del Santísimo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo II, el decimoquinto Patriarca en la historia de la Iglesia Ortodoxa Rusa, elegido en el año 1990, tiene lugar el renacimiento multilateral de la vida eclesiástica. Conforme a los datos del año 2008, la Iglesia Ortodoxa Rusa cuenta con 156 diócesis, hay 196 obispos, incluyendo 148 diocesanos y 48 vicarios. 14 pastores descansan en paz.
En la actualidad el número del clero alcanza los 30 544. Hay 11 051 colegios dominicales y 463 centros juveniles.
El número total de parroquias de la Iglesia Ortodoxa Rusa es de 29 141, hay 769 monasterios, de los cuales 372 son para frailes y 397 para monjas. Además, en el territorio de Rusia funcionan 219 claustros monásticos masculinos y 240 femeninos. En los países de la CEI hay 267 monasterios, y en los países extranjeros lejanos hay 6 claustros (3 masculinos y 3 femeninos). Bajo el control directo del Santísimo Patriarca se encuentran 25 monasterios stauropegiales, de los cuales en Moscú hay 4 masculinos y 4 femeninos.
En la ciudad capital el número de templos y capillas alcanza los 851, de los cuales hay:
338 templos parroquiales,
135 hospederías Patriarcales,
7 catedrales del Kremlin;
2 iglesias catedrales;
5 templos en las Instituciones Sinódicas;
97 hospederías monasteriales;
88 templos monasteriales;
16 templos de bautismo;
78 capillas;
86 templos y capillas en estado de construcción;
25 aún no han sido liberados por los arrendatarios anteriores.
En 725 templos moscovitas se realiza el oficio divino, en 163 de ellos hay viviendas. En 15 no se ha restablecido el oficio.
En Moscú hay 1266 sacerdotes y 504 diáconos.
La Iglesia Ortodoxa Rusa cuenta con 5 Academias conciliares, 3 universidades ortodoxas, 2 institutos de teología, 38 seminarios, 39 escuelas conciliares.
 La Iglesia Ortodoxa Rusa posee una estructura jerárquica en su dirección. Los órganos superiores del poder eclesiástico y de la dirección son el Concilio Local, el Concilio Episcopal, el Santo Sínodo bajo la dirección del Patriarca de Moscú y toda Rus.
El Concilio Local está compuesto por obispos, representantes del clero, monjes y laicos. El Concilio Local interpreta la enseñanza de la Iglesia Ortodoxa, conservando la unidad doctrinal y canónica con las Iglesias Ortodoxas Locales, resuelve los problemas internos de la vida eclesiástica, canoniza a los santos, elige al Patriarca de Moscú y toda Rus y establece el procedimiento de dicha elección.
El Concilio Episcopal se compone de obispos diocesanos, así como de obispos vicarios que dirigen Instituciones Sinódicas y Academias Conciliares o que poseen jurisdicción canónica sobre las parroquias subordinadas. Entre las incumbencias del Concilio Episcopal, entre otras cosas, entra la preparación para la convocación del Concilio Local y la observación de que se hagan realidad sus decisiones; la ratificación y variación de los Estatutos de la Iglesia Ortodoxa Rusa; la solución de las principales cuestiones teológicas, canónicas, del oficio divino y pastorales; canonización de los santos y ratificación de las secuencias de grados de oficio; la interpretación competente de las leyes eclesiásticas; la expresión de la preocupación pastoral por los problemas modernos; la determinación del carácter de las relaciones con los órganos estatales; el mantenimiento de las relaciones con las Iglesias Ortodoxas Locales; creación, reorganización y liquidación de Iglesias, exarcados, diócesis e Instituciones Sinódicas autocontroladas; ratificación de nuevas condecoraciones eclesiásticas, etcétera.
El Santo Sínodo, dirigido por el Patriarca de Moscú y toda Rus, constituye el órgano de dirección de la Iglesia Ortodoxa Rusa durante el período entre los Concilios Episcopales.
El Santísimo Patriarca de Moscú y toda Rus posee la primacía de honor entre el episcopado de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Él tiene bajo su cuidado el bienestar interno y externo de la Iglesia Ortodoxa Rusa y la dirige conjuntamente con el Santo Sínodo, donde es su Presidente. El Patriarca es elegido por el Concilio Episcopal de obispos de la Iglesia Ortodoxa Rusa no menores de 40 años, que posean una buena reputación y la confianza de los obispos, el clero y el pueblo, con educación teológica superior y suficiente experiencia de dirección episcopal, que se destaquen por su fidelidad al orden canónico, que tengan «buen testimonio de los extraños» (1 Tim. 3:7). El grado de Patriarca es vitalicio.
Los órganos ejecutivos del Patriarca y del Santo Sínodo son las Instituciones Sinódicas. Entre las Instituciones Sinódicas se encuentra la Sección de relaciones eclesiásticas exteriores, el Consejo Editorial, el Comité educativo, la Sección de catequización e instrucción religiosa, la Sección de beneficencia y servicio social, la Sección misional, la Sección de interacción con las Fuerzas Armadas y órganos de cumplimiento de la ley y la Sección de asuntos de la juventud. En el Patriarcado de Moscú la Administración entra como una Institución Sinódica. Entre las competencias de cada Institución Sinódica se encuentra un círculo de asuntos generales de la iglesia, que entran en su marco de acción.
La Sección de relaciones eclesiásticas exteriores del Patriarcado de Moscú (SREE del PM) representa a la Iglesia Ortodoxa Rusa en sus relaciones con el mundo exterior. La Sección realiza el enlace de la Iglesia Ortodoxa Rusa con las Iglesias Ortodoxas Locales, las iglesias no ortodoxas y uniones cristianas, las religiones no cristianas, las organizaciones e instituciones estatales, parlamentarias y sociales, las organizaciones intergubernamentales, religiosas y sociales internacionales, los medios laicos de información masiva, las organizaciones culturales, económicas, financieras y turísticas. La SREE del PM realiza en el marco de los poderes canónicos el control jerárquico, administrativo y económico-financiero de las diócesis, misiones, monasterios, parroquias, representaciones y hospederías de la Iglesia Ortodoxa Rusa en los países extranjeros lejanos, así como asiste el trabajo de las hospederías de las Iglesias Ortodoxas Locales en el territorio canónico del Patriarcado de Moscú. En el marco de la SREE del PM funcionan: un Servicio de peregrinación ortodoxa, el cual se encarga de organizar los viajes de los obispos, pastores e hijos de la Iglesia Rusa a los lugares santos de los países extranjeros lejanos; el Servicio de comunicaciones, el cual mantiene relaciones eclesiásticas generales con los medios laicos de información masiva, estudia las publicaciones relativas a la Iglesia Ortodoxa Rusa, mantiene el sitio oficial del Patriarcado de Moscú en Internet; el Sector de publicaciones, el cual edita el Boletín Informativo de la SREE y la revista científico-eclesiástica «La Iglesia y el tiempo». Desde el año 1989 la Sección de relaciones eclesiásticas exteriores es dirigida por el metropolitano de Smolensk y Kaliningrado Cirilo.
El Consejo Editorial del Patriarcado de Moscú es un órgano colegial compuesto por representantes de las Instituciones Sinódicas, de las instituciones educacionales conciliares, de las editoriales eclesiásticas y otras instituciones de la Iglesia Ortodoxa Rusa. El Consejo Editorial coordina a nivel eclesiástico general la actividad editorial, propone los planes editoriales para ser ratificados por el Santo Sínodo, valora los manuscritos publicados. La Editorial del Patriarcado de Moscú publica la «Revista del Patriarcado de Moscú» y el periódico «Noticiero eclesiástico», los cuales son los órganos de impresión oficiales del Patriarcado de Moscú; publica el compendio «Trabajos teológicos», el calendario eclesiástico oficial, lleva la crónica del oficio Patriarcal, realiza la publicación de los documentos eclesiásticos oficiales. Además, entre las incumbencias de la Editorial del Patriarcado de Moscú se encuentra la edición de las Escrituras Sagradas, los libros de oficio y otros libros. El Consejo Editorial del Patriarcado de Moscú y la Editorial del Patriarcado de Moscú están dirigidos por el arcipreste Vladímir Siloviov.
