Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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6 de noviembre de 2011

Mariàtegui y la religiòn

 
Jorge Aliaga  y Sandro Mariategui, hijo del Amauta
  Por Jorge Aliaga Cacho


El pensamiento de Mariategui sobre la religión, la filosofia, la ética, la política o la cultura toma en cuenta el espíritu romántico/revolucionario, pues es este espìritu, el que define su concepciòn marxista del mundo.
El acadèmico marxista Michael Lowy en su ensayo titulado: "Mìstica revolucionaria: Josè Carlos Mariàtegui y la religiòn".argumenta que Marìàtegui, tanto en el tema religioso como en otros temas, es un heterodoxo y apunta que 'en el corazòn de su heterodoxia marxista, de la singularidad de su discurso filosòfico y polìtico, se encuentra un momento irreductiblemente romàntico'. Lowy plantea que 'el romanticismo no se trata de una escuela literaria sino de un movimiento cultural que nace a finales del sigo XVIII: una protesta contra la llegada de la civilizaciòn capitalista moderna, la sociedad industrial burguesa se fundada en la racionalidad burocràtica, la reificaciòn mercantil, la cuantificaciòn de la vida social y el desencantamiento del mundo".

Ese romanticismo, nos dice Lowy, representa la crìtica romàntica de la modernidad capitalista, la misma que, se hace en nombre de valores sociales, èticos, culturales o religiosos pre capitalistas. Esta crìtica puede presentarse en formas reaccionarias o en formas utòpicas y revolucionarias, como lo es en la corriente marxista, que, de acuerdo a Lowy, podrìa llamàrsele corriente marxista–romàntica, 'de William Morris a E.P.Thompson, del joven Lukacs a Ernst Bloch, y de Walter Benjamin hasta Herbert Marcuse'.

El interesante ensayo de Lowy sugiere que nuestro Amauta se inscribe en esta corriente de pensamiento de una forma original, en un contexto latino-americano, diferente al europeo. Mariàtegui formula su visiòn del mundo romàntico–revolucionario en su ensayo "La emociòn de nuestro tiempo – Dos concepciones de la vida" que fue publicado en "Mundial" el año 1925. En este ensayo Mariàtegui rechaza la filosofìa evolucionista, historicista, racionalista. La acusa de rendir culto supersticioso a la idea de progreso. Allì, Mariàtegui valora los mitos heròicos, el romanticismo, el 'donquijotismo'. y elucida la lucha a muerte entre el romanticismo de derecha, fascista contra el romanticismo de izquierda, revolucionario, bolchevique. El primero postula regresar a la Edad Media, el segundo postula avanzar en el camino de la utopìa.

Las energìas romànticas del hombre occidental, sugiere Lowy, encontraron en la Revoluciòn Rusa la oportunidad para inyectar en la doctrina socialista un ànima guerrera y utopìa. En los escritos de Mariàtegui encontramos frecuentemente la palabra mìstica que, de acuerdo a Lowy, tiene un significado màs amplio pero que no deja de tener un sentimiento profundamente religioso. Muy alejado està Mariàtegui de la practica doctrinaria del marxismo ortodoxo sobre la cuestiòn del hecho religioso que lo considera 'el opio del pueblo'. Para Mariàtegui el socialismo se puede considerar igualmente un hecho religioso 'desde el punto de vista de los valores que deben trascender al hombre'.

 


El Amauta argumenta que no todo es pura razòn y ciencia, que es importante que los seres humanos se pregunten por la trascendencia. Mariàtegui, pues, en mi opiniòn, ve en la religiòn el recurso de cohesion psico–social, estado socio–emocional , que al margen de su naturaleza ideològica tambièn ha tenido roles determinantes en el desarrollo humano.
La posiciòn de Mariàtegui en torno a la religiòn tambièn se puede ver en su ensayo "El Proceso de la Literatura Peruana". Allì el autor de "Siete Ensayos" señala que Gonzàles Prada se engañaba al señalar su antirreligiosidad y aserta que una revoluciòn es siempre religiosa. La palabra religiòn asume pues un nuevo sentido. Ya no sirve solo para designar un rito o una iglesia. El slogan reduccionista que señala que "la relligiòn es el opio de los pueblos" es una vieja acepciòn que conlleva a la confusiòn y posiciòn antagònica con nuestro pueblo. Los marxistas tenemos que explicar el nuevo sentido de la palabra religiòn, comprender que el comunismo es sustancialmente religioso en su nueva definiciòn etimològica. Mariàtegui, pues, entrega al mundo del Siglo XXI una concepciòn ètica, polìtica y espiritual que responde a las necesidades de la humanidad que busca su trascendencia, un mito heròico para ponerle encanto a la vida.


En "Variedades" de 1924 Mariàtegui publica un ensayo titulado:"Gandhi". En este ensayo el comunista peruano, suscrito a la Tercera Internacional, expresa lo siguiente

'El socialismo y el sindicalismo, a pesar de su concepciòn materialista de la historia, son menos materialistas de lo que parecen, se apoyan sobre el interès de la mayorìa, pero tienden a ennoblecer y dignificar la vida. Los occidentales son mìsticos y religiosos a su modo. ¿Acaso la emociòn revolucionaria no es una emociòn religiosa? Ocurre que en occidente la religiosidad se ha desplazado del cielo a la tierra. Sus motivos son humanos, son sociales, no so divinos. Pertenecen a la vida terrena y no a la vida celeste'. Esta hipòtesis que nos deja Mariàtegui es fundamental para comprender a Camilo Torres, Oscar Romero, a la teologìa de la liberaciòn, a los cristianos que se enrolaron en gran nùmero en el sandinismo nicaraguense, al EZLN de Chiapas o al MST, Movimiento de los Campesinos sin Tierra, en el Brasil, y a muchos otros.

La "Mìstica revolucionaria: Josè Carlos Mariàtegui y la religiòn", ensayo de Michael Lowy, sustenta que: La interpretación positivista de la doctrina socialista es incapaz de dar cuenta de su profunda significación moral y política: «Vana es la tentativa de catalogarla como una simple teoría científica, mientras obre en la historia como evangelio y método de un movimiento de masas» Partiendo de la presuposición fundamental que «cada acto del marxismo tiene un acento de fe, de voluntad, de convicción heroica y creadora», Mariátegui propone, en varios pasajes de Defensa del Marxismo, una comparación ético-política entre la mística de los revolucionarios y la de los cristianos: entre las asambleas de la III Internacional y el misticismo de la cristiandad de las catacumbas (una analogía ya sugerida por Engels, aunque Mariátegui no lo cita), entre Rosa Luxemburgo y Teresa de Ávila, y, de manera general, entre los héroes del socialismo y los de la religión'

En el II Congreso Europeo del Partido Comunista Peruano, celebrado en Madrid, se han expuesto algunas ideas bàsicas sobre el tema religioso al cual Mariàtegui le brindarà pensamiento y reflexiòn marxistas. Gustavo Gutièrrez, sacerdote peruano, fundador de la teologìa de la liberaciòn, a su vez, ha dictado un curso dedicado enteramente a las ideas de Mariàtegui. Su obra "Teologìa de la liberaciòn" contiene varias referencias al fundador del Partido Comunista. El interès intelectual de los comunistas hoy tambièn apunta a la dimensiòn religiosa del socialismo.

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