Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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23 de abril de 2011

Diálogos de sordos - Realidades


Por Jack Flores


En un bar limeño, con un viejo amigo:

-Antes estábamos mejor.
-Noo –le refuté-, antes estábamos en el feudalismo, en el sistema de haciendas.
-Pero era mejor.
-¿Cómo va a ser mejor? –golpeé el vaso en la mesa-. Uno trabajaba para el hacendado, y por  un pobre sueldo.
-Pero te daban tu terrenito.
-¿Qué terrenito? –levanté la voz-. Si apenas alcanzaba, era una economía de subsistencia.
-Ahora peor, pues. ¿Qué te dan ahora?
-Te dan, pues, comodidades, un sueldo regular –respondí tranquilo.
-¿Qué? ¿sueldo regular? –ahora era Jonathan el que se enojaba-. ¿A 600 soles le llamas sueldo regular? ¡No friegues, pues!, desengáñate, mira la realidad. Ahora te dan un pobre sueldo, te hacen trabajar más; 12 o 15 horas, y ni terrenito te dan.
-Pero el seguro…
-¡Qué seguro! ¡Ya no hay ni seguro! ¿De qué me estás hablando? ¡Mira esos centros comerciales, averigua! Ya no hay seguro. Todo es explotación.
-Estás exagerando. Ahora vivimos mejor.
-¿Mejor? ¿En qué mejor, en qué? Especifica, pues. Yo te estoy hablando de realidades.
- Yo también te hablo de realidades; no vas a decirme que el sistema de haciendas era mejor que el sistema capitalista de ahora. Antes había abusos.
-¿Y ahora no los hay?
Seguí hablando sin responderle.
-Antes el patrón abusaba del trabajador y éste no se podía quejar. Y encima abusaba también de las mujeres, las desvirgaba y no pasaba nada.
-¿Y tú crees que ahora los gerentes, los dueños de fábricas no abusan? ¡Ahora tienen su harem! ¡Hacen lo que les da la gana!; desde el principio, mira: Si una mujer quiere el trabajo, tiene que acostarse con el jefe. Así funciona.
¿Pero puede denunciar?
-¿A quien va a denunciar, a quién? ¡Si denuncia la botan! Y si insiste, el juez le va a pedir que presente pruebas. ¿Y qué pruebas va a presentar?
-¿Qué pruebas? ...-me detuve unos segundos, a reflexionar-. Un trapo, pues.
-¡Un trapo! ¿En ese momento seguro vas a estar pensando en trapos? No, pues, recapacita. 
-¿Recapacita? –repetí, renegando-. ¡Recapacita tú, que eres más pesimista que…! -agité el brazo.
Jonathan culminó:
-No se trata de ser pesimista, se trata de realidades. Yo te hablo de realidades. ¿Qué realidades me hablas tú? ¡Me hablas de trapos! No, pues. Háblame con base, no con trapos.
Me reí. Y le saqué mi trapo –mi pañuelo blanco-…de la paz.

Lima, 23 de abril de 2011
Jack flores vega 

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