El Comité educativo dirige la red de instituciones educacionales conciliares que preparan a los futuros miembros del clero. En el marco del Comité educativo tiene lugar la coordinación de los programas de estudio de las instituciones educacionales conciliares, la elaboración de un estándar unificado educativo por las Escuelas conciliares. El Presidente del Comité educativo es el arzobispo de Vereisk Eugenio.
La Sección de catequización e instrucción religiosa coordina el trabajo de difusión de la formación religiosa entre los laicos, incluyendo las instituciones educativas laicas. Las formas de la instrucción religiosa y catequización de los laicos es muy multifacética: escuelas dominicales en los templos, círculos de interés para los mayores, grupos de preparación de mayores para el bautizo, jardines de infancia ortodoxos, grupos ortodoxos dentro de los jardines de infancia estatales, gimnasios, escuelas y liceos ortodoxos, cursos de preparación de catequizadores. Las escuelas dominicales son la forma más difundida de catequización. La Sección es dirigida por el archimandrita Juan (Ekonómtsev).
La Sección de beneficencia y servicio social realiza una serie de programas eclesiásticos de importancia social y coordina el trabajo social a un nivel eclesiástico general. Funcionan exitosamente una serie de programas médicos. Entre ellos merece una atención especial el trabajo del Hospital Clínico Central del Patriarcado de Moscú de San Alejo, metropolitano de Moscú (Quinto Hospital Urbano). En las condiciones actuales de transición del servicio médico a nuevas bases comerciales, esta institución médica es una de las pocas clínicas moscovitas donde el chequeo y el tratamiento médico son gratis. Además, la Sección más de una vez ha realizado suministros de ayuda humanitaria a las regiones de catástrofes naturales o de conflictos. Preside la Sección el metropolitano de Vorónezh y Borisoglebsk Sergio.
La Sección misional coordina la actividad misional de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Hoy esa actividad incluye fundamentalmente una misión interna, o sea, un trabajo de retorno al regazo de la Iglesia de las personas que como resultado de las persecuciones a la Iglesia en el siglo XX resultaron separados de la fe nacional. Otra dirección importantísima de la actividad misional es la oposición a los cultos destructivos. El Presidente de la Sección misional es el arzobispo de Bélgorod y Starooskolsk Juan.
La Sección de interacción con las Fuerzas Armadas y órganos de cumplimiento de la ley realiza el trabajo pastoral entre los reclutas y los trabajadores de los órganos de cumplimiento de la ley. Además, entre la esfera de competencia de la Sección se encuentra la atención pastoral de los reclusos. El Presidente de la Sección es el arcipreste Dmitri Smirnov.
La Sección de asuntos de la juventud realiza a nivel eclesiástico general la coordinación del trabajo pastoral con la juventud, organiza la interacción de las organizaciones eclesiásticas, sociales y estatales en el asunto de la educación espiritual y moral de los niños y jóvenes. Dirige la Sección el arzobispo de Kostromá y Gálich Alejandro.
La Iglesia Ortodoxa Rusa se divide en diócesis: iglesias locales dirigidas por obispos y que unen instituciones diocesanas, vicarías, parroquias, monasterios, hospederías, instituciones educacionales conciliares, hermandades, fraternidades femeninas y misiones.
La parroquia es una comunidad de cristianos ortodoxos compuesta por el clero y los laicos unidos en el templo. La parroquia es una subdivisión canónica de la Iglesia Ortodoxa Rusa y se encuentra bajo la observación dirigente de su obispo diocesano y bajo la dirección del sacerdote-superior puesto por éste. La parroquia se forma por consentimiento voluntario de ciudadanos creyentes en la religión ortodoxa, que sean mayores de edad, con la bendición del obispo diocesano.
El órgano superior de dirección de la parroquia es la Asamblea Parroquial, dirigida por el superior de la parroquia, quien ocupa el puesto de presidente de la Asamblea Parroquial. El órgano ejecutivo y reglamentario de la Asamblea Parroquial es el Consejo Parroquial; éste se subordina al superior y a la Asamblea Parroquial.
Las hermandades y fraternidades femeninas pueden ser creadas por los parroquianos con el consentimiento del superior y la bendición del obispo diocesano. Las hermandades y fraternidades femeninas tienen como objetivo la atracción de los parroquianos a la participación en el cuidado y en los trabajos de mantenimiento de los templos en buen estado, en la beneficencia, en la caridad, en la instrucción y educación religiosa y moral. Las hermandades y fraternidades femeninas en las parroquias se encuentran bajo la observación dirigente del superior. Ellos inician su actividad después de la bendición del obispo diocesano.
Un monasterio es una institución eclesiástica en la que viven y realizan su actividad una comunidad masculina o femenina compuesta de cristianos ortodoxos que eligieron voluntariamente el estilo de vida monástico para el perfeccionamiento espiritual y moral y la profesión colectiva de la fe ortodoxa. La decisión de la cuestión de la apertura de un monasterio le corresponde al Santísimo Patriarca de Moscú y toda Rus y al Santo Sínodo por propuesta de un obispo diocesano. Los monasterios diocesanos se encuentran bajo la observación y la dirección canónica de los obispos diocesanos. Los monasterios stauropegiales se encuentran bajo la dirección canónica del Santísimo Patriarca de Moscú y toda Rus o de aquellas Instituciones Sinódicas a las que el Patriarca bendiga para tal dirección.
Las diócesis de la Iglesia Ortodoxa Rusa pueden ser unidas en Exarcados. Como base de semejante unificación se toma el principio nacional-religioso. La decisión de la creación o de la desintegración de los Exarcados, así como de su denominación y sus fronteras territoriales se toman en el Concilio Episcopal. En la actualidad en la Iglesia Ortodoxa Rusa existe el Exarcado Bielorruso, el cual se encuentra en el territorio de la República de Bielorrusia. Dirige el Exarcado Bielorruso el metropolitano de Minsk y de Slutsk Filareto, Exarca Patriarcal de toda Bielorrusia.
En  la composición del Patriarcado de Moscú entran Iglesias autónomas y autocontroladas. Su creación y la definición de sus fronteras es de la competencia del Concilio Local o Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Las Iglesias autocontroladas realizan su actividad en base y en los límites concedidos por el Tomos Patriarcal, publicado en correspondencia con las decisiones del Concilio Local o Episcopal. En la actualidad son autocontroladas: la Iglesia Ortodoxa de Letonia (Primado: metropolitano de Riga y toda Letonia Alejandro), la Iglesia Ortodoxa de Moldavia (Primado: metropolitano de Kishinau y toda Moldavia Vladímir), la Iglesia Ortodoxa de Estonia (Primado: metropolitano de Talin y toda Estonia Cornelio). La Iglesia Ortodoxa Ucraniana es autocontrolada con derechos de amplia autonomía. Su Primado es el Beatísimo metropolitano de Kíev y toda Ucrania Vladímir.
La Iglesia Ortodoxa Autónoma Japonesa y la Iglesia Ortodoxa Autónoma China son independientes y libres en los asuntos de su gestión interna, y están relacionadas con la Totalidad de la Ortodoxia Universal a través de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
El Primado de la Iglesia Ortodoxa Autónoma Japonesa es el Ilustrísimo Daniel, Arzobispo de Tokio, metropolitano de todo Japón. La elección del Primado se realiza en el Concilio Local de la Iglesia Ortodoxa Autónoma Japonesa, compuesto por todos sus obispos y representantes del clero y de los laicos elegidos para dicho Concilio. El candidato a Primado es ratificado por el Santísimo Patriarca de Moscú y toda Rus. El Primado de la Iglesia Ortodoxa Autónoma Japonesa reza por el Santísimo Patriarca en los oficios divinos.
La Iglesia Ortodoxa Autónoma China en la actualidad está compuesta por varias comunidades de creyentes ortodoxos que no poseen atención pastoral fija. Hasta la realización del Concilio de la Iglesia Ortodoxa Autónoma China el cuidado archipastoral de sus parroquias es realizado por el Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa en correspondencia con los cánones vigentes.
 
