Sociólogo - Escritor

"La Casa de la Magdalena" (1977), "Essays of Resistance" (1991), "El destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui. En narrativa ha escrito la novela "Secreto de desamor", Rentería Editores, Lima 2007, "Mufida, La angolesa", Altazor Editores, Lima, 2011; "Mujeres malas Mujeres buenas", (2013) vicio perfecto vicio perpetuo, poesía. Algunos ensayos, notas periodísticas y cuentos del autor aparecen en diversos medios virtuales. Jorge Aliaga es peruano-escocés y vive entre el Perú y Escocia.

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15 de marzo de 2011

Un paseito muy especial por tierras chalacas


Por Lorena Valdivia de Macadamia y Lúcuma


 pan con pejerrey del Rovira
Un amigo español nos comentó sobre un escritor chalaco llamado Mario, que según él, teníamos que conocer. Ayer, Jason, yo y un amigo, que siempre está dispuesto a acompañarnos en este tipo de aventuras nos fuimos a encontrar con Mario a la Plaza Grau del Callao a las 12:30 del día Jueves 10 de Marzo. Caminamos por los alrededores, mientras Mario nos iba contando historias de cada esquina hasta que llegamos a ´Rovira´, un bar en la calle Daniel Nieto 197 (frente a la Plaza Grau), que fue fundado en el año 1907. Entramos y nos recibe Tito super alegre y enérgico. Como si fueramos buenos chalacos pedimos un pan con pejerrey para cada uno y chelitas para acompañar, mientras, Mario nos cuenta historias sobre crímenes del Callao y sus relatos inconclusos. Lo miramos y escuchamos con fascinación. Terminamos, y caminamos un poco más, aproximándonos a Castilla, un señor por ahí nos dijo que caminemos máximo una cuadra más y que no más si no fuimos. De pronto nos damos cuenta de que hay un restaurante llamado Mario justo al frente de otro exactamente igual, los dos restaurantes tenían gente. ¿Gracioso no? Caminamos un poco más y vemos una construcción muy bonita, antigua y de estilo europeo. Un chalaco con pinta de ´bacán´ nos dice que unos judíos billetudos acaban de comprarlo y van a hacer un hotel lujosísimo.
Mario sugiere dirigirnos a La Punta. Llegamos y vemos lo lindo que está quedando con las renovaciones que están haciendo en el muelle y los caminos, en que solía patinar de chiquita cuando mi abuelito me llevaba a La Punta a comer anticuchos y a recoger pebbles. A las tres de la tarde, ya más hambrientos, Mario nos lleva a la ´Cebichería Perla Marina´ en Av. Haya de la Torre 271-La Perla, seguimos loreando entre choritos a la chalaca, cebiche, jalea y parihuela (plato muy popular en el Callao). De pronto se acerca el dueño, Lucho Bendezú, o más conocido como ´Lucheti´, un pata muy buena gente digno de respeto, ya que empezó con una carretilla en la puerta del terminal marítimo del Callao. Un trabajo que no cualquier puede hacer con eficiencia, eficacia y rapidez a la vez.
Salimos de la cebichería de ´Lucheti´ a las 5pm y Mario nos pide que lo dejemos invitarnos una chicha morada especial en un sitio muy especial. Es así como, nos dirigimos al primer piso de una casa en la cuadra 3 de la Av. Guardia Chalaca, el local no tenía letrero, tenía algunas mesitas, fotos antiguas en las paredes, música de antaño tocando, cositas muy ricas a la vista y el dueño japonés detrás del mostrador serio y enfocado cortando jamón. ¡Esto tenía que ser buenísimo! Nos sirven las chichas, probamos y el silencio nos rodea, nos quedamos tontos y Mario nos mira matándose de risa. Mario va casi todos los días a ese lugar desde hace más de 20 años y se burlaba de nuestras caras porque, en efecto, es una de las mejores chichas moradas que puedes probar, el maíz se siente, el limón está en su punto, la textura es como una seda cremosa y sabrosa, una delicia. Terminamos la chicha re contentos y de la nada la sobrina del dueño pone una causa de pollo con salsa huancaína en la mesa. Todos piteamos, ´¡Mario ya no podemos más!´ y Mario nos pide que por favor la probemos. Probamos, y el mismo silencio se apodera de la mesa nuevamente, la mezcla de la papa amarilla, aji amarillo y limoncito estaba deliciosa, el pollito adentro tierno y contundente, estaba muy bien hecha. Mario no podía contenerse, tenía que hacernos probar más de lo que tanto lo ha maravillado desde hace mucho tiempo, pide una mazamorra y un arroz con leche. La sobrina matándose de risa los trae, mientras nos cuenta del lugar, de sus dueños y de su pequeña carta de 8 opciones aproximadamente. Ambos postres, estuvieron espectaculares, ambos de consistencias perfectas y de sabores ricos y delicados a la vez. Aunque al sitio llegaba y llegaba gente y pedidos, el sitio era para ser un escándalo, con colas en la calle. Sin embargo, aunque los dueños han sido ofrecidos aparecer en reportajes, ellos no quieren. La familia atiende en este huarique, sólo de Lunes a Viernes de 5 a 10pm. No quieren complicarse la vida, no quieren masificar sus productos. Por el contrario, quieren ofrecer productos excelentes, baratos y exclusivos a su gente. ¿Una palabra para describir lo que hacen? pasión. De esta manera, este huarique sin letrero, que se llama Fuente de Soda Miguel (o más conocido como ´El Chinito´) es de ahora en adelante uno de mis huariques favoritos.
Camino a la casa, pienso como Lima es tan grande, tan diversa, tan deliciosa y de lo contenta que me siento de haber regresado a mi país. Llego a mi casa, a eso de las 8pm, a seguir conversando con Mario, ahora por Facebook, sobre su libro ´Un Jibarito y El Callao´. Un libro escrito por él, Mario Aragón, y su mentor Juan Gómez Rojas en el cual nos cuentan secretos sobre Héctor Lavoe y el impacto que causò en corazones peruanos y chalacos. Así también, el libro contiene diversos elementos históricos del Callao. Perfecta manera de cerrar la aventura en el Callao. Y bueno qué más puedo hacer, que seguir conociendo gente admirable e interesante, sitios de sabor que no están a la vuelta de tu casa y aprendiendo, aprendiendo, aprendiendo cada día más y más sobre mi rico país y su gente.

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