Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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27 de julio de 2013

Las Brigadas Internacionales





Fuente: http://guerracivil.forumup.es/about139-guerracivil.html



Las Brigadas Internacionales fueron una amalgama de unidades militares compuestas principalmente por voluntarios extranjeros que durante la guerra civil española combatieron en defensa de la República. En septiembre de 1936 el Komintern (órgano comunista encargado de propagar la revolución bolchevique por todo el mundo) hizo suya la propuesta del secretario general del Partido Comunista Francés Maurice Thorez y decidió impulsar la creación de un contingente de voluntarios no españoles, preferentemente comunistas, que por sus ideales estuviesen dispuestos a combatir contra el fascismo internacional representado en aquellos momentos en la lucha que se planteaba en torno a la guerra española. Alrededor de un 60% de estos voluntarios eran comunistas y otro 20% se hicieron comunistas durante la guerra. La mayoría eran jóvenes idealistas que o habían huido del fascismo represor implantado en sus paises (Alemania, Italia etc.) o se sentían moralmente obligados a luchar contra el fascismo debido a su pertenencia a un país de pensamiento liberal y democrático (Inglaterra, Francia, EEUU etc.).


Para el alistamiento de los voluntarios se montó en París una oficina de reclutamiento. Acto seguido los voluntarios eran enviados en barco o en tren a España. Los primeros voluntarios eran en su mayoría franceses aunque también había alemanes y polacos. En la ciudad de Albacete fue instalado el cuartel general de las Brigadas Internacionales y al frente de él se encontraban destacados dirigentes de ideología comunista tales como André Marty (comandante en jefe), Luigi Longo “Gallo” (inspector general) y Giuseppe di Vittorio “Nicoletti” (jefe de los comisarios políticos). La base de Albacete no tardó en ser desbordada por lo que hubo que montar algunas nuevas bases adyacentes en las que se instalaron voluntarios de distintas nacionalidades. Por ejemplo los italianos se instalaron en el vecino pueblo de Madrigueras, los componentes eslavos en Tarazona de la Mancha, los franceses en la Roda y los alemanes en Mahora. El Partido Comunista Francés suministró los uniformes de las brigadas y la disciplina se impuso con mano de hierro.


A principios de noviembre de 1936, cuando la República se defendía como podía en Madrid llegaba a la capital para su bautismo de fuego la XI Brigada Internacional. Días después llegó la XII al mando del húngaro Mata Zalka “Lukacs”. Su entrada en combate fue mortífera, sólo en las primeras operaciones perdieron la tercera parte de sus efectivos aunque el papel que desempeñaron en la defensa de Madrid fue decisivo influyendo sobremanera en lo que después sería el Ejército Popular de la República. A finales de 1936 fueron creadas dos nuevas brigadas: la XIII y la XIV y posteriormente la XV que se distinguieron por su participación en la mayoría de los frentes de batalla: Madrid, Brunete, Teruel, Córdoba, Jarama, Guadalajara, Belchite, Ebro etc. sufriendo en ocasiones numerosísimas pérdidas.


A finales de 1937 el Comité de No Intervención prohibió nuevos alistamientos de extranjeros para la guerra de España. Ofrecida por Negrín la retirada de todos los combatientes extranjeros que servían a la República, el 15 de noviembre de 1938 las Brigadas Internacionales desfilaron por las calles de Barcelona y en un más que emotivo acto en el que destacó el mensaje de despedida ofrecido por Dolores Ibárruri “la Pasionaria” los voluntarios de las Brigadas Internacionales abandonaron suelo español. Tal vez fueron unos 40.000 los voluntarios que vinieron a España a luchar por sus ideas aunque sólo un número máximo de 18.000 estuvieron en servicio en España al mismo tiempo. Al margen de este contingente de brigadistas, unos 20.000 extranjeros más prestaron servicio a la República en actividades médicas, sanitarias y de otra índole en la retaguardia.