BIOGRAFÍAS DE LOS JERARCAS
 
Patriarca de Moscú y de toda Rus ALEJO II
 
El Santísimo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo II es el decimoquinto de los Patriarcas desde la introducción del Patriarcado en Rusia (1589). El patriarca Alejo (nacido como Alexéy Mijáilovich Rídiger) nació el 23 de febrero de 1929 en la ciudad de Talin (Estonia), en una familia profundamente creyente. El padre del Patriarca Alejo II, Mijaíl Alexándrovich Rídiger (†1962), era oriundo de San Petersburgo, estudió en el Colegio de jurisprudencia, terminó el gimnasio en la emigración en Estonia; en 1940 acabó los cursos teológicos de tres años en Talin y fue consagrado diácono, y más tarde hierofante; en el transcurso de 16 años fue el abad de la iglesia de la Navidad de la Madre de Dios de Kazán en la ciudad de Talin; fue miembro y después presidente del consejo de la diócesis. La madre del Santísimo Patriarca fue Elena Iósifovna Písarieva (†1959), oriunda de Revel (Talin).
Cada año el pequeño Alexéy acompañaba a sus padres durante la peregrinación al Convento femenino de la Santa Asunción de Pühtitsa y al Monasterio masculino de la Santa Asunción de las Cuevas de Pskov. A finales de la década de 1930, los padres junto con Alexéy hicieron dos viajes de peregrinación al Monasterio de Valaam, en la isla del mismo nombre, situada en el lago Ládoga. Estas dos peregrinaciones determinaron el camino que seguiría la vida espiritual del futuro Patriarca. Desde la más temprana infancia, Alexéy Rídiger servía en la iglesia bajo la dirección de su padre espiritual, el arcipreste Juan Bogoyávlenski, quien más tarde sería el obispo de Talin y Estonia Isidoro (†1949). Entre 1944 y 1947, Alexéy fue subdiácono mayor del arzobispo de Talin y Estonia Pablo (Dmítrovski; †1946), y más tarde del obispo Isidoro.
En 1947 ingresó al Seminario Religioso de San Petersburgo (en aquel tiempo, Leningrado), que terminó en primera categoría en 1949. Durante el primer curso en la Academia Religiosa de San Petersburgo, Alexéy Rídiger fue consagrado diácono el 15 de abril de 1950, y sacerdote el 17 de abril de 1950, y fue nombrado abad de la iglesia de la Teofanía en la ciudad de Johvi de la diócesis de Talin. En 1953 el padre Alejo terminó sus estudios en la Academia Religiosa en primera categoría y le fue conferido el título de candidato a doctor en teología.
El 15 de julio de 1957 el padre Alejo es nombrado abad de la Catedral de la Asunción de la ciudad de Tartu y vicario del distrito de Tartu. El 17 de agosto de 1958 es consagrado arcipreste. El 30 de marzo de 1959 es designado vicario de la vicaría unificada de Tartu y Viliandi, de la diócesis de Talin. El 3 de marzo de 1961 toma los hábitos en la Catedral de la Santa Trinidad del Cenobio de San Sergio de la Santa Trinidad. El 14 de agosto de 1961 el hieromonje Alejo es nombrado obispo de Talin y Estonia con el encargo de dirección temporal de la diócesis de Riga. El 21 de agosto de 1961 el hieromonje Alejo es consagrado archimandrita. El 3 de septiembre de 1961, en la catedral de Alejandro del Neva en Talin, el archimandrita Alejo es ordenado obispo de Talin y Estonia.   
El 14 de noviembre de 1961 el obispo Alejo es nombrado suplente del presidente de la Sección de relaciones eclesiásticas exteriores del Patriarcado de Moscú. El 23 de junio de 1964 es consagrado arzobispo. El 22 de diciembre de 1964 el arzobispo Alejo es nombrado administrador del Patriarcado de Moscú y elegido miembro permanente del Sínodo Sagrado. Desempeñó las funciones de administrador hasta el 20 de julio de 1986. El 7 de mayo de 1965 el arzobispo Alejo es nombrado presidente del Comité de estudios. Es liberado de este puesto, siguiendo una petición personal, el 16 de octubre de 1986. Desde el 17 de octubre de 1963 hasta 1979, el arzobispo Alejo fue miembro de la Comisión del Sínodo Sagrado de la Iglesia Ortodoxa Rusa en asuntos de la unidad cristiana y relaciones entre iglesias.
El 25 de febrero de 1968 el arzobispo Alejo es consagrado metropolitano. El 29 de junio de 1986 es nombrado metropolitano de Leningrado y Nóvgorod, con la misión de dirigir la diócesis de Talin.
El 7 de junio de 1990 en el Concilio Local de la Iglesia Ortodoxa Rusa es elegido al Trono Patriarcal de Moscú. Toma posesión del trono el 10 de junio de 1990.
En los años de su servicio episcopal, el Santísimo Patriarca Alejo II ha sido honrado con numerosas órdenes y premios eclesiásticos y laicos, entre los que se destaca la orden máxima de Rusia: la Orden de San Andrés Apóstol.
En las prensas eclesiástica y laica de Rusia y del extranjero han sido publicados varios cientos de sus artículos, discursos y trabajos sobre temas teológicos, de historia de la Iglesia, sobre  la paz, etcétera.
El Santísimo Alejo II ha dirigido los Concilios Episcopales de los años 1992, 1994, 1997, 2000, 2004 y 2008. Invariablemente ha presidido las sesiones del Sínodo Sagrado. Como Patriarca de toda Rus ha visitado 81 diócesis, muchas de ellas por varias veces, en total más de 120 viajes a diferentes diócesis, cuyo objetivo primordial ha sido el cuidado y preocupación por las comunidades lejanas, el reforzamiento de la unidad de la Iglesia y su presencia en la sociedad.
Durante su servicio episcopal, el Santísimo Patriarca Alejo II ha encabezado 84 ordenaciones episcopales, de ellas 71 después de su elección a la cátedra de toda Rusia, ha consagrado más de 400 presbíteros y casi la misma cantidad de diáconos.
El Santísimo Patriarca Alejo II concede especial atención a la preparación de cuadros clericales para la Iglesia Ortodoxa Rusa, así como a la educación religiosa de la población laica y a la formación espiritual y moral de las nuevas generaciones. Para esto, con la bendición del Santísimo se abren seminarios y escuelas religiosas, escuelas parroquiales; se crean instituciones para el desarrollo de la formación religiosa y la catequización. En 1995 la organización de la vida eclesiástica permitió comenzar la reconstrucción de la estructura misional. Su Santidad presta gran atención al establecimiento de nuevas relaciones entre el Estado ruso y la Iglesia Ortodoxa Rusa. Él sigue con convicción el principio de división entre la misión de la Iglesia y las funciones del Estado, de no intervención mutua en los asuntos internos. Al mismo tiempo, él está convencido de que el servicio reconfortante de la Iglesia y el servicio del Estado a la sociedad exigen la interacción libre entre las instituciones eclesiásticas, estatales y públicas.
Después de muchos años de persecuciones y restricciones, la Iglesia recibió la posibilidad de realizar no sólo la actividad de catequización y de instrucción religiosa y educativa en la sociedad, sino también actividades filantrópicas dirigidas a ayudar a los pobres y acciones de caridad en hospitales, asilos de ancianos y lugares de reclusión.
El enfoque pastoral del Santísimo Patriarca Alejo II ha eliminado la tensión existente entre las instituciones del sistema estatal de conservación de los monumentos de la cultura y la Iglesia, provocada por recelos injustificados, intereses corporativos o personales. Su Santidad ha firmado una serie de documentos con el Ministerio de Cultura de la Federación de Rusia y la dirección de diferentes museos situados en el territorio de monasterios de interés histórico y religioso para la Iglesia; estos documentos permiten dar solución a los problemas de los monasterios y ofrecen una nueva vida a éstos. El Santísimo Patriarca Alejo II aboga por la estrecha colaboración entre los representantes de todas las esferas de la cultura tanto laica y como eclesiástica. Él recuerda constantemente la necesidad del renacimiento de la moral y la cultura espiritual, la superación de las barreras artificiales entre la cultura laica y religiosa, la ciencia laica y la religión. Una serie de documentos comunes firmados por Su Santidad sirven de base para el desarrollo de la cooperación de la Iglesia con el sistema de salud pública y seguridad social, con las fuerzas armadas, con los órganos de cumplimiento de la ley, con los órganos judiciales, con las instituciones culturales y otras estructuras estatales. Con la bendición del Santísimo Patriarca Alejo II ha sido creado un efectivo sistema encaminado a la educación religiosa de los militares y miembros de los órganos de cumplimiento de la ley. Durante las reformas político-sociales y económicas, el Santísimo Patriarca Alejo II siempre ha recordado la prioridad de los objetivos morales, sobre la primacía del servicio al bien de la sociedad y el hombre en la política y la actividad económica. Continuando la tradición cristiana pacifista, durante la crisis político-social en Rusia en otoño de 1993, la cual estuvo preñada por la amenaza de una guerra civil, el Santísimo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo II cargó sobre sus hombros la misión de reconciliación de las pasiones políticas, exhortando a las partes en conflicto a iniciar negociaciones  e intermediando en estas negociaciones. El Patriarca ha intervenido con numerosas iniciativas pacificadoras relacionadas con los conflictos en los Balcanes, la confrontación armenio-azerbaiyana, las operaciones militares en Moldavia, los acontecimientos en el Cáucaso Norte, la situación en el Cercano Oriente, las operaciones militares contra Irak, etcétera.
Durante el servicio patriarcal del Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa se ha creado un gran número de nuevas diócesis. Ha surgido así una multitud de centros de dirección religiosa y eclesiástico-administrativa situados más cerca de las parroquias, lo que contribuye a la reanimación de la vida religiosa en las regiones lejanas. Siendo el obispo dirigente de la ciudad de Moscú, el Santísimo Patriarca Alejo II concede mucha atención al renacimiento y desarrollo de la vida interna de las diócesis y parroquias. Este trabajo en gran medida ha sido tomado como modelo en otras regiones.
Junto a una infatigable estructura eclesiástica, en la que él exhorta constantemente a participar más activamente y con responsabilidad a todos los miembros de la Iglesia sin excepción sobre bases verdaderamente conciliares, el Santísimo Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa presta especial atención a las cuestiones de cooperación fraternal de todas las Iglesias Ortodoxas en el asunto común de testificar la Verdad Cristiana al mundo. El Santísimo Patriarca Alejo II considera que la cooperación entre las diferentes confesiones cristianas en aras de las necesidades del mundo moderno es un deber cristiano y es el camino para la realización del mandamiento cristiano de unidad. La paz y el común acuerdo en la sociedad, a los cuales llama infatigablemente el Santísimo Patriarca Alejo II, incluyen obligatoriamente la compresión y benevolencia mutuas y la cooperación entre los partidarios de distintas confesiones religiosas y concepciones del mundo.
 
Metropolitano de Smolensk y Kaliningrado CIRILO,

Presidente de la Sección de relaciones eclesiásticas
exteriores

 
 
Nació el 20 de noviembre de 1946 en Leningrado (ahora San Petersburgo), en la familia de un sacerdote.
Los devotos padres, con su ejemplo de fidelidad a la Iglesia, inculcaron en su hijo el deseo de servir a la Iglesia en calidad de sacerdote.
En 1964 acaba la escuela secundaria y en 1965 ingresa en el Seminario conciliar de Leningrado, que terminó en 1967. En ese mismo año comenzó el primer curso de la Academia conciliar de Leningrado.
Ya en los años estudiantiles Vladímir participaba activamente en la vida pública de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
En marzo-abril de 1968 participa en el III Congreso Cristiano de la Paz en Praga; en julio del mismo año, en la IV Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias en Uppsala; en las sesiones anuales del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias en calidad de consejero juvenil; también en las sesiones de la comisión juvenil de la Conferencia Cristiana de la Paz, como vicepresidente.
El 3 de abril 1969 toma los hábitos bajo la dirección del metropolitano de Leningrado Nicodemo.
El 7 de abril del mismo año es consagrado hierodiácono.
El 1 de junio (durante la celebración de la Santa Trinidad) es consagrado hieromonje.
En el mismo 1969 acaba con distinción la Academia conciliar de Leningrado.
En junio de 1970 le fue conferido el título de candidato a doctor en teología. Después de la defensa de la tesis permaneció en la Academia como profesor estipendiado, profesor de teología dogmática y ayudante del inspector de la Academia conciliar de Leningrado.
El 30 de agosto de 1970 fue nombrado secretario particular del metropolitano Nicodemo. Simultaneando las actividades de profesor de la Academia y de secretario del metropolitano, el padre Cirilo continúa dedicando mucho tiempo a las actividades exteriores del Patriarcado de Moscú.
El 12 de septiembre de 1971 el padre Cirilo es consagrado archimandrita y es nombrado representante del Patriarcado de Moscú en el Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra.
El 14 de marzo de 1976 en la Catedral de la Santa Trinidad del Cenobio de Alejandro del Neva es ordenado obispo de Víborg, y vicario de la diócesis de Leningrado. La ordenación estuvo dirigida por el metropolitano de Leningrado Nicodemo.
El 26 de diciembre de 1984 es nombrado arzobispo se Smolensk y Viázma.
Por decisión del Santo Sínodo del 10-11 de abril de 1989, recibió el título de arzobispo de Smolensk y Kaliningrado.
Por decisión del Santo Sínodo del 14 de noviembre de 1989 fue nombrado presidente de la Sección de relaciones eclesiásticas exteriores y miembro permanente del Santo Sínodo, según su cargo.
El 25 de febrero 1991 fue consagrado metropolitano.
Es miembro honorario de la Academia conciliar de San Petersburgo, doctor honoris causa de la Academia Reformista Teológica de Budapest. Durante su servicio prelaticio, el metropolitano Cirilo ha sido honrado con numerosas órdenes eclesiásticas y laicas.
 
Primer Jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia, metropolitano de América Oriental y de Nueva York HILARIO
 
 
Nació el 6 de enero de 1948 en Spirit River (Canadá). La infancia del futuro jerarca transcurrió en el campo. La escuela más cercana se encontraba a tres millas y cada día recorría esa distancia a pie desde su casa. Más tarde pasó a otra escuela, en el Blueberry Creek. Después regresó para terminar la educación secundaria, graduándose en 1966.
Desde temprana edad, Ígor visitaba la iglesia rusa de la Santa Trinidad situada cerca de Spirit River. El joven Ígor encontró a su guía espiritual en la Iglesia Rusa en el extranjero en la persona del Reverendísimo Savva (Sarachévich), obispo de Edmonton, quien era serbio y un ferviente adorador del San Juan (Maxímovich; †1966).
Desde su juventud Ígor sintió inclinación por la Iglesia, y adoraba leer revistas y libros de contenido espiritual y moral. En 1967, cuando Ígor Kapral tenía 19 años de edad, ingresó en el Seminario de la Santa Trinidad Georgeville, EEUU.
Al terminar el seminario, en 1972, Ígor ingresó en el Monasterio de la Santa Trinidad como novicio. El 2 de diciembre de 1974 es ordenado monje con el nombre Hilario, en honor a Hilario de las Cuevas, reverendo asceta, metropolitano de Kíev.
El 4 de diciembre de 1975, el arzobispo Averki (Táushev; †1976), bajo la dirección del cual el futuro monseñor sirvió como lego, consagró a Hilario hierodiácono. En 1976 el obispo de Manhattan Lauro lo consagró hieromonje. En el mismo año, el padre Hilario terminó la Universidad de Siracusa, donde le fue conferido el magisterio en ciencias eslavas y literatura rusa. El futuro jerarca fue redactor de la versión inglesa de la revista «Vida Ortodoxa», trabajando al mismo tiempo como cajista en la imprenta del monasterio.
El 10 de diciembre de 1984 Su Ilustrísima Eminencia el metropolitano Filareto (Voznesenski; †1985) dirigió la ordenación del hieromonje Hilario como obispo de Manhattan con la participación de nueve prelados. Durante su servicio como obispo de Manhattan, el obispo Hilario respondía por las parroquias en el estado de Pensilvania. El Concilio Episcopal lo nombró como secretario suplente del Sínodo Episcopal.
Diez años más tarde, gracias al trabajo del obispo Hilario, el número de parroquias en la diócesis de América oriental creció hasta llegar a 64. Visitando las parroquias una tras otra, el monseñor se ganó el amor y la admiración de aquéllos con quienes se comunicaba. Al tiempo que ocupaba un puesto de alta responsabilidad en el centro de la administración de la Iglesia Rusa fuera de Rusia, el obispo Hilario fue participante activo de importantísimos acontecimientos en su historia.
En 1995 el obispo Hilario recibió el título de obispo de Washington con sede en Nueva York, pero en virtud de problemas surgidos en la diócesis australiana después del retiro por enfermedad del arzobispo Pablo (Pávlov), y las excepcionales cualidades del patrón Hilario, el 20 de junio de 1996 fue nombrado a la cátedra de Sídney, Australia y Nueva Zelanda, con su consagración como arzobispo.
Tras la muerte en marzo de 2008 del Primer Jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia metropolitano Lauro, Hilario ejerce las funciones de presidente del Sínodo Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia.
El 12 de mayo de 2008 el Concilio Episcopal de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia eligió al arzobispo Hilario como sexto Primer Jerarca de la Iglesia Rusa fuera de Rusia y lo consagró metropolitano.
El 14 de mayo de 2008 el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa decidió confirmar la decisión del Concilio Episcopal de la Iglesia Rusa fuera de Rusia de elegir al arzobispo de Sídney, Australia y Nueva Zelanda Hilario como Primer Jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia.
El 18 de mayo de 2008, en el Templo Sinodal del Presagio en Nueva York tuvo lugar la ascensión al trono del nuevo Primer Jerarca de la Iglesia Rusa fuera de Rusia, metropolitano de América oriental y Nueva York Hilario.
 
MONASTERIOS Y TEMPLOS FAMOSOS
 
CATEDRALES DEL KREMLIN MOSCOVIT

La Catedral Patriarcal de la Asunción del Kremlin Moscovita es uno de los más importantes lugares santos de toda Rusia. Durante varios siglos este templo fue centro espiritual y político del país: aquí eran puestos los grandes príncipes, coronaban a reyes y emperadores, anunciaban las actas estatales, dignificaban a obispos, metropolitanos y patriarcas.
La historia del templo comienza en el año 1326, cuando el gran príncipe Iván Kalitá y San Pedro construyeron en ese lugar la primera catedral de piedra de Moscú, consagrada a la Asunción de la Santísima Madre de Dios. El estímulo para la construcción fue que Moscú adquirió el status de ciudad capital. Desde ese momento la Catedral de la Asunción de Moscú, y no la de Vladímir, estaba llamada a convertirse en el templo principal de la Santa Rus.
Un papel clave en la promoción de Moscú y en la construcción de la catedral fue jugado por San Pedro, el primer metropolitano de Moscú; ahí mismo fue enterrado (en el templo aún no construido). Iván Kalitá consagró al metropolitano Pedro la iglesia de la Adoración del cilicio del santo apóstol Pedro, la cual se convirtió en un altar de la Catedral de la Asunción. Con el nombre del santo está relacionado un pequeño icono denominado "La Madre de Dios de Pedro". Según la tradición, el icono fue pintado por el propio San Pedro cuando era un monje joven en Volín. Él le regaló el icono al metropolitano Máximo; posteriormente éste se conservó en la Catedral de la Asunción como una de las principales reliquias moscovitas. La pintura que se ha conservado hasta nuestros días fue realizada al cabo de varias décadas de la muerte del santo.
A finales del siglo X el gran príncipe Iván III, quien unió bajo el poderío de Moscú todos los principados rusos, comenzó la creación de su nueva residencia con la reconstrucción de la Catedral de la Asunción. El templo fue desmontado en el año 1472 hasta las bases mismas, siendo halladas las reliquias de San Pedro. Los maestros de Pskov Krivtsov y Myshkin elevaron una nueva catedral, pero ésta inesperadamente se derrumbó. Entonces Iván III invitó de Italia al arquitecto Aristóteles Fioravanti, bajo cuya dirección fue construido (años 1475-1479) el edificio que hasta la actualidad adorna el Kremlin de Moscú. A Fioravanti se le ordenó tomar como imagen la Catedral de la Asunción de Vladímir, con lo que se recalcaba la herencia de Moscú respecto a uno de los antiguos centros de la Santa Rus.
El 20 de agosto de 1479 el metropolitano Geroncio realizó la consagración del templo. Las reliquias del santo, las cuales se encontraban durante la construcción en la iglesia de San Juan Teólogo, fueron trasladadas a la catedral.
La Catedral de la Asunción es un templo de tres naves y cinco cúpulas, majestuoso y monumental, de proporciones poderosas. La imagen un poco severa de sus fachadas contrasta con el amplio interior con 6 delgados y altos pilares. Ellos no reducen el espacio, sino que dan la sensación de una inmensa sala de palacio. La Catedral de la Asunción, el antiguo templo principal del estado moscovita, hasta finales del siglo XVII sirvió de imagen durante la construcción de muchas catedrales en las ciudades y monasterios de la Rus anterior a Pedro el Grande.
El templo está construido de pequeños bloques de piedra blanca. Él se destaca por un carácter monolítico especial: todas las partes tienen iguales dimensiones, las ábsides del altar son aplanadas y están ocultas por platos masivos, las grandes cúpulas están cerca. La lisura de las paredes solamente refuerza las estrechas ventanas como ranuras y el pequeño friso arcado. Los manuscritos destacan que la construcción se ve "como una piedra única". Los contemporáneos estaban impresionados por la "grandeza y la altura, y la claridad y el espacio" de la catedral.
Para pintar el templo capitalino fueron involucrados los mejores maestros. En la barrera del altar  se conservan los frescos más antiguos del Kremlin de Moscú con las imágenes de los monjes-devotos, realizadas en el año 1481 por el artel del gran pintor de iconos Dionisio. El actual aspecto de la catedral se debe a pinturas de los años 1642-1643 (en ellos trabajó un grupo de 150 pintores dirigidos por los pintores reales de iconos Iván y Borís Paiseiny y Sidor Pospiéyev) y a un grandioso iconostasio del año 1653 creado por iniciativa del Patriarca Nikón.
Los temas de las pinturas fueron determinados por la consagración del templo a la fiesta de la Asunción de la Santísima Madre de Dios. En la segunda fila desde arriba, las pinturas en las paredes del sur y del norte narran el nacimiento milagroso de la Virgen María y Su infancia. La siguiente fila es ocupada por las ilustraciones del Acatista, que es el himno en honor a la Madre de Dios. Una característica interesante de las pinturas es la representación de los Concilios Ecuménicos en las filas inferiores de las paredes. En la pared occidental del templo, por tradición, se encuentra la composición del Juicio Final.
La arquitectura y la pintura mural del templo crean una imagen del cosmos, donde las bóvedas simbolizan el cielo, soportado por las columnas de la catedral. Por lo general, en las columnas hay imágenes de los mártires, los cuales apoyan a la Iglesia con sus vidas y su martirio, de la misma manera que las columnas soportan la bóveda.
La colección de iconos de los siglos XI - XVII en la Catedral de la Asunción es una de las más ricas del mundo. La mayoría de ellos fueron dibujados en Moscú para las catedrales de los siglos XIV y XV, otros fueron traídos a Moscú desde ciudades antiguas durante el período de unificación de las tierras rusas. Entre los iconos más valiosos de la catedral están el icono de dos caras «La Madre de Dios Odigitria» y «San Jorge», «El Redentor Ojo Ferviente», «La Trinidad», dos copias del icono de la Madre de Dios de Vladímir, la imagen catedralicia «Asunción», «Aparece la Reina», «Los apóstoles Pedro y Pablo», «Metropolitano Pedro en vida» y muchos otros.
Ante el iconostasio se encuentran los lugares de oración del zar, la zarina y el patriarca. Un interés especial representa el denominado "Trono de Monómaco", el lugar de oración creado en el año 1551 para el primer zar ruso Iván el Terrible. Sus realizadores fueron, probablemente, los tallistas de Nóvgorod. Aquí se presentan diferentes motivos y métodos de tallado que en otros tiempos estuvieron muy difundidos en Rus. En la base se encuentran cuatro esculturas redondas que representan fieras rapaces fantásticas. Ellas soportan una construcción de plano cuadrado con columnas, balaustres y cornisas de forma compleja, coronada con una ingeniosa techumbre con numerosos kokóshniki, rosetones y floreros. En los doce bajorrelieves en las paredes está ilustrada la "Historia de los príncipes de Vladímir", donde se cuenta de la llegada a Rus desde Bizancio de las insignias reales: la corona del Monómaco, el barmo (la hombrera solemne) y otros objetos.
Desde el año 1326, cuando en el templo fue enterrado San Pedro,  hasta el año 1700 la catedral sirvió de sepulto de los primados de la Iglesia Rusa: los metropolitanos y patriarcas. En total en la catedral hay 19 tumbas situadas a lo largo de las paredes de la catedral. Las reliquias de los milagrosos moscovitas Pedro, Jonás, Felipe y Hermógeno se conservan en relicarios de madera adornados con chapas metálicas.
Durante la Guerra Patria del año 1812 la catedral fue saqueada por las tropas de Napoleón. De la parte de la plata arrebatada a los franceses por los cosacos rusos fue fundida una preciosa araña que hoy cuelga en el centro de la catedral.
Un antiquísimo monumento de arte aplicado de la catedral son las puertas del sur (traídas a Moscú de la catedral de Súzdal, son de principios del siglo XV); en ellas hay dibujadas con oro sobre barniz negro 20 imágenes de temas bíblicos.
Después de la Revolución de Octubre, la Catedral de la Asunción fue transformada en un museo. Al crear la exposición los trabajadores trataron de conservar al máximo su interior. Gracias a los constantes trabajos de restauración, prácticamente todos los iconos y pinturas fueron puestos al descubierto de abajo de pinturas posteriores.
En el año 1990 en la catedral se restableció el oficio divino. Desde ese tiempo en la Catedral Patriarcal de la Asunción regularmente realiza el oficio el Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Santísimo Patriarca de Moscú y toda Rus Alejo II.
 
TEMPLO DE CRISTO REDENTOR
 
El Templo de Cristo Redentor fue construido como agradecimiento por la intercesión del Altísimo en un período crítico de la historia de Rusia, como monumento al valor del pueblo ruso en la lucha contra la invasión napoleónica del año 1812.
El 25 de diciembre de 1812, cuando el último de los 600 mil soldados del ejército de Napoleón fue expulsado de las fronteras de Rusia, el Emperador Alejandro I, en honor a la victoria de las tropas rusas y en agradecimiento a Dios, firmó un Manifiesto Supremo de construcción en Moscú de una iglesia en nombre del Redentor Cristo y emitió una "Orden Suprema al Santo Sínodo de establecimiento de festejos el 25 de diciembre como recuerdo de la liberación de la Iglesia y de los Poderes Rusos de la invasión de los galos y con ellos otras veinte lenguas".
Según la idea del soberano, en la antigua capital, la cual se encontraba entonces en ruinas, debía elevarse un grandioso templo-monumento, cuya idea central estaba expresada de manera extremadamente clara en las palabras del Manifiesto real:
"Para la eterna conservación en la memoria del sin precedente celo, fidelidad y amor a la Fe y a la Patria, con los cuales en aquellos tiempos difíciles se ensalzó el pueblo ruso, y en conmemoración del agradecimiento nuestro por el Designio de Dios, quien salvó a Rusia de la muerte que la amenazaba, tenemos la intención nosotros en la Ciudad capitalina nuestra Moscú de crear una iglesia en nombre del Redentor Cristo...
... ¡Qué el Altísimo bendiga nuestra iniciativa! ¡Qué el templo se conserve muchos siglos y que humee en él ante el Santo Trono Divino el incensario de agradecimiento de las generaciones posteriores junto con el amor y la imitación de las acciones de sus antepasados!".
La propia idea de la construcción de un templo-monumento fue del general de ejército Mijaíl Ardaliónovich Kikin, la cual fue transmitida a Alejandro I a través del almirante Alexánder Semiónovich Shishkov.
Expresada en el Manifiesto real, la idea de la construcción del templo-monumento recibió el más caluroso apoyo de todas las capas de la sociedad rusa, a pesar de ser insólita para su tiempo.
El siglo XVIII dejó muchos monumentos a las victorias del arma rusa, pero éstos eran monumentos laicos: arcos de triunfo, pirámides, obeliscos y columnas. La guerra del año 1812, que por primera vez fue llamada Guerra Patria y cuyo término fue decidido por el movimiento nacional, exigió otro monumento. Y semejante monumento podía ser solamente un templo.
El 10 de abril de 1832 el Emperador Nicolás I ratificó el proyecto de templo creado por el arquitecto K.A. Ton. El Emperador personalmente eligió el lugar para la construcción del Templo de Cristo Redentor: a orillas del río Moscú, cerca del Kremlin, y en el 1837 instituyó una comisión especial para la construcción del nuevo templo. El monasterio Alexéyevski y la Iglesia de Todos los Santos que se encontraban en el lugar donde se debía construir el Templo de Cristo Redentor fueron destruidos, y el monasterio fue trasladado a Sokólniki. El 10 de septiembre de 1839 se puso solemnemente la primera piedra del nuevo templo.
El Templo de Cristo Redentor estuvo construyéndose 44 años.
En la creación del templo trabajaron los mejores arquitectos, constructores y pintores de su tiempo. La decoración escultórica y pictórica del Templo de Cristo Redentor constituía un todo único poco común, que expresaba todas la gracias del Señor otorgadas al reino ruso por los rezos de los justos durante nueve siglos, así como los caminos y medios que el Señor eligió para la salvación de las personas, comenzando desde la creación del mundo y el pecado original hasta la salvación de la humanidad por el Redentor. Por eso en todas las paredes del templo fueron alojadas figuras de los santos intercesores y oradores por la Tierra Rusa, de aquellos activistas nacionales que trabajaron para la reafirmación y difusión de la fe ortodoxa, así como de los príncipes rusos que entregaron sus vidas por la libertad y la integridad de Rusia. El Templo era una crónica viva de la lucha del pueblo ruso contra el invasor Napoleón, y los nombres de los valientes héroes por medio de los cuales Dios trajo la salvación al pueblo ruso fueron inscritos en tablas de mármol situadas en la galería inferior del templo.
El Templo de Cristo Redentor fue creado por toda Rusia y se convirtió en una cristalización visible de su Gloria, su Fe y su Grandeza, un testigo de muchos sucesos históricos. 
El 26 de mayo de 1883, el Día de la Ascensión de Cristo, tuvo lugar la Consagración Solemne del templo, la cual coincidió con el Día de la Coronación Santísima y Entronización al Trono de toda Rusia del Emperador Alejandro III. Desde el año 1901 en el templo fue instituido un coro propio, el cual era considerado como uno de los mejores de Moscú. El coro contaba con 52 personas, y entre los chantres del coro catedralicio se destacaban los famosos compositores A.A. Arjánguelski y P.G. Chesnokov.
El 15 de agosto de 1917, en tiempos inquietos para Rusia, en el Templo de Cristo Redentor fue abierto un Concilio Local, en el cual Rusia, después de una pausa de 200 años, nuevamente tuvo un Patriarca: fue elegido el Santísimo Patriarca Tijon, quien hoy es considerado por la Iglesia Ortodoxa Rusa como Santo.
El 5 de diciembre de 1931 el templo-monumento a la gloria militar, el principal templo de Rusia, fue destruido bárbaramente.
Muchos años después de la explosión, en el lugar del grandioso templo aún existía un hueco monstruoso, donde en el año 1958, durante el impúdico "deshielo" de tiempos de Jruschov, apareció la piscina "Moscú", como monumento a la profanación y el olvido de la gloria nacional y la historia que no entraba en los marcos de las tareas de los "constructores del comunismo".
A finales de la década de 1980 surgió un movimiento social de los moscovitas y todos los rusos de restauración del Templo de Cristo Redentor.
La historia del Templo de Cristo Redentor se extiende por varios siglos, en ella se entrelazan los destinos de dirigentes laicos, jerarcas de la Iglesia Ortodoxa Rusa, personas simples que hicieron sus donaciones a la construcción del santo lugar. Y así, en nuestros tiempos difíciles y confusos, gracias a la misericordia de Dios, y al trabajo y los rezos de todos los cristianos ortodoxos, se elevó de la nada el gran templo, el templo principal de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el templo-monumento, le templo-mártir: el Templo de Cristo Redentor.
 
CATEDRAL DE SAN BASILIO
 
Cada capital tiene su símbolo, por el cual se puede reconocer sin error. Para Moscú éste es la Catedral de la Intercesión en la Plaza Roja, más conocida como la Catedral de San Basilio.
El Templo de la Intercesión en el foso fue fundado a mediados del siglo XVI por orden del zar Iván el Terrible y bajo la bendición del metropolitano Macario. La catedral es un monumento a la victoria: la mayoría de sus iglesias está consagrada a la memoria de los sucesos de la campaña de Kazán.
Esta irrepetible obra maestra arquitectónica fue edificada bajo la dirección de los arquitectos rusos Póstnik y Barma. Sus nombres fueron descubiertos a finales del siglo XIX en una colección de manuscritos del siglo XVII: «...y le hicieron el regalo [a Iván el Terrible] dos maestros rusos llamados Póstnik y Barma, sabios y convenientes para este prodigioso asunto».
El Templo fue construido durante cinco años y medio, entre 1555 y 1561.
La silueta de la Catedral de la Intercesión es reconocible en todo el mundo por su composición arquitectónica poco habitual (nueve iglesias sobre una base única) y la irrepetible cubierta de sus cúpulas.
A finales del siglo XVI, cerca de la Catedral de la Intercesión, en el lugar de la desmontada parte noreste de la galería, sobre la tumba del iluminado moscovita San Basilio el Bienaventurado apareció una iglesia consagrada a su nombre. A diferencia de las iglesias de la Catedral de la Intercesión, donde el oficio se realizaba durante las doce fiestas principales y las fiestas patronales, en la iglesia de San Basilio el Bienaventurado el oficio era diario. Esta fue la causa de la aparición del nombre popular de la Catedral de la Intercesión: "Catedral de San Basilio".
El primer piso de la catedral es la iglesia de San Basilio el Bienaventurado y el sótano (parte baja de la iglesia).
En la actualidad, el interior de la iglesia ha sido restaurado. La pintura sobre pared «a la icono» de finales del siglo XIX está hecha con pintura de óleo. El iconostasio es de finales del siglo XIX. En la iglesia se encuentra el relicario de San Basilio el Bienaventurado.
En la parte baja de la iglesia se expone un icono de San Basilio el Bienaventurado de finales del siglo XVI en un marco biográfico del siglo XIX, un icono del Presagio del siglo XVIII, un enchapado del icono de la Intercesión del siglo XIX.
En el segundo piso se encuentra el conjunto de nueve iglesias unidas por galerías internas y externas (ver el plan del segundo piso de la catedral). Las cúpulas del templo poseen diferentes figuras y son multicolores. La iglesia central de la Intercesión está coronada por una techumbre.
Ya en el siglo XVII la imagen de la catedral cambió fuertemente: la galería envolvente exterior fue cubierta con bóvedas, sobre las escaleras aparecieron soportales, construyeron un campanario. En los siglos XVIII - XIX la imagen arquitectónica exterior del monumento y sus interiores se adecuaban según la estética de la época.
En el año 1918 la Catedral de la Intercesión fue una de las primeras en ser puesta bajo custodio estatal como monumento de importancia nacional y mundial. Desde el 21 de mayo de 1923 está abierta para los visitantes como un museo histórico-arquitectónico. Y hasta el año 1929 en la iglesia de San Basilio el Bienaventurado se llevaba a cabo el oficio divino.
La Catedral de la Intercesión es propiedad federal. Desde el año 1990 se utiliza simultáneamente como museo (filial del Museo Estatal de Historia) y como templo, en el cual la Iglesia Ortodoxa Rusa realiza el oficio divino: en los principales días patronales (de la Intercesión y de San Basilio el Bienaventurado) se realizan servicios patriarcales o del Señor. Al lado del relicario de San Basilio el Bienaventurado cada domingo se lee una acatista.
 
Monasterio NOVODÉVICHI
 
El más bello monasterio moscovita, el Novodévichi, consagrado en nombre del icono milagroso de Smolensk de la Madre de Dios, fue construido a principios del siglo XVI por el gran príncipe Basilio III por voto en honor al retorno de la antigua ciudad de Smolensk a Rusia de la dominación polaco-lituana. Esta ciudad es denominada «el collar de Rusia» y el propio monasterio se parece a una lujosa perla que literalmente descansa en una cuenca abierta a los pies de las montañas Borobiovye.
El icono de Smolensk de la Madre de Dios, llamado Odigitria ("Guía" en griego) llegó a Rus en el siglo XI, antes de la fundación de Moscú. Con él están relacionadas muchas páginas de la historia rusa.
El monasterio fue denominado "Nuevo convento de señoritas" para diferenciarlo de otro monasterio femenino que se encontraba antes de la revolución dentro del Kremlin, el monasterio de la Ascensión, llamado "Viejo convento de señoritas". El nombre completo del monasterio Novodévichi es "Nuevo convento de señoritas de la purísima Odigitria".
Fundado por voto supremo, el monasterio Novodévichi se convirtió en una miniatura arquitectónica del Kremlin moscovita. Su iglesia catedral con asombrosas cúpulas "mohosas", según la leyenda, fue edificada por el constructor favorito de la corte de Basilio III, el arquitecto italiano Aloisio de Milano, a imagen de la Catedral de la Asunción del Kremlin. En el año 1525 a allí fue llevada una nueva copia del icono de Smolensk de la Madre de Dios de la imagen conservada en el Kremlin, en la Catedral de la Anunciación. Posteriormente, la catedral del monasterio Novodévichi fue decorada por los «pintores reales», los maestros de la Armería dirigidos por el propio Simón Ushakov.
El siglo XVII fue el tiempo de florecimiento del antiguo monasterio moscovita. Precisamente en ese siglo fue fundado su conjunto arquitectónico único al estilo del "barroco moscovita", cuando el claustro fue ornamentado asiduamente por la princesa Sofía, la hermanastra de Pedro el Grande. En aquel entonces fue elevado el asombroso campanario «de encaje» de 72 metros de altura, que en aquellos tiempos era el campanario más alto de Moscú después del Campanario de Iván el Grande. También apareció el refectorio con la Iglesia de la Asunción, la cual es muy conocida entre los moscovitas ortodoxos.
En el ardiente año de 1812 el monasterio casi sucumbe. A inicios de septiembre aquí se alojaron los soldados franceses, y pronto vino el propio Napoleón. Sin bajarse del caballo, inspeccionó el monasterio, ordenó explotar la Iglesia de Juan el Bautista y se fue.
El monasterio Novodévichi fue cerrado en el año 1922. Las monjas fueron expulsadas de su claustro y se abrieron las puertas del "Museo de emancipación de la mujer", posteriormente transformado en el Museo de arte, historia y costumbres "Monasterio Novodévichi".
En otoño de 1943 en el monasterio Novodévichi se abrieron los Cursos Teológicos Moscovitas, y al cabo de un año, el Instituto de Teología, los cuales fueron transformados en el Seminario y la Academia conciliares Moscovitas y trasladados al Cenobio de la Santa Trinidad. Y desde el 1964 en el monasterio Novodévichi se encuentra la residencia del metropolitano de Krutitsk y Kolomensk.
En la actualidad, en los templos del monasterio Novodévichi se realizan misas. Él se ha convertido en el lugar preferido tanto de oración como de descanso dominical de los moscovitas. El paseo por su territorio, alrededor de sus muros y en el parque adyacente a orillas del maravilloso lago es un verdadero descanso en Moscú.
 
Cenobio de las CUEVAS DE KÍEV
 
El Cenobio de las Cuevas de Kíev, el más viejo monasterio ortodoxo de Rus, fue fundado en el año 1051 en tiempos de Yaroslav el Sabio. Su fundador fue el fraile Antonio, procedente de Liubech. Teodosio, uno de los primeros discípulos de Antonio, se convirtió en uno de los cofundadores del Monasterio de las Cuevas. El príncipe Sviatoslav II Yaroslávich le regaló al monasterio el altiplano situado sobre las cuevas, donde pronto se elevaron hermosos templos de piedra adornados con pinturas, celdas, torres de fortificación y otras construcciones. En el siglo XII recibió el status de «cenobio», de gran monasterio principal. Con el cenobio están relacionados los nombres del cronista Néstor (autor de «Crónica de los años pasados»), del pintor Alipio, el pensador Pedro Moguila, el historiador Inocencio Guizel y muchos otros.
En el cenobio, en las Cuevas Cercanas y Lejanas encuentran su calma las reliquias imperecederas de diferentes santos. Aquí se conservan las reliquias del reverendo Iliá Múromets, el cual a menudo se identifica con el famoso paladín de las leyendas rusas.
 
Cenobio de SAN SERGIO DE LA SANTA TRINIDAD
 
El famoso claustro de la Santa Trinidad fue fundado por el reverendo Sergio de Rádonezh en el año 1337. Durante siglos el Cenobio de San Sergio de la Santa Trinidad es uno de los lugares santos rusos más venerados, uno de los mayores centros de educación espiritual y cultural. Entre sus paredes trabajó toda una pléyade de devotos de la Iglesia Ortodoxa Rusa, como el reverendo Nikón de Rádonezh, el reverendo Máximo Grek, los escritores espirituales reverendo Epifanio el Sabio y Pajomio Logofet. Archimandritas del cenobio fueron los santos de Moscú Filareto (Drozdov; † 1867) e Inocencio (Beniamínov; † 1879), así como el metropolitano mártir Vladímir (Bogoyávlenski; † 1918).
En el cenobio se reunió durante siglos una biblioteca única de libros manuscritos e impresos antiguos. Los profesos del Cenobio han fundado y acondicionado espiritualmente cientos de monasterios rusos. Durante los años 1608-1610 el claustro resistió el asedio de treinta mil soldados de las tropas polaco-letonas interventoras (en el propio monasterio los asediados eran cerca de tres mil). La defensa del monasterio, de coraje sin precedente, fue marcada por la aparición milagrosa del reverendo Sergio de Rádonezh y de otros santos, lo cual fortaleció el espíritu de los héroes defensores de la ciudadela ortodoxa.
En el año 1744 el monasterio recibió el nombre honorífico de Cenobio. Un período glorioso de la historia del Cenobio está relacionado con el nombre del metropolitano de Moscú Platón (Levshín; † 1812). Durante los siglos XVIII-XIX en los alrededores del Cenobio surgieron el monasterio de Betania, las ermitas Bogoliubski, de Chernígov-Getsemaní y Paráclito. Estos pequeños claustros, relacionados espiritual y administrativamente con el Cenobio, dieron al mundo a notables padres-devotos.
Desde el año 1814, en el territorio del Cenobio de San Sergio de la Santa Trinidad se encuentra la Academia conciliar de Moscú, la más antigua institución de educación superior de Rusia, fundada en el año 1685 en Moscú. Trasladada después del incendio de 1812 al Cenobio, la Academia se situó en los antiguos Aposentos Reales (siglo XVII).
En el año 1920 el Cenobio de San Sergio de la Santa Trinidad fue cerrado, en sus edificios fueron ubicados un Museo de Historia y Arte y otras instituciones, algunas de las construcciones fueron ocupadas como viviendas. El renacimiento del claustro comenzó en el año 1946. Entre sus paredes, en los años 1971, 1988, 1990 tuvieron lugar Concilios Locales. Hoy el monasterio continúa desempeñando un notable papel en la vida de la Iglesia Rusa.
Funciona una editorial y un centro de peregrinación.
 
Cenobio de ALEJANDRO DEL NEVA
 
El primer monasterio de San Petersburgo se encuentra en la desembocadura del Riachuelo Negro (río Monastyrski) en el río Neva. En julio de 1710, el zar Pedro I, después de inspeccionar la localidad cercana al Riachuelo Negro, ordenó fundar ahí un monasterio en memoria de la victoria del año 1240 de las tropas del Santo príncipe ortodoxo Alejandro Yaroslávich del Neva sobre los suecos. El 20 de febrero de 1712, Pedro I nombró como primer archimandrita del claustro al administrador de los asuntos espirituales de la ciudad Teodosio (Yanovski),
La construcción del monasterio continuó, incluyendo las pausas, durante todo el siglo XVIII y fue terminada solamente hacia el año 1790.
A finales del siglo XVIII, el monasterio de Alejandro del Neva, al cual en el año 1797 se le adjudicó el status de "cenobio", se convirtió en un centro cultural y espiritual de Petersburgo. El Cenobio de Alejandro del Neva fue patrocinado por todos los soberanos y soberanas de Rusia. Aún en tiempos de Pedro el Grande, anexos al monasterio fueron instituidos un hospital, un hospicio, una imprenta y una escuela para los hijos de los miembros del clero. Esa escuela recibió posteriormente el status de Seminario conciliar y, luego, de Academia conciliar, en la cual se preparaban miembros del clero para los templos ortodoxos más importantes de Rusia. Se puede comprender bien la importancia del Cenobio en la vida de Petersburgo y de todo el país si se recuerda el hecho de que, antes de la revolución, en Rusia había solamente cuatro monasterios de nivel semejante. 
Desde el momento de su fundación, el Cenobio de Alejandro del Neva fue el primer sepulcro en importancia de la Rusia imperial. Aquí han sido enterrados miembros de la familia real, miembros del clero, grandes hombres de estado, caudillos militares.
Después de la Revolución de Octubre de 1917, el monasterio fue clausurado, sus iglesias fueron cerradas, y las innumerables reliquias y obras de arte fueron transmitidas al Museo ruso, el Hermitage Estatal y otros museos de Petersburgo.
A la Iglesia Ortodoxa Rusa el devolvieron la Catedral de la Santa Trinidad en el año 1956, y en el 1987 fue abierta la Iglesia cementerial de San Nicolás. A principios del siglo XX en el territorio del Cenobio había 12 iglesias activas, en la actualidad hay solamente dos. El renacimiento de la vida conventual tuvo lugar en otoño del año 1996, y hoy el Cenobio de Alejandro del Neva es un convento de frailes de la diócesis de San Petersburgo.

fuente:http://sp.rian.ru/religion/20081021/117866626.html